Suramérica logra un consenso básico para conjugar energías tradicionales y alternativas

Los países reunidos en isla Margarita adoptan una nueva denominación, Unasur

Los países suramericanos lograron ayer un consenso básico acerca de un gran tratado energético para la región, en el que se contempla utilizar de manera complementaria los hidrocarburos, los llamados biocombustibles y la hidroelectricidad, además de diversas formas de energías alternativas, como la eólica y la solar. El acuerdo se alcanzó tras horas de negociación, primero entre los ministros de Energía, después entre los titulares de Relaciones Exteriores y más tarde entre los presidentes reunidos en Porlamar, en la venezolana isla Margarita, durante la I Cumbre Energética Suramericana.

Las deliberaciones consiguieron eliminar las trabas que habían surgido por las posiciones encontradas de Venezuela y Brasil en torno al tema de los combustibles derivados de productos agrícolas como el maíz y la caña de azúcar.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, formuló duras críticas contra el plan anunciado por su homólogo estadounidense, George W. Bush, para sustituir paulatinamente la gasolina con etanol, proyecto que respalda Lula. En su intervención inicial ante la cumbre, Chávez explicó a sus colegas que no es enemigo del etanol y que lo demuestra el hecho de que Venezuela sea importadora de este producto para incorporarlo a la gasolina en sustitución del contaminante tetraetilo de plomo. "Nos parece bien que se procese etanol a partir de caña de azúcar o de palma africana; con lo que no estamos de acuerdo es con emplear cultivos alimentarios como el maíz, porque llegaremos a la aberración de dar a los vehículos los cereales mientras los pueblos mueren de hambre", matizó.

Según Chávez, la idea de que él y Lula estaban enfrentados por el tema del etanol fue uno más de muchos intentos de manipulación dirigidos por "el imperio estadounidense" con el propósito de hacer naufragar los esfuerzos de integración de los países del hemisferio.

El acuerdo entre los presidentes fue mucho más sencillo de alcanzar en lo referente a un cambio de nombre para el mecanismo diplomático anteriormente llamado Comunidad Suramericana de Naciones (CNS) y que ha pasado a denominarse Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Los jefes de Estado decidieron también que la Unasur tendrá una secretaría permanente, cuya sede estará en Quito (Ecuador), concretamente en los alrededores del monumento conocido como la Mitad del Mundo, ubicado justo en el lugar por donde cruza la imaginaria raya ecuatorial. Los Gobiernos aún deben ponerse de acuerdo sobre una personalidad de prestigio regional para que asuma la secretaría permanente.

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En la I Cumbre Energética Suramericana, con Chávez como anfitrión, estuvieron presentes los presidentes Néstor Kirchner (Argentina), Evo Morales (Bolivia), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Álvaro Uribe (Colombia), Michelle Bachelet (Chile), Rafael Correa (Ecuador) y Nicanor Duarte (Paraguay), además del vicepresidente de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa; el primer ministro de Guyana, Sam Hinds; el delegado de Surinam, Gregory Rusland, y el canciller de Perú, José García Belaunde, quien fue portador de una carta del presidente Alan García excusándose por no haber podido asistir.

Los presidentes han firmado un documento titulado Declaración de Margarita, Construyendo la integración energética del Sur en el que subrayan que la "integración energética de la Comunidad Suramericana de Naciones debe ser utilizada como una herramienta importante para promover el desarrollo social, económico y la erradicación de la pobreza". En este sentido, reiteran "el compromiso universalización del acceso a la energía como un derecho ciudadano".

La Declaración, que consta de 17 puntos, incluye "promover con inversiones conjuntas la infraestructura de integración energética de la región, y "trabajar para establecer una sistematización y evaluación del balance energético suramericano". Los jefes de Estado se comprometen también a impulsar el desarrollo de las energías renovables, programas y actividades de cooperación en materia de ahorro de la energía, y promover la cooperación entre las empresas petroleras nacionales de los países de la región, incluyendo la industrialización de los hidrocarburos. Asimismo, expresan su preocupación por las consecuencias del cambio climático y abogan por más cooperación en materia de investigaciones conjuntas para el desarrollo tecnológico de la región.

La siguiente reunión de Unasur se celebrará en Cartagena de Indias, Colombia, en octubre de este mismo año. Allí se espera suscribir los acuerdos constitutivos formales de la unión y darle vida formal a la secretaría permanente.

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