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Condenado a 15 años un cura argentino por pederastia

El tribunal vincula a Julio César Grassi por abuso sexual y corrupción de menores

Un sacerdote católico argentino, Julio César Grassi, fue condenado ayer por un tribunal oral de Morón (Buenos Aires) a 15 años de prisión por abuso sexual y corrupción de menores. El clérigo era el tutor del joven ultrajado. Grassi había sido acusado por un fiscal de 17 hechos de abuso, corrupción de menores y amenazas a tres internos de un hogar de la Fundación Felices Los Niños, que el cura había fundado. El tribunal encontró a Grassi, de 52 años, culpable de dos de esos hechos, cometidos en 1996 contra un joven, lo absolvió de los otros 15 y le permitió que permanezca libre hasta que su sentencia quede en firme.

Grassi había cobrado protagonismo en los medios de comunicación de Argentina en la década pasada por su labor en Felices Los Niños, que aún da cobijo a chicos de la calle, pese a que uno de sus hogares fue denunciado recientemente por abusos hasta por la propia Iglesia católica. Incluso llegó a estrechar lazos con el entonces presidente argentino, Carlos Saúl Menem.

La sorpresa ocurrió en 2002, cuando un programa difundió la acusación de un menor de edad que vivía en su fundación y que aseguraba que el sacerdote lo había obligado en 1998 a practicarle sexo oral. Grassi fue detenido durante un mes, pero esperó en libertad hasta el juicio, que comenzó en agosto de 2008. La fiscalía exigió una condena de 30 años de cárcel y la acusación particular, 37. La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo y del Comité Argentino de Seguimiento de la Convención Internacional de Derechos del Niño, Estela de Carlotto, abogó por una condena "ejemplar para que no haya condición alguna que evite a un abusador ser condenado y recibir el repudio de la sociedad".

El abogado de Grassi ha dicho que apelará el fallo. Antes del veredicto, el cura había dicho que, si lo condenaban, significaría que "gana el mal". Su caso se suma a los de otros dos sacerdotes argentinos condenados por abusos de menores en 2004 y 2007. Si bien Grassi seguirá libre hasta que una corte superior confirme su sentencia, tendrá prohibido salir de de Argentina, deberá comparecer el primer día de cada mes ante los tribunales, no podrá asistir solo a su fundación ni podrá contactar con de los tres jóvenes que lo acusaron ni revelar su identidad.