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El presidente de Kenia pide calma para abrir el diálogo con la oposición

El fiscal general pide una investigación sobre las elecciones.- La policía impide una manifestación del partido del líder opositor y éste la aplaza para el viernes

Kenia sigue inmersa en una grave crisis social y política tras las elecciones del 27 de diciembre, en las que se proclamó vencedor el actual presidente, Mwai Kibaki, aunque entre acusaciones de fraude de la oposición, liderada por Raila Odinga, y de los observadores internacionales. A pesar de que la violencia se ha contenido, esta mañana partidarios de la oposición han sido disueltos a golpes por la policía cuando acudían al centro de Nairobi, la capital, para participar en una manifestación prohibida por el Gobierno. Pero los opositores no ceden y han dicho que realizarán una protesta con miles de partidarios en un parque en el centro de Nairobi el viernes.

Mientras el país se ve sumido en el caos, el fiscal general ha pedido una investigación sobre las elecciones ante las denuncias de fraude de Kibaki, que a su vez se ha dicho dispuesto al diálogo con la oposición cuando el país recupere la calma.

El presidente estadounidense, George W. Bush, ha urgido hoy a los kenianos a abstenerse de realizar más actos violentos, y ha llamado a Kibaki y al líder opositor Raila Odinga a "reunirse" en un intento por resolver la amarga disputa electoral. "Es muy importante para la gente de Kenia no recurrir a la violencia", ha dicho Bush a la agencia Reuters en una entrevista en la Casa Blanca.

El fiscal general de Kenia, Amos Wako, ha sorprendido esta mañana al pedir, en un comunicado leído en televisión, una investigación independiente sobre las elecciones presidenciales ya que Kenia "está degenerando rápidamente hacia una catástrofe de proporciones inimaginables". Aunque en un principio las elecciones fueron avaladas por la Comisión Electoral, ahora el fiscal tiene dudas de la victoria de Kibaki, de etnia kikuyu. El Movimiento Democrático Naranja de Odinga, de etnia luo, le acusa de haberse fabricado el número de votos necesario para hacerse con la victoria, unos 300.000. La petición del fiscal se suma a las críticas de los observadores internacionales y del propio presidente de la Comisión Electoral de Kenia, Samuel Kivuiti, que ayer dijo también que todavía no sabía si Kibaki era el auténtico ganador de los comicios.

El caso es que la victoria del actual presidente ha desatado las protestas de la oposición y la consiguiente represión que, unida a los conflictos étnicos en el país, con varios grupos enfrentados, han desatado una oleada de violencia que se ha cobrado la vida de más de 300 personas. El episodio más cruento fue la quema el martes de una iglesia donde se refugiaban partidarios de la oposición, donde murieron al menos 30 personas. En una nueva jornada de protestas, hoy podían verse cadáveres en las calles y humo que salía de algunas viviendas incendiadas en las barriadas pobres de Nairobi. El caos en que está sumido el país amenaza con destruir la reputación de Kenia como una de las democracias más prometedoras y una de las economías más fuertes de Africa.

Ante esta situación, el presidente Kibaki ha intervenido hoy y ha pedido el fin de la violencia para poder entablar un diálogo con los líderes de la oposición. "Estoy dispuesto a dialogar con los partidos afectados una vez que la nación se haya calmado y haya bajado la temperatura política lo suficiente para lograr compromisos constructivos y productivos", ha dicho desde su residencia en Nairobi.

Es lo que le pide la UE y EE UU, cuyos responsables de Exteriores, Javier solana y Condoleezza Rice, han conversado sobre la situación en Kenia por teléfono. Ambos han instado a las partes a "entablar el diálogo y hacer todos los esfuerzos para lograr un gobierno de coalición". También han comentado la posibilidad de enviar una misión conjunta UE-EE UU al país.

Más violencia

Mientras, la violencia sigue presente en las calles del país. A primera hora, los partidarios del Movimiento Democrático Naranja de Odinga han intentado llevar a cabo una manifestación de protesta en el centro de Nairobi, prevista desde hace días. Sin embargo, agentes antidisturbios han cargado contra los cientos de personas que iban concentrándose para la marcha. Finalmente, tras horas de disturbios, con la policía cargando con mangueras, gases lacrimógenos y balas de goma, Odinga ha desconvocado la marcha, aplazándola hasta el martes.

También ha habido disturbios en otras zonas del país. En Kibera, feudo de los seguidores de Odinga, una iglesia ha sido pasto de las llamas. Tanto los partidarios del presidente como los del líder opositor se acusan mutuamente de genocidio. En Eldoret, donde se produjo la tragedia de la iglesia, los jóvenes desfilan con machetes y palos en busca de enemigos. También se han producido problemas en Kisumu, otro de los feudos de la oposición en el oeste del país.

La violencia ha obligado a miles de kenianos, unos 100.000, a abandonar sus hogares. Muchos de ellos han huido hacia la vecina Uganda.