José Dirceu, 'número dos' de Lula, dimite por las denuncias de corrupción contra el PT

El presidente brasileño anuncia la creación de un "gabinete de crisis" y una reforma ministerial

José Dirceu, ministro brasileño de la Casa Civil y hombre fuerte del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, ha dimitido, zarandeado por las denuncias de corrupción contra el Partido de los Trabajadores (PT), del que el propio Dirceu fue presidente.

El ministro dimisionario, que retomará su puesto como diputado, afirmó ayer que su salida deberá servir de ejemplo para que otros ministros pongan también su cargo a disposición del presidente. Su dimisión se produce horas después de que Lula anunciara una inmediata reforma ministerial y la creación de un "gabinete de crisis".

"Quiero enfrentarme a esos tipos cara a cara en el Parlamento", ha declarado Dirceu en referencia a Roberto Jefferson, diputado y presidente del Partido del Trabajo de Brasil (PTB), que ha acusado al ministro de Lula de ser uno de los principales responsables de presuntos sobornos a diputados.

Dirceu ha sido la primera víctima de las duras acusaciones de Jefferson, quien, en una impactante intervención ante el Parlamento el martes pasado, le había espetado: "Dirceu, deja ya el Gobierno si no quieres convertir a un inocente [Lula] en un reo". La salida del ministro de la Casa Civil es la primera medida de un reajuste gubernamental que Lula deberá completar probablemente la semana próxima. Lula había prometido "cortar en su propia carne" y no ha tardado en hacerlo, sacrificando en primer lugar a quien siempre había sido considerado como su brazo derecho.

"No me avergüenzo de nada"

Hablando a la nación, Dirceu dijo ayer que ahora se va a dedicar a recorrer el país como militante del PT para defenderlo de las falsas denuncias que han caído sobre él. "No me avergüenzo de nada. Salgo con las manos limpias", dijo con emoción visible.

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Lula ha reconocido que el testimonio de Roberto Jefferson ha "agravado" la crisis política en el país, aunque ha aclarado que el Gobierno "no quedará paralizado" por la actual situación.

Para evitar que tenga repercusiones económicas, banqueros y oposición han decidido aunar esfuerzos. Un grupo de 50 banqueros y líderes de la oposición han mantenido una reunión en la que los políticos trataron de tranquilizar a los empresarios al declararse dispuestos a impedir que las denuncias de corrupción afecten a la economía, el sector que mejor funciona en el país.

Entre los participantes en la reunión de políticos y empresarios figuraban altos ejecutivos de los bancos Itaú, Unibanco, Safra, ABN-AMRO y JP Morgan, así como empresarios de los sectores farmacéutico e industrial, según informaciones del diario O Globo. Dos dirigentes de los dos mayores partidos de la oposición, Agripino Maia, del PFL (Partido del Frente Liberal), y Arthur Virgilio, del PSDB (Partido Socialdemócrata de Brasil), tranquilizaron a los empresarios al afirmar que la oposición no va echar leña al fuego y que no tiene ningún interés en que crear problemas a la economía. Añadieron, sin embargo, que todo va a depender de, si a lo largo de las investigaciones que van a comenzar en el Parlamento, apareciesen hechos aún más graves y que pudieran afectar directamente a Lula, algo que, por el momento parece descartado, dada la firmeza que el propio presidente ha demostrado en sus deseos de llegar hasta el fondo en las investigaciones.

Lula ofrece una almohadilla perfumada a Dirceu, ayer en un acto en Brasilia.
Lula ofrece una almohadilla perfumada a Dirceu, ayer en un acto en Brasilia.EFE

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