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Un desembarco chino en las islas japonesas de Senkaku provoca un grave incidente diplomático

Siete activistas fueron detenidos ayer en el archipiélago, bajo soberanía nipona desde 1972 pero que reclaman tanto Pekin como Taipei

El desembarco ayer de siete ciudadanos chinos en el archipiélago de Senkaku, territorio bajo soberanía japonesa pero que China reclama como propio y bajo el nombre de Diaoyu, ha colocado a ambos países al borde de un grave conflicto diplomático. Las autoridades chinas han exigido esta mañana la inmediata liberación de los siete activistas, que se encuentran detenidos desde ayer, al tiempo que ha denunciado una "seria violación" de su soberanía. Este incidente con Japón se produce, además, en plena escalada militar con Taiwan, que también pretende el control de las islas.

"Se trata de una acción ilegal que conculca la ley internacional y de una seria provocación a la soberanía de China, de su territorio y de los derechos humanos de los ciudadanos chinos", ha señalado en una rueda de prensa el portavoz de Ministerio de Asuntos Exteriores, Kong Quan. Por su parte, Japón, en un intento de minimizar el daño a sus relaciones bilaterales, ha anunciado que mandará a China a los siete detenidos tras interrogarlos.

La policía de la isla de Okinawa, cuya jurisdicción abarca también el controvertido archipiélago situado el este del mar de China, detuvo ayer a los siete chinos que se adentraron en la espesa vegetación de la isla de Uotsurijima por violar el control de inmigración y la ley del reconocimiento de refugiados. El primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, pidió "la mayor calma posible" tanto a su país como a China en la gestión de este incidente, al tiempo que señaló que la policía se limitó a cumplir "de manera estricta la ley".

El último incidente, en 1996

En una primera reacción mucho más templada que la de hoy, el Ministerio chino de Asuntos Exteriores pidió ayer que los detenidos reciban un "tratamiento sensato" y que no se atente contra su seguridad personal. Asimismo, el portavoz chino, que evitó afirmar si su Gobierno apoyaba la acción de los activistas, señaló que éstos pretendían "devolver" a su país las islas Diaoyu, que es precisamente la denominación que utiliza Pekín para referirse a ellas.

Los activistas arribaron a la principal de las islas por la mañana en un barco pesquero, según el líder de la Federación china por la Defensa de las islas, con la pretendida intención de explorar y hacer experimentos científicos. Enarbolando una bandera china y vestidos con llamativas chaquetas de color naranja, siete desembarcaron en dos botes, mientras que el resto -nueve activistas- permaneció en el banco.

Los guardacostas japoneses condujeron a estos últimos hasta los límites de las aguas territoriales y confiscaron las dos barcas. La última ocasión en que activistas chinos lograron penetrar en una de las islas fue en 1996. Este conflictivo archipiélago, que también reclama Taiwan, fue cedido a Japón por EE UU en 1972 después de haber estado bajo control estadounidense desde el final de la II Guerra Mundial.