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Castro retira a España la gestión del Centro Cultural en La Habana

Este organismo dependía del Ministerio de Asuntos Exteriores español

El Gobierno cubano ha notificado hoy a la embajada española la "denuncia" del acta de creación del Centro Cultural de España en La Habana, lo que pone fin a la gestión española de esta institución inaugurada en 1997, han informado fuentes diplomáticas.

En una decisión que ya se preveía, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba ha enviado a la embajada una "nota verbal" en la que "denuncia" el acta por la que ambos países acordaron el establecimiento en La Habana del Centro Cultural de España, suscrita en mayo de 1995, y del protocolo firmado en septiembre del pasado año.

El edificio, de propiedad cubana y con 19 empleados cubanos contratados por España, dependía hasta ahora de la Agencia Española de Cooperación Internacional, perteneciente al Ministerio de Asuntos Exteriores. El mandatario cubano, Fidel Castro, ya anunció esta semana que daría instrucciones para "denunciar" este acuerdo y transformar esta organización en un Centro de Cultura que podría llevar el nombre de Federico García Lorca.

Las autoridades cubanas ya habían manifestado su desconfianza hacia este centro y en abril comunicaron su disconformidad con las actividades que en él se programaban. El centro cultural está en el palacio de las Cariátides, en el malecón de La Habana.

Esta decisión se ha unido a las nuevas declaraciones de Fidel Castro horas antes en las que advertía de que las multitudinarias marchas organizadas ayer frente a las embajadas de España e Italia en La Habana constituían el "inicio" de una "respuesta adecuada" a la declaración adoptada por la Unión Europea (UE) sobre la isla y a las sanciones políticas adoptadas.

La UE adoptó una serie de medidas tras el encarcelamiento de 75 disidentes y el fusilamiento de tres secuestradores de una lancha de pasajeros. Entre las medidas criticadas por Castro se encuentran la limitación de las visitas gubernamentales de alto nivel a la isla, la reducción de la participación de los Estados de la UE en manifestaciones culturales en la isla y la revisión de la posición común de los Quince.

"La declaración, la sanción, el castigo de la Unión Europea, nos situó frente a la necesidad de iniciar una respuesta adecuada a tal posición", dijo Castro.