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Obama elige a un prestigioso jurista negro para ocupar la fiscalía general

Eric Holder ya fue fiscal general adjunto durante la Administración Clinton

El ex fiscal general adjunto estadounidense Eric Holder ha aceptado la oferta del presidente electo, Barack Obama, para ser el próximo fiscal general en el Ejecutivo que Obama pondrá en marcha a partir del 20 de enero, cuando tome posesión del cargo, según han informado fuentes del Partido Demócrata y ha avanzado la revista Newsweek.

Si el nombramiento es confirmado por el Senado, donde tendrá que recabar los apoyos tanto de demócratas como de republicanos, Holder será el primer afroamericano en convertirse en secretario de Justicia.

Según Newsweek, Holder, en la actualidad socio de un prestigioso bufete de abogados en Washington, aún debe someterse al proceso formal de evaluación por parte del equipo de transición de Obama para aclarar si hay alguna irregularidad en su vida que pueda impedir su nombramiento.

Azote de los corruptos

Holder, de 57 años, es uno de los asesores más próximos al presidente electo y, junto a Caroline Kennedy, encabezó el equipo para seleccionar al candidato a la vicepresidencia que acompañó a Obama en la campaña por la Casa Blanca.

Natural de Nueva York y graduado en la Universidad de Columbia, Holder trabajó durante muchos años como fiscal federal, una labor en la que se labró una reputación de enemigo de la corrupción en el sector público.

Bill Clinton le nombró durante su presidencia abogado del Estado para el distrito de Columbia, y en 1997 se convirtió en el subsecretario de Justicia con Janet Reno al frente de ese departmento.

Considerado un centrista, fue criticado después de que Clinton en los últimos días de su mandato amnistiara al empresario fugitivo Marc Rich por no haber planteado ante la Casa Blanca las objeciones de algunos funcionarios del Departamento de Justicia por perdonar a alguien que había huido del país.

El propio Holden, según Newsweek, expresó sus reservas antes de aceptar el puesto con Obama por temor a que su papel en aquel caso volviera a salir a relucir en su proceso de confirmación para el cargo en el Senado.

Sin embargo, dado que no hay indicios de que Holder presionara a favor de aquella polémica amnistía y tras revisar las pruebas del caso, el equipo de Obama y el abogado llegaron a la conclusión de que era improbable que el asunto represente un problema para lograr la confirmación en el Senado, agrega la publicación.