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ORIENTE PRÓXIMO

Más de 40 muertos en una de las peores oleadas de violencia de la Intifada

Helicópteros israelíes lanzan varios misiles contra instalaciones palestinas en Gaza y Jenin.- Sharon asegura que responderá a los ataques palestinos pero sin "llevar al país a la guerra"

El incremento en la espiral de violencia que azota Oriente Próximo se ha cobrado en las últimas 48 horas 43 víctimas mortales (33 palestinos y 10 israelíes). Tras una jornada de guerra abierta entre las dos comunidades que dejó ayer 23 muertos, una nueva ofensiva de Israel sobre Gaza y Cisjordania elevaba esta madrugada la cifra a 40. El remate a 48 horas sangrientas llegaba esta mañana con la muerte de otros tres palestinos. Dos de ellos por disparos de soldados israelíes antes de que pudiesen disparar varios cohetes sobre el territorio de Israel, y el tercero, horas después, en el campo de refugiados de Balata, en Nablús, durante un enfrentamiento con fuerzas israelíes.

Entre los muertos por los disparos de los soldados se encontraba el líder del brazo armado de Hamás para los sectores del centro y sur del territorio, Mohamed Motlaq Issa.

Por la tarde, la ofensiva israelí se ha recrudecido con un nuevo castigo sobre los mismos cuarteles de la AP bombardeados la pasada noche en Gaza. Helicópteros israelíes han lanzado al menos dos misiles contra las instalaciones de la AP, según testigos y fuentes de la seguridad palestina.

Según estas versiones, los proyectiles han alcanzado el complejo de Ansar-2, uno de los principales cuarteles de los palestinos en la zona. Por el momento se desconoce si ha habido víctimas pero una densa columna de humo se levantaba sobre las instalaciones palestinas.

Al mismo tiempo, otro escuadrón de helicópteros de Israel ha disparado tres misiles a un cuartel de la policía palestina en la ciudad cisjordana de Jenin, según han relatado oficiales de la seguridad palestina

En el primer incidente armado de hoy y según las informaciones, soldados israelíes detectaron un vehículo cerca del campo de refugiados de Al Boreij en el que se encontraban cuatro palestinos "que iban a llevar a cabo un ataque terrorista". Los militares persiguieron el coche por tierra y aire hasta una zona al norte de Ksufim, donde fueron abatidos dos de sus ocupantes en circunstancias que no se han precisado. Se desconoce el paradero de los otros dos palestinos.

Castigo israelí sobre Gaza y Cisjordania

La respuesta israelí a la muerte de seis de sus soldados en un control militar en Cisjordania se desencadenaba la pasada madrugada. Una nueva ofensiva por tierra, mar y aire contra dos cuarteles de la Autoridad Palestina en Gaza y Cisjordania dejaba 17 muertos, todos ellos miembros de las fuerzas de seguridad palestinas.

Poco después de medianoche, tropas de elite israelíes asaltaban el cuartel general de Yasir Arafat en Gaza, causando la muerte a cuatro miembros de la guardia personal del líder palestino y a un policía. El ataque fue apoyado por los bombardeos de barcos de guerra, cazas de combate F-16 y helicóteros Apache, según han informado fuentes de la seguridad palestina.

El cuartel de Arafat fue posteriormente el objetivo de otro ataque de los helicópteros israelíes esta madrugada, que han lanzado un misil contra el complejo militar. Un palestino ha muerto como consecuencia de la explosión, que no ha herido a Arafat, según ha confirmado el jefe de su seguridad, Mohammed Dahlan. Además, otro más ha fallecido en un enfrentamiento en una localidad próxima.

Además, nueve policías palestinos muerieron en Nablús al enfrentarse con los tanques israelíes que realizaban una incursión en la ciudad cisjordana. Los carros blindados también han penetrado en Ramala, aunque se desconoce el alcance de esta ofensiva.

La última víctima de la madrugada fue un policía palestino que falleció en un intercambio de disparos con soldados israelíes en el campo de refugiados de Balata, en las proximidades de Nablus.

"Sin llevar al país a la guerra"

Sharon, tras reunirse con su gabinete de seguridad, ha afirmado que responderá a los ataques palestinos pero sin "llevar al país a la guerra", añadiendo que el actual recrudecimiento de la violencia "plantea un problema muy complicado".

En este sentido, añade que "habrá que arreglarlo sin llevar al país a la guerra". "Estoy en contra de la idea de llevar a los israelíes a la guerra", asegura. Además, Sharon ha añadido que está dispuesto a reunirse con representantes palestinos.

El gabinete de seguridad israelí, por su parte, ha aprobado "un plan de acción diferente" del Ejército en Cisjordania y Gaza, donde viven más de tres millones de palestinos, "con motivo de la actual ola terrorista".

Incremento de las operaciones

Aunque no trascendieron detalles, la decisión se ha de traducir en "un incremento de la cantidad y la frecuencia de las operaciones del Ejército de Israel", señala la emisora estatal de ese país.

Esta precisa que "las operaciones militares israelíes se centrarán en Samaria (el norte de Cisjordania), una zona que se ha vuelto más extremista en cuanto a actividades terroristas".

Además, el Ejército israelí ha comenzado a reforzar el número de soldados en algunos controles militares de Cisjordania y Gaza, y es posible que anule otros en los que, según sus portavoces, "el riesgo para las tropas es grande y su eficacia pequeña".

Ante esta escalada de represión militar israelí, la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que preside Yaser Arafat, ha pedido hoy una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU tras la muerte de 15 palestinos desde anoche y de decenas en los últimos días.

El secretario de la AP, Ahmed Abdel Rahmán, ha instado hoy por su parte al pueblo palestino a través de la radio a "vengar cada gota de sangre palestina", lo que en Israel dijeron que constituía "una declaración de guerra".

Peres y Aznar

El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Simón Peres, llegará a última hora de esta noche a España y el jueves podría reunirse con el presidente del Gobierno, José María Aznar, y con su colega español, Josep Piqué.

Fuentes diplomáticas han confirmado el viaje del ministro israelí, que se ha visto obligado a retrasar en unas horas su llegada a España para poder participar en la reunión del "gabinete reducido para asuntos de seguridad".