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Los incendios obligan a evacuar a cerca de un millón de personas en California

Bush declara el estado de emergencia y envía ayuda federal.- Las evacuaciones son ya las mayores registradas desde los huracanes Katrina y Rita de 2005

El incendio que arrasa desde el pasado fin de semana el sur de California (EE UU) ha quemado ya más de 100.000 hectáreas, se ha cobrado dos vidas y ha provocado la evacuación de 513.000 personas sólo en el condado de San Diego, donde el fuego ataca con más virulencia, y cerca de un millón en todo el estado, según la CNN. El presidente de EE UU, George W. Bush, que viajará mañana jueves a la zona, ha declarado el estado de emergencia y ha enviado a dos altos funcionarios para ayudar a las autoridades locales a luchar contra las llamas.

Según cálculos iniciales de las autoridades del condado de San Diego, los daños superarían a 1.000 millones de dólares, tomando en cuenta que unas 1.300 residencias y edificios comerciales han ardido ya.

Bush también ha declarado hoy el área del sur de California como zona de "gran desastre".

La Oficina de Coordinación de Emergencias de San Diego ha ordenado a los desplazados que se dirijan a los refugios que se han habilitado en escuelas y estadios, en tanto que ha notificado a otras 12.000 personas que se preparen para abandonar sus casas. Hasta el momento, dos personas han perdido la vida en esta cadena de incendios, el primero, Thomas Varshock de 52 años, el pasado domingo, cuando se declaró el fuego, y otro este martes en una localidad al norte del condado de Los Ángeles, al parecer debido a la gravedad de las quemaduras sufridas, según las primeras informaciones.

El presidente Bush declaró ayer el estado de emergencia para poder enviar así ayuda a los siete condados afectados: Los Ángeles, Orange, Riverside, San Bernardino, San Diego, Santa Barbara y Ventura. Como primer medida el mandatario ha enviado al secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff, y al administrador de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias, David Paulison, para coordinar la ayuda federal. "Todo el país está preocupado por las muchas familias que han perdido sus casas", ha dicho Bush.

Una situación que la prensa estadounidense ya ha calificado como la "más trágica" del estado de California en su historia y a la altura del desastre del huracán Katrina a nivel nacional. Los Angeles Times ha recogido en sus páginas la masiva evacuación que ha obligado a abandonar sus hogares a centenares de miles de personas. Según apunta el periódico californiano, se trata de "la más grande en la historia de California". Otro periódico de tirada nacional como el New York Times ha señalado la prontitud con la que han actuado las autoridades federales y, más concretamente, el presidente, George W. Bush. El diario neoyorkino ha indicado que en la memoria de la población estadounidense todavía están frescos todos los despropósitos del huracán Katrina. El presidente no quiere que vuelva a pasar lo mismo y puedan lloverle las críticas. Las principales cabeceras del país coinciden en señalar en sus últimas informaciones el ambiente de desorientación que se vive en todo el país.

"Tormenta de fuego perfecta"

Cuarenta aviones, entre ellos algunos F-18, aeronaves de transporte C-130 y helicópteros tuvieron que ser trasladados desde la base de los marines de Miramar (en San Diego) a otras bases de California y Arizona ante el avance de las llamas.

Las imágenes de los desalojos y las casas y bosques quemadas durante estos días recuerdan al incendio registrado en esta misma zona hace justo cuatro años, el peor de la historia de California, con 300.000 hectáreas quemadas y 17 fallecidos. Las evacuaciones además, son ya las mayores registradas en el país desde que los huracanes Katrina y Rita golperan la costa del Golfo de México en 2005.

El propio alcalde de San Diego, Jerry Sanders, ha recordado aquella catástrofe de 2003 con el temor a que pueda incluso ser superada si el viento no amaina. Sanders dijo, alarmado, que las llamas avanzan sin control a una velocidad de entre 10 y 15 kilómetros por hora, y que la meteorología sigue siendo impredecible.

Los vientos de más de 80 kilómetros por hora que azotan el sur de California son, junto a la sequía, los principales propagadores de los incendios. "Tenemos ante nosotros una situación muy peligrosa y, además, impredecible", ha señalado el presidente del Consejo Municipal de San Diego, Ron Roberts. Agregó que se dan "todos los ingredientes que se necesitan para una tormenta de fuego perfecta: las temperaturas más altas, los parajes más secos y los vientos más poderosos".

17 focos incontrolados

Según datos oficiales, otras 68.000 viviendas peligran por la cercanía de las llamas. A las personas que permanecen en sus casas las autoridades les han pedido que reduzcan al máximo el consumo eléctrico, con objeto de evitar un colapso en el fluido, que está dañado por el fuego. En la actualidad existen unos 17 focos activos e incontrolados, y trabajan unos 7.000 bomberos en las tareas de extinción, aunque el número de agentes podría aumentar con la ayuda federal.

El alcalde de San Diego ha pedido ayuda urgente para atender a los damnificados, especialmente ropa, comida y agua. El lunes, el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, convocó a unos 1.500 agentes de la Guardia Nacional, entre ellos 200 desde la frontera con México, para ayudar en las tareas de evacuación. El secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, y el director de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA), David Paulison, han enviado a California con un cargamento de suministros, entre ellos 25.000 catres y mantas. El Departamento de Agricultura se encargará de enviar agentes forestales, aviones cisterna y helicópteros para combatir el fuego desde el aire.