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Raniero cumple hoy su undécimo día en el hospital

El último parte médico, hecho público ayer, concluía que la esperanza de recuperación del soberano es "extremadamente débil"

El príncipe Raniero de Mónaco cumple hoy su undécimo día en el servicio de reanimación de un hospital. A la espera de un nuevo parte médico, que podría retrasarse hasta después del fin de semana, los doctores que atienden al veterano soberano, de 81 años, reconocían ayer que la esperanza de recuperación es "extremadamente débil" debido a su "precario estado".

Muchos monegascos se reunieron anoche en la Catedral de su mini-Estado para encender decenas de velas y rezar por su soberano. A petición del arzobispo de Mónaco, Bernard Barsi, la plegaria estuvo dedicada a Raniero , pero también al Papa, que se encuentra como él en estado crítico. La princesa Carolina y dos de sus hijos participaron en el rezo, en el que, sin embargo, no estuvo presente el príncipe Alberto, quien desde el pasado jueves es también el regente de Mónaco.

Hospitalizado desde el pasado día 7 a causa de una infección pulmonar y sometido a respiración asistida desde el 22 al agravarse su dolencia, Raniero , cuyo pronóstico vital continúa siendo "extremadamente reservado", está dando muestras de una gran resistencia, que ha sorprendido incluso a su propio entorno.

El príncipe tiene una salud muy delicada, que en los últimos diez años le ha obligado a sufrir varias y complejas intervenciones quirúrgicas, además de numerosos ingresos hospitalarios.

Sin embargo, en una nueva prueba del fuerte carácter y el tesón que le llevó a cambiar el anticuado país que había heredado en 1949 para convertirlo en un lugar de renombre mundial, Raniero lucha con fuerza contra la muerte, según fuentes próximas al Palacio citadas por medios franceses.

En su última entrevista, concedida en 1999, a un periodista francés, el soberano aseguraba sobre la eutanasia: "No la acepto como remedio, porque se sabe donde comienza pero no donde termina".

"Reconozco sólo que suavizar el final de una vida marcada por una grave enfermedad es, sin duda, necesario", añadía, sin saber que esas palabras un día podrían ir dirigidas a él mismo.