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Obama firma el cierre de Guatánamo en un año

El presidente de EE UU ha formalizado una de sus promesas de campaña más importantes.- Asimismo, suscribe decretos que prohíben la tortura en los interrogatorios a sospechosos de terrorismo

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha cumplido este jueves, en su segundo día en la Casa Blanca, una de las promesas más importantes de su campaña: el cierre del centro de detención de Guantánamo en el plazo de un año. El mandatario ha firmado además en Washington otras dos órdenes ejecutivas, la revisión de los juicios de los acusados de actos terroristas y la prohibición de los métodos de interrogatorio equiparables a la tortura.

Con estos decretos, Obama da un giro radical con respecto a la anterior Administración de cómo Estados Unidos enjuicia e interroga a los llamados "combatientes extranjeros", término con el que EE UU engloba a los miembros de Al Qaeda y los talibanes, entre otros grupos terroristas, que representan una amenaza para el país. La base naval de Guantánamo, en suelo cubano, ha despertado la condena de numerosos países, y las revelaciones de que se había torturado a algunos de sus 247 presos con el método de waterboarding (asfixia simulada), desataron una serie de peticiones de numerosas organizaciones de derechos humanos para que se cerrara ese centro de detención. La administración Bush ha admitido que al menos tres de los reos fueron interrogados por la CIA bajo este método, que consiste en lanzar agua al detenido en la cara de forma que no pueda respirar, pero sin llegar a matarlo.

"Pretendemos ganar esta batalla, pero vamos a ganarlas en nuestros términos", ha dicho Obama sobre la guerra al terrorismo, tras firmar los decretos en el Despacho Oval de la Casa Blanca. Sin embargo, el mandatario ha dicho que no quería realizar una "elección errónea" entre una exitosa guerra contra las organizaciones terroristas y un socavamiento de los ideales estadounidenses sobre derechos humanos.

Las órdenes de Obama, dirigidas a la CIA, dan un vuelco a las normas estadounidenses que regulan la detención de sospechosos de terrorismo y ponen fin al programa de la CIA que permite retener en prisiones secretas, sin control judicial, y durante meses o años a estos sospechosos.

Una cuarta orden se refiere de manera específica a la revisión del caso de Ali al Marri, de origen qatarí y el único "combatiente enemigo" retenido en suelo estadounidense, para determinar si tiene derecho a presentar una demanda para exigir su libertad.

"El mensaje que estamos enviando al mundo es que Estados Unidos pretende proseguir con la presente lucha contra la violencia y el terrorismo y que lo vamos a hacer de forma vigilante", ha afirmado Obama. "Lo vamos a hacer de forma efectiva y lo vamos a hacer de forma que sea consecuente con nuestros valores y nuestros ideales".

Un primer paso

La formalización del cierre de Guantánamo es sólo el primer paso de un largo proceso para decidir qué hacer con los juicios de los detenidos actuales y dónde serán reubicados, pero más importante, cuáles serán las directrices de tratamiento para los futuros encarcelados, sobre todo en casos de los jefes de los grupos terroristas, como Osama bin Laden. Ya varios países, entre ellos Francia y Suiza, se han planteado la posibilidad de acoger a algunos de los presos, pero tras un análisis caso por caso.

Según informa The Washington Post, Obama ha ordenado la creación de un grupo que tendría un mes para recomendar políticas acerca de cómo manejar a los sospechosos de terrorismo que sean detenidos en el futuro. Asimismo, se le ha pedido a todo el personal estadounidense que siga el Manual de Campo del Ejército de EE UU en relación a los interrogatorios de los detenidos. Este manual prohíbe explícitamente las amenazas, la coerción, el abuso físico y el waterboarding, que en su momento George W. Bush defendió como técnica útil para obtener información sobre las operaciones de Al Qaeda.