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Evo Morales anticipa su victoria en el revocatorio

El presidente de Bolivia, Evo Morales, se muestra seguro de su rotunda victoria en el referéndum revocatorio del 10 de agosto en declaraciones a medios internacionales de prensa en la ciudad de La Paz, mientras su ministro del Interior, Alfredo Rada, ponía el contrapunto al optimismo al denunciar la existencia de un "plan desestabilizador" promovido por las regiones autonomistas.

Rada prometió que en los próximos días desvelará los detalles del plan presuntamente alentado por los prefectos (gobernadores) y los líderes de las cuatro regiones que han optado por impulsar sus estatutos autonómicos mediante sendos referendos. El último de ellos se celebrará el domingo en Tarija, una de las regiones más ricas en hidrocarburos. Por su parte, Morales dijo ayer a corresponsales de medios extranjeros en La Paz que, "si mañana fuera el referendo revocatorio, yo sé que pasamos el 54%", según la agencia española Efe.

La consulta ciudadana del 10 de agosto ha sido convocada por una ley para revocar o ratificar el mandato del presidente y vicepresidente y de los prefectos, enfrascados en una compleja crisis política que enfrenta al poder central con los regionales, antagónicos a Morales en seis de los nueve departamentos.

El presidente boliviano asumió el poder con el 54% del voto ciudadano en las elecciones de diciembre de 2005, cifra que reflejó entonces el mayor apoyo registrado en la vida democrática de los últimos 25 años en Bolivia a una propuesta de cambio, liderada además por un indígena aymará.

Merma

Ese porcentaje ha sufrido una relativa merma en los dos años y medio de Gobierno de Morales, especialmente en las regiones autonomistas, donde se ha impedido su presencia como una forma de protesta contra el estrangulamiento económico impuesto a las prefecturas a partir del recorte de los ingresos por el impuesto petrolero.

El presidente Morales dejó en claro su deseo de que todos los prefectos opositores sean revocados en el referéndum del 10 de agosto para acabar con "los bloqueadores" del proceso de cambio auspiciado por su Gobierno y apoyado por los denominados "movimientos sociales", grupos de seguidores que se han mostrado especialmente rudos con quienes discrepan con ellos.