La 'parapolítica' salpica a los Uribe

El presidente colombiano lamenta el supuesto vínculo entre su primo y senador Mario Uribe y los paramilitares

"Como presidente debo apoyar la justicia; como persona siento tristeza", dijo ayer el presidente colombiano, Álvaro Uribe, al comentar la noticia del momento en Colombia: Mario Uribe, primo del primer mandatario, es uno de los nuevos congresistas involucrados en el escándalo de los supuestos nexos con grupos paramilitares.

La Corte Suprema de Justicia citó el martes a declarar a Mario Uribe y a los representantes en la Cámara Alfredo Cuello y Álvaro Morón, también de la coalición oficialista.

Con ellos son ya 37 los congresistas salpicados por el escándalo de los presuntos nexos entre congresistas y funcionarios con líderes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, de la extrema derecha armada). De ellos, 14 están en prisión, uno está prófugo y cinco han iniciado un proceso judicial.

El senador Mario Uribe aparece en el testimonio de Jairo Castillo Peralta, Pitirri, considerado un "testigo clave" en el proceso de la parapolítica, hoy exiliado en Canadá, que le acusa de haber participado en encuentros con los paras para negociar la adquisición de tierras en la región rural de Caucasia, en el departamento de Antioquia (noroeste). Castillo aseguró que estuvo en dos reuniones con Uribe en 1998, en las que se habían identificado haciendas que al político le interesaban. Y señaló que allí se planeó la estrategia para apoderarse de ellas. Las reuniones tuvieron lugar en la casa de un ganadero que apoyaba económicamente a los paras. La violencia paramilitar siempre ha estado ligada al despojo de tierras.

El ex jefe para Salvatore Mancuso, también asegura que se reunió con el congresista Mario Uribe para pactar acuerdos en las elecciones de 2006. Uribe alega que todo es mentira, que jamás se ha reunido con estos "grupos sanguinarios" y que sólo tiene una finca.

Uribe aseguró que Mancuso le buscó al menos dos veces para garantizar el apoyo de la candidatura de Eleonora Pineda al Congreso. Pineda —hoy en prisión— y Rocío Arias, polémicas congresistas, querían repetir legislatura y recibieron el aval de Uribe y su movimiento Colombia Democrática, uno de los siete movimientos uribistas.

"Mario Uribe no será el último congresista de Antioquia enredado en este escándalo. La lista seguirá. Su vinculación es una expresión de cómo las mafias se tomaron el poder político en este país", dijo el senador de izquierda democrática Gustavo Petro. Petro fue quien destapó este macabro maridaje entre paras y políticos en sonados debates en el Congreso.

Por su parte, Cuello, del Partido Conservador, deberá responder por sus presuntos vínculos con Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40, jefe del Bloque Norte con una vasta influencia en los departamentos de la costa caribeña colombiana.

Morón, del grupo político Alas Equipo Colombia, afín al presidente Uribe, también es investigado por vínculos similares con el mismo líder desmovilizado de ese bloque de las AUC.

La convocatoria al interrogatorio se suma a la apertura de una "indagación preliminar", anunciada el martes contra los senadores Luis Humberto Gómez Gallo, ex presidente del legislativo, y Vicente Blel.

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