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Reportaje:

Pederastas al descubierto

Las fotografías de los violadores de niños circulan ya por Bogotá

"Si nos quedamos callados esto va a seguir; me parece bien que los expongan". Este comentario es de una mujer que se detuvo a mirar una valla inmensa instalada el miércoles pasado en una importante avenida de Bogotá. "Condenados por abuso sexual" se lee en la valla de 10 metros de ancho por tres de altura. Junto a la foto de Libardo Martínez y Pompilio Sánchez, un texto señala que violaron a niñas: el primero a una de 4 años, el otro a una de 13.

Es la primera vez que se expone de manera pública a este tipo de delincuentes. En total habrá 20 vallas en las distintas localidades de la capital colombiana, donde viven casi ocho millones de habitantes. También 40 muros se dedicarán a este mismo castigo público; los que aparezcan allí son personas ya condenadas. "Le estamos dando ejemplo al mundo de que hoy rompimos el silencio", dijo ayer la concejal Gilma Jiménez, promotora del acuerdo —aprobado por unanimidad en el Concejo municipal— que fija este escarnio público. Explicó que la iniciativa "es una forma de reparar de alguna manera a los niños que fueron violados por estos sujetos". "Hoy es un gran día para los niños, que por primera vez son más importantes que el resto de la humanidad. Antes el abuso sexual era tratado como un delito menor, ahora se le empieza a dar la dimensión que se merece", señaló la concejal.

En mayo pasado, en un acto simbólico, el alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, selló este acuerdo. Fue un acto sencillo en el que se pidió perdón a los niños y niñas "víctimas silenciosas de este delito". "La sanción moral es buena para que la gente reaccione. Que este problema toque la piel de los bogotanos para que reaccionen", señaló entonces Garzón. Cada día en Bogotá cinco niños son víctimas de abusos sexuales.

Pero no todos están de acuerdo con esta medida. Para muchos esto impedirá la rehabilitación de los violadores y generará deseos de venganza y más violencia. Estos críticos ya hablan de los muros de la infamia.

La recientemente aprobada Ley de Infancia y Adolescencia establece también la sanción social para este delito, —los rostros de los violadores ya salen en televisión—, el aumento de las penas y la eliminación de los beneficios penitenciarios para los que agredan sexualmente a los niños.