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Bolivia y Brasil completan el corredor de la Amazonia

Una carretera de 580 kilómetros unirá el océano Atlántico con el Pacífico

Una carretera de 580 kilómetros sobre territorio boliviano completará el denominado "corredor amazónico" que servirá para unir el océano Atlántico con el Pacífico e integrar decenas de poblaciones fronterizas de Bolivia, Brasil y Perú. Así se desprende de la firma de la Declaración de Riberalta por los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en presencia de su colega venezolano Hugo Chávez.

La firma de tales acuerdos, negociados con antelación, se produjo durante un acto político en el estadio de Riberalta, bajo un tórrido sol de mediodía y ante grupos de seguidores del presidente Morales, muchos de ellos llegados también de la región altiplánica y notoriamente afectados por las altas temperaturas en esa región del Beni.

Por primera vez en la región, "gobiernos con apoyo mayoritario de la sociedad están realizando grandes esfuerzos para redibujar" el mapa de la "integración social, económica y política" de la región, dijo Lula en su discurso. La carretera, que permitirá unir 39 municipios de los departamentos (provincias) de Beni y Pando, será financiada por Brasil con una inversión de 230 millones de dólares (unos 145 millones de euros). Este tramo completará las vías existentes y otras por construir tanto en Brasil como en Perú para hacer realidad el corredor amazónico de exportaciones en ambos sentidos, hacia el Pacífico y el de Atlántico.

Venezuela, que se sumó a última hora a la reunión de Brasil y Bolivia, suscribió acuerdos de integración ferroviaria y concretó la puesta en marcha de tres centrales lecheras, dos plantas de maíz y otras dos de polímeros, que se administrarán desde un consorcio boliviano-venezolano en el marco del ALBA (Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe).

La visita de Chávez estuvo rodeada de grandes medidas de seguridad ante el temor a posibles actos de protesta después de que el Comité Cívico boliviano lo declarara persona non grata por su abierta injerencia en asuntos locales, pero los representantes sociales reunidos en el estadio intentaron desagraviarlo con expresiones de afecto y saludos con banderas de su país.