ensayos de persuasión
Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Recuperación o metamorfosis

La vuelta al modelo precovid será imposible. Es hora de iniciar una gran transformación

Un pabellón del hospital de campaña de IFEMA, en Madrid, durante la pandemia de coronavirus.
Un pabellón del hospital de campaña de IFEMA, en Madrid, durante la pandemia de coronavirus.©Jaime Villanueva

Desde la crisis de los tigres asiáticos de los años noventa, con su gran capacidad de contagio, en el mundo no se habla más que de crisis globales. Era exagerado: ninguna de ellas lo fue, ni siquiera la Gran Recesión. La pandemia de la covid-19 sí es la primera crisis global, y paradójicamente llegó cuando la globalización empezaba a tener dificultades. Comparar esta crisis con cualquier otra anterior es prácticamente imposible. Se sabe que la pandemia va a tener un impacto económico global aún mayor que el de la Gran Recesión, pero no cuánto va a durar y cuánto tardará el planeta en volver a la normalidad, ni en qué consistirá esa “nueva normalidad”.

En un estudio elaborado en el Instituto Elcano se recuerda que la pandemia no es como una guerra porque no hay destrucción de infraestructuras; ni como la gripe de 1918 porque ni el confinamiento fue similar entonces, ni la economía estaba tan globalizada como ahora. La Gran Recesión, si bien fue provocada por causas muy diferentes, presenta alguna similitud como el hecho de que, una vez más, su impacto económico se centra en los más vulnerables. Esta crisis golpea sobre un segmento ciudadano ya debilitado por la anterior, por lo que será difícil que la recuperación prospere sin un rediseño del contrato social, a riesgo de que las tensiones políticas terminen por ser insoportables.

A España le ha pillado sin haberse recuperado de los problemas que se iniciaron hace más de una docena de años. Los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del año 2019 lo acaban de corroborar negro sobre blanco: la población en riesgo de pobreza o de exclusión social es todavía una cuarta parte del total, y 2,2 millones de ciudadanos padecen una carencia material severa (el 4,7% de la población total). Casi un 34% de los hogares no tuvo capacidad para afrontar gastos imprevistos. La pandemia se adentró con una recuperación corta y extraordinariamente dual.

Ante esta situación no es de extrañar que los directores del informe citado (Federico Steinberg, Miguel Otero y Enrique Feás) planteen el siguiente dilema para la transformación económica de España: ¿recuperación de la economía o metamorfosis de la misma? Ellos, y el resto de los autores, entienden que la vuelta al modelo de crecimiento precovid (turismo, construcción,…) será prácticamente imposible tanto por las previsibles futuras restricciones a la movilidad, como porque la pandemia acelerará algunos procesos estructurales en marcha y modificará parcialmente la globalización realmente existente. Ya antes del coronavirus España estaba obligada a cambiar su modelo productivo si quería sobrevivir en un mundo globalizado donde la tecnología, la internacionalización y la sostenibilidad social y ambiental son piezas fundamentales. La pandemia, insiste el informe de Elcano, supondrá una variación tan grande del sistema que “debería ser aprovechada para realizar una metamorfosis de la economía española”.

Si quieres apoyar la elaboración de noticias como esta, suscríbete a EL PAÍS
Suscríbete

La creación de un fondo de reactivación para paliar los daños económicos de la covid-19, del que España recibirá 140.000 millones de euros, es una ayuda importante para esa transformación que se debería apoyar en cuatro vectores horizontales: la digitalización, la transición ecológica, la internacionalización y —al mismo nivel que los tres anteriores— la inclusión y la lucha contra las desigualdades. Pero la palanca europea es solo una muleta; el principal esfuerzo ha de comenzar en casa. La crisis pone a Europa y a España delante de su espejo; quizá es la oportunidad para dar un nuevo empujón estructural a la economía española del mismo calibre que cuando se inició la transición de una sociedad cerrada a una sociedad abierta, o que cuando España se integró en la Unión Europea.

Si antes de la covid-19 se avistaban indicios de cambio en el modelo productivo español hacia una economía más verde, más digital y más sostenible (aunque no menos desigual), tras la pasada hibernación de esa economía y la gigantesca sacudida de sus cimientos como la que se derivará de esta crisis multifacética (sanitaria, económica, social, política), la metamorfosis del modelo productivo se hace inapelable.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta ya puedes leer este artículo, es gratis

Gracias por leer EL PAÍS
Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS