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“Insulsa”, “extravagante” y “pornografía suave”: por qué todo el mundo está hablando de ‘Cumbres borrascosas’

El tercer largometraje de Emerald Fennel resulta polarizante, pero magnético. La crítica la ha vapuleado, pero parte del público se rinde a las encantos del amor tóxico e irreverente de Jacob Elordi y Margot Robbie

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Tráiler de 'Cumbres borrascosas'
Imagen de 'Cumbres borrascosas', con Jacob Elordi y Margot Robbie tristes y enamorados.Foto: JLPPA / Bestimage / Cordon Press

La nueva Cumbres Borrascosas no podría polarizar más. La crítica la ha tachado de superficial, fría y extravagante. El público, en cambio, ha acudido en masa para pasar el fin de semana de San Valentín sufriendo con los amores de Catherine y Heathcliff, interpretados por Margot Robbie y Jacob Elordi. En redes triunfan los vídeos de los fans recreando el cartel de la película para entregarse a los brazos de Elordi o grabando sus reacciones y sus lágrimas en los cines. Lengüetazos, suspiros y “apología blanca”: así son las reacciones más extremas que ha generado la película.

Todo este aluvión de críticas y polémicas no son, en absoluto, algo novedoso para la directora, Emerald Fennel. Su primera película, Una joven prometedora, le consiguió el Oscar en 2021 al mejor guion original con una historia que señalaba la cultura de la violación al ritmo de Britney Spears. Ya desde entonces creó una fuerte división entre los defensores y los detractores por el tratamiento desenfadado del tema. Lo mismo sucedió con Saltburn que, esta vez con música de Sophie Ellis-Bextor, diseccionaba a la aristocracia británica con un conflicto de clases igual de irreverente.

Cumbres Borrascosas no iba a ser distinto, sobre todo si adapta el clásico, sagrado para muchos, de Emily Brontë. Antes de que llegase a los cines, la batalla ya había comenzado. Primero fue el tráiler, del que se criticó la fantasía de su vestuario y sus escenarios anacrónicos y el enfoque de dark romance, o literatura juvenil de alta tensión sexual, a ritmo de las canciones compuestas por el icono pop Charli XCX. Fennell se defendió alegando que había rodado una adaptación muy libre basada en la impresión que le dejó la novela en su juventud (de allí las comillas del título) y aseguró que quería que se convirtiera en “el próximo Titanic” de su generación.

Pero las primeras críticas profesionales dejaron una visión bastante distinta de la película. Desde la revista The New Yorker la tacharon de “adaptación extravagantemente superficial” y cuestionaron la química entre sus personajes. “Los descomunales escenarios los reducen a simples muñecos”, escribía el crítico Justin Chang. En el periódico The New York Times iban aún más allá. “Esta película no es lo suficientemente extraña o romántica como para merecer el nombre de Cumbres Borrascosas”, defendía el crítico B.D. McClay. “A lo mejor algún día aparece un director valiente que pueda contar esta historia de amor sin convertir lo impactante en algo insulso y banal”, añadía.

En cambio, en el público las reacciones han sido mucho más dispares desde que se estrenó el pasado viernes. La escritora argentina Mariana Enriquez, autora de obras como Nuestra parte de noche (Anagrama, 2019), se asomó a su perfil de Instagram para dedicar tres elaborados posts en los que iba desmenuzado uno a uno los pecados de la película. “Que tonta esta chica si le quedó este melodrama mal hecho y nada más de su fantasía de origen”, escribía en relación al acercamiento juvenil de Fennell.

Como ella, muchos usuarios han criticado la degeneración de la adaptación en comparación con la novela original. “Emily Bronte murió de tuberculosis hace un siglo y de alguna forma la nueva película de Cumbres Borrascosas es lo peor que le ha pasado en su vida”, escribe una de las reseñas más valorada en la aplicación Letterboxd, que califica a la película con menos de tres estrellas sobre cinco.

Otro de los aspectos más comentados ha sido que Fennel ha eliminado el conflicto racial del personaje de Heathcliff y en general el componente de clase que impedía su amor con Catherine en la novela original. “¿Se podría considerar a Cumbres Borrascosas una apología de la cultura blanca?”, se preguntaba una usuaria en X. Otro denunciaba que se hubiese convertido en un “kink soft porn hueco de una directora blanca”. Y también hay quien se lo tomaba con más humor señalando que la historia era todo lo contrario al tipo de amor que se debería celebrar en San Valentín.

Frente a esta legión de detractores, también se ha creado un grupo de fieles defensores. Desde los que recrean el cartel de la película a los que se graban antes y después de la película ahogados en sus propia lágrimas. Pero, sobre todo, durante una aparición inesperada de Heathcliff, un momento que genera los suspiros de toda la sala. Como bien destaca un usuario en X: “El mejor actor de cumbres borrascosas fue la lengua de Jacob Elordi”.

Para gustos colores, claro, porque hay a quien esa misma lengua le parece de lo peor de la película. Otros critican el puritanismo general de la película: “Cumbres Borrascosas es como si alguien virgen te contara cómo es tener sexo”, escribe otra usuaria de X.

Pero, afortunadamente, no todo es odio. En este encarnizado debate, la canción Wuthering Heights que Kate Bush compuso en 1978 en la piel del personaje se ha convertido en uno de los pocos puntos en común entre ambos grupos. Muchos han llegado al acuerdo de que la mejor adaptación no es ninguna película, sino una canción de cuatro minutos y medio. Incluso se han filtrado y celebrado vídeos del rodaje en los que la propia Margot Robbie imita el particular baile de la artista británica. Que Kate Bush una lo que Emerald Fennell ha dividido.

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