LA POSGUERRA DE IRAK | Ataque a la sede de la ONU

Annan afirma que la ONU seguirá trabajando por la paz en Irak

Vieira de Mello había informado al Consejo de Seguridad sobre la precaria situación de los funcionarios en Irak

La bandera azul de Naciones Unidas ondea hoy a media asta en todo el mundo en señal de duelo por el ataque terrorista que sufrió ayer su sede en Bagdad, en el que han muerto 24 personas según el último balance, entre ellas el enviado especial del organismo en la zona, el brasileño Sergio Vieira de Mello, y el militar español Manuel Martín Oar. Otras 108 personas han resultado heridas. El Consejo de Seguridad de la ONU se reúne esta tarde de urgencia para analizar las consecuencias de este brutal atentado, pero su secretario general, Kofi Annan, ya ha confirmado que el organismo seguirá trabajando por la paz y la reconstrucción de Irak.

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Desde Estocolmo, Annan ha respondido con firmeza al atentado y ha señalado que la ONU "no se dejará intimidar ni distraer" por el terrorismo. Aunque a primera hora se había informado que Naciones Unidas iba a evacuar hoy mismo a todos sus empleados extranjeros de Irak vía Jordania, para lo que se esperaba la llegada de cinco aviones, el secretario general ha negado que se piense en abandonar el país, ya que "queda mucho trabajo por hacer". Los empleados extranjeros la de ONU destacados en Mosul, al norte de Irak, sí que fueron evacuados ayer hacia Erbil, capital del Kurdistán iraquí, la región más segura del país.

Además, Annan ha confirmado que hay "discusiones" sobre la posibilidad de dar a la ONU "un segundo mandato más amplio" en el país con el "internacionalizar las operaciones en Irak", aunque ha añadido que la decisión se conocerá "en los próximos meses". Estas conversaciones no son nuevas, sino que proceden de la demanda de países como Francia, Rusia o India. Sin embargo, ha advertido de que para que sea posible una mayor presencia "deben crearse las condiciones para ello", en clara referencia a una mejora de la seguridad en el país, constante foco de ataques contra las tropas ocupantes y ahora también contra la ONU.

La seguridad de la sede

Mientras, las excavadoras continúan removiendo los escombros de la sede de la ONU, emplazada en el hotel Canal, donde ayer explotó un potente camión bomba conducido por un terrorista suicida. El hallazgo de tres cadáveres más a primera hora y el fallecimiento del militar español que había resultado herido ha confirmado los temores de la ONU, que había anunciado que el número de víctimas podía aumentar, ya que el estallido tumbó las tres plantas del hotel. En el momento del ataque, la ONU tenía en Bagdad a unos 300 funcionarios internacionales y otros 646 empleados iraquíes. La ONU ha identificado los cuerpos del estadounidense Rick Hooper, los filipinos Ranillo Buenaventura y Marilyn Manuel, el egipcio Jean-Selim Kanaan y la británica Fiona Watson. Por su parte, Unicef ha confirmado la muerte de uno de sus representantes en Irak, el canadiense Christopher Klein-Beekman.

Hasta el momento, ningún grupo terrorista se ha atribuido el atentado, pero el gobernador civil de Irak, Paul Bremer, no descarta que sea obra de terroristas extranjeros infiltrados en Irak. En este sentido, Annan ha reconocido que los ataques contra Occidente en Irak parecen proceder de un colectivo "mucho más organizado y profundo de lo que se pensaba al principio", cuando algunos hablaban de "esfuerzos limitados de pequeños grupos". Sin embargo, ha negado disponer de datos que apunten a Al Qaeda y ha señalado que es "muy pronto" para aventurar quién puede ser responsable. En todo caso, el ataque ha causado extrañeza en Bagdad, ya que nadie logra entender por qué el objetivo ha sido la ONU, con un papel poco relevante.

El atentado ha puesto de manifiesto la desprotección de la ONU y de las ONG en Irak. En este sentido, el diario brasileño O Globo asegura que Vieira de Mello había informado al Consejo de Seguridad sobre la precaria situación de los funcionarios desplazados a Irak. En su descargo, las fuerzas de la coalición británico-estadounidense han explicado que la propia ONU se hacía cargo de la vigilancia de su cuartel general. "Habían contratado los servicios de una compañía privada que se encargaba de la seguridad alrededor del complejo", ha confirmado el portavoz militar, teniente Peter Rekers.

Fuentes de la ONU han reconocido a la cadena CNN que se había decidido no pedir la alta presencia militar que EE UU mantiene cerca de los lugares civiles considerados objetivos, a lo que fuentes del Pentágono han añadido que la ONU "no había presentado ninguna solicitud de protección" de su sede. Por su parte, el administrador civil de Irak, Paul Bremer, ha señalado que los aliados van a examinar las medidas de seguridad en Bagdad. No obstante, no está previsto aumentar el número de efectivos desplazados a Irak, 150.000.

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