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Raúl Castro advierte del riesgo de que la revolución cubana se autodestruya

El silencio de Fidel en el 50 aniversario de la revolución dispara los rumores sobre su estado de salud

El riesgo de que el socialismo cubano se derrumbe y "autodestruya" es real. Lo reconoció Raúl Castro en el 50 aniversario del triunfo de la revolución, durante un acto celebrado en la ciudad de Santiago de Cuba. El mensaje no pudo ser más inquietante para sus fieles: la generación histórica se despide y los dirigentes del mañana "pudieran terminar siendo impotentes ante los peligros externos e internos, e incapaces de preservar la obra" de la revolución.

Para que no suceda "algo tan terrible", el presidente cubano pidió a los que tomarán el relevo "que no se reblandezcan por los cantos de sirena del enemigo". "Por su esencia", dijo, el Gobierno de Estados Unidos "nunca dejará de ser agresivo, dominante y traicionero".

Antes había advertido que "todas las administraciones norteamericanas no han cesado de intentar forzar un cambio de régimen en Cuba, empleando una u otra vía, con mayor o menor agresividad". Sus palabras, medio siglo después de la victoria de los barbudos sobre la dictadura de Batista, sonaron premonitorias: dentro de 20 días llegará a la Casa Blanca Barack Obama, que durante la campaña electoral se mostró a favor de dialogar con Cuba y de flexibilizar el embargo.

Raúl Castro dio otros consejos a los futuros dirigentes cubanos: mantener la unidad y no tolerar "intentos divisionistas"; nunca hacer concesiones de principios ni "apartarse del pueblo"; y, muy importante, que "la militancia impida que destruyan el Partido [Comunista]".

El discurso dejó un saborcillo a despedida y a testamento político. Quizás era puro realismo... Raúl Castro tiene 77 años. El vicepresidente primero de Cuba, José Ramón Machado Ventura, 78. Fidel - cuyo silencio en este aniversario tan señalado ha hecho de nuevo que se disparen los rumores sobre su estado de salud - va para 83.

Según Raúl, "corresponde a la dirección histórica de la Revolución preparar a las nuevas generaciones para asumir la enorme responsabilidad de continuar adelante". Afirmó que, tanto en lo político como en lo económico, se avecinan tiempos duros y que los peligros "no han disminuido". "Lo digo no para asustar a nadie, es la pura realidad".

Ante las 3.000 personas concentradas en el parque Céspedes de Santiago de Cuba, Castro recordó el discurso de su hermano (en 2005) en el que habló por primera vez del riesgo de implosión del sistema político. "Este país puede autodestruirse por si mismo; esta revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos [Estados Unidos]; nosotros si podemos destruirla y sería culpa nuestra", dijo entonces Fidel.

La receta de Raúl para enfrentar los retos es similar a la defendida por Fidel durante el último medio siglo. Se resume en una palabra: resistir. "Resistir ha sido la palabra de orden y la clave de cada una de nuestras victorias", afirmó, y agrego que si las nuevas generaciones son capaces de mantener la misma línea política que los fundadores, entonces "contarán siempre con el apoyo del pueblo, incluso cuando se equivoquen en cuestiones que no violen principios esenciales".

Como era lógico en una efeméride tan señalada, las menciones a Fidel Castro - una gran fotografía suya en la Sierra Maestra presidía la celebración - fueron abundantes. Raúl Castro aseguró que "un individuo no hace la historia", pero que era incontestable que "hay hombres imprescindibles capaces de influir en su curso de manera decisiva". "Fidel es uno de ellos, nadie lo duda, ni aún sus enemigos más acérrimos", aseguro, con palabras que acentuaron el tono de despedida.

La revolución cubana entra en una nueva etapa, la de sus hijos y nietos, y el reto es inmenso... Sólo eso le falto decir.