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La explosión de un camión bomba en un mercado de Bagdad causa 130 muertos

Se trata del atentado más sangriento en la capital iraquí en lo que va de año

Uno de los heridos en el atentado es conducido al hospital
Uno de los heridos en el atentado es conducido al hospital AP

Al menos 130 personas han fallecido y 300 han resultado heridas hoy al hacer explosión un camión bomba en un mercado del centro de Bagdad muy frecuentado por la comunidad chií, según un nuevo balance de las fuerzas de seguridad iraquíes. Se trata de la matanza más grave ocurrida en la capital en lo que va de año. Por otro lado, las autoridades han impuesto el toque de queda en las ciudades de Mosul y Kirkurk, al norte de Bagdad, para contrarrestar la creciente ola de violencia.

Un terrorista suicida conducía el camión, repleto de comida, según informaciones de la cadena de televisión por satélite qatarí Al Yazira, recogidas por OTR/Press. Cuando se encontraba en medio del mercado de Sadriyah, detonó los explosivos causando un auténtico caos en la zona y destruyendo todas las tiendas y puestos de venta que se levantaban en el lugar. Según fuentes policiales, los hospitales cercanos al mercado rebosaban literalmente de víctimas alcanzadas por la explosión.

El atentado se produjo a primera hora de la tarde, cuando el mercado de Sadriyah registraba la máxima afluencia, con gente que acudía para hacer acopio de alimentos para el fin de semana. "Fue una escena terrible. Muchas tiendas y casas quedaron completamente destruidas", ha relatado a la cadena árabe un residente en la zona que salió de su vivienda para ayudar en las tareas de desescombro y rescate de víctimas.

La explosión del camión bomba se enmarca dentro de una campaña sangrienta de la insurgencia suní, que en los últimos tiempos selecciona objetivos civiles, especialmente, puntos comerciales, para causar el mayor número de víctimas posible entre la comunidad chií. Se trata del ataque más sangriento desde la serie de atentados con coches bomba y fuego de mortero perpetrada por presuntos miembros de Al Qaeda en un mercado de Ciudad Sáder el pasado 23 de noviembre, en el que murieron más de 215 personas.

Toque de queda en Mosul y Kirkuk

Las autoridades iraquíes han impuesto hoy toques de queda en las ciudades de Mosul y Kirkuk, ubicadas al norte de Bagdad, para tratar de reducir los episodios violentos que, lejos de remitir, van en aumento, han informado fuentes locales.

En Mosul, 400 kilómetros al norte de la capital, la medida ha sido decretada por su gobernador, Derid Kachmula, para repeler un asalto lanzado por grupos armados en varias zonas de la ciudad, han indicado las fuentes, que no han precisado por cuanto tiempo se mantendrá esta disposición. Algunos habitantes de Mosul han relatado que desde primeras horas de esta mañana escucharon intensos tiroteos y que tropas norteamericanas se apostaron en las entradas y salidas de la ciudad, especialmente en la que conduce a la localidad de Telafar, en el oeste.

"Los enfrentamientos se desataron cuando tropas y policías iraquíes repelieron a grupos armados que planeaban asaltar la sede de la gobernación", ha precisado el general de Brigada Motaa al Jazeryi, que ha dicho desconocer hasta ahora si los tiroteos han dejado víctimas. Según su relato, los combates se extendieron posteriormente a barrios ubicados al norte, al oeste y el este de la ciudad, por lo que se recurrió a la ayuda de las fuerzas estadounidenses.

Pocas horas después, las autoridades de Kirkuk imponían también el toque de queda tras la ola de atentados con coches bomba que esta mañana ha dejado tres muertos y 24 heridos, según el último recuento de víctimas.

Sistani llama a la unidad de chiíes y suníes

Entretanto, las autoridades han levantado el toque de queda diurno que impusieron el jueves pasado en las ciudades santas chiíes de Nayaf y Kufa, a unos 180 kilómetros al sur de Bagdad. La medida seguirá vigente sólo entre el crepúsculo y el amanecer, han explicado fuentes de Nayaf. El toque de queda fue impuesto en esas dos ciudades después de la muerte de más de 200 militantes radicales chiíes en el área de Zarka, el pasado domingo, en enfrentamientos contra las fuerzas iraquíes, coincidiendo con la festividad chií de la Achura.

Según la versión oficial, los milicianos pertenecían al hasta entonces desconocido grupo Soldados del Cielo, que estaba planeando lanzar un ataque contra Nayaf, centro de poder del clero chií y donde reside la máxima autoridad de este credo en Irak, el ayatolá Alí Sistani, que ha realizado su primera intervención pública en meses para llamar a la unidad y al fin de la violencia sectaria que se cobra centenares de víctimas diariamente. Sistani ha subrayado que las diferencias entre suníes y chiíes han existido durante siglos, pero que éstas no deberían ser causa del derramamiento de sangre al que se está acostumbrando el país. Por ello, ha instado "a renunciar a las divisiones", así como a evitar "el fanatismo sectario". En la misma línea, ha llamado a todos los musulmanes a superar juntos las diferencias, porque las luchas internas sólo benefician "a aquellos que quieren dominar este país y controlar sus medios para lograr sus objetivos".