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ORIENTE PRÓXIMO

La policía palestina detiene a un líder de Yihad Islámica en Gaza

Un responsable del grupo integrista desmiente la suspensión de los atentados suicidas

La policía palestina ha detenido esta tarde en Gaza a uno de los responsables del brazo armado de Yihad Islámica, el grupo integrista palestino responsable, junto a Hamás, de la reciente oleada de atentados suicidas contra objetivos civiles israelíes.

Chadi Mohanna ha sido arrestado en compañía de uno de sus más directos colaboradores.

Estas nuevas detenciones tienen lugar un día después de que las direcciones de Yihad y Hamás anunciasen la suspensión de las acciones suicidas contra intereses israelíes.

"No hay cambios de posición en Yihad"

El escepticismo con el que fue recibido el anuncio de los integristas palestino por parte del Gobierno de Israel se ha reforzado hoy tras conocerse que un alto reponsable de Yihad Islámica ha desmentido en Beirut que su organización tenga previsto suspender los atentados suicidas contra Israel en una decisión similar a la adoptada ayer por el Hamas.

"No existen cambios en nuestra posición. Mantenemos nuestra posición tal como lo hemos declarado ayer", ha asegurado a la agencia France Presse el representante de la Yihad en Líbano, Abu Imad Al Rifai.

Este responsable había indicado ya ayer que la "Yihad Islámica no está involucrada en el cese de las operaciones mártires o armadas o en ninguna decisión para poner fin a la Intifada en tanto prosiga la ocupación israelí".

Riesgo de guerra civil

Anoche otro alto responsable de esta organización en Gaza había afirmado que Yihad suspendería los atentados suicidas para reforzar la unidad nacional de los palestinos.

El anuncio del alto el fuego ahora desmentido desde Líbano llegó en una jornada particularmente violenta en los territorios ocupados, donde se está larvando una guerra civil entre los palestinos.

Al menos seis palestinos murieron y más un centenar resultaron heridos en las últimas 24 horas una batalla desatada en el campo de refugiados de Yabalia entre activistas islámicos y la policía de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Mientras tanto, Hamás y la Yihad han anunciado un alto el fuego que Israel ha acogido con escepticismo.

Los disturbios en Yabalia estallaron durante el sepelio de Mohamed Mokayed, de 17 años, muerto en los enfrentamientos del jueves entre policías palestinos y militantes integristas, y después de que Hamás anunciara su respeto al alto el fuego ordenado el domingo por Arafat.

En la batalla de Yabalia se enfrentaron la policía palestina activistas y simpatizantes de la Yihad Islámica, que esta noche, al final, ha aceptado la orden de alto el fuego.

Durante el sepelio, al que acudieron 10.000 personas, un grupo de activistas atacó con granadas de mano el cuartel central de la policía en Yabalia, el más importante de Gaza con más de 60.000 habitantes.

Al grito de "¡colaboracionistas de Israel!" contra los agentes, la multitud intentó incendiar el cuartel cuando los policías abrieron fuego y mataron al niño, que iba en el cortejo fúnebre.

"Se acabaron las balas de goma"

"Se nos acabaron las balas de goma y el gas lacrimógeno" para reprimir manifestaciones violentas, señaló un oficial de la policía para explicar que los agentes del orden empleasen balas comunes para dispersar a los manifestantes.

Estos choques son el último episodio de una ola fraticida que comenzó en Gaza hace 48 horas, cuando fuerzas de seguridad de la ANP se presentaron en el domicilio del portavoz del Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamás), Abdel Aziz Rantisi, para detenerlo.

Tras el fracaso de la operación, intentaron arrestarlo por segunda vez, pero una turbamulta volvió a impedir a los agentes acercarse a Rantisi. Los enfrentamientos, según fuentes de la ANP, se extendieron como "un reguero de pólvora" a los campos de refugiados de Nuseirat, Jan Yunes y Deir el-Balaj, todos en la franja de Gaza, sin que los agentes del orden pudieran contener a los manifestantes contra el Gobierno de Yasir Arafat.

Todas las facciones han llamado a la población a restaurar la calma pues "lo que quiere [el primer ministro Ariel] Sharon, es que los palestinos nos matemos entre nosotros". El gran temor es que, si la policía no lograr controlar la situación, degenere en una guerra civil, mientras que Arafat se encuentra desde hace varias semanas recluido y cercado por Israel en la ciudad cisjordana de Ramala.