Machismo, ultraderecha, alopecia y arquitectura: así son los últimos foros que resisten en Internet

El foro, webs de usuarios con un interés compartido que reinaron hace un par de décadas, han desaparecido para dejar paso a las grandes redes sociales de la actualidad. Pero algunos, de características muy particulares, sobreviven

En el año 2000, el easyEverything cafe en Times Square (Nueva York) fue nombrado el más grande del mundo por el Libro Guinness de los Records. En esa misma era, los foros explotaban como lugar de encuentro de los usuarios de la red.
En el año 2000, el easyEverything cafe en Times Square (Nueva York) fue nombrado el más grande del mundo por el Libro Guinness de los Records. En esa misma era, los foros explotaban como lugar de encuentro de los usuarios de la red.Chris Hondros /

Los foros ya no están de moda. Basta con rastrear la palabra en el excelente ensayo de Marta Peirano, El enemigo conoce el sistema, sobre la “pesadilla de manipulación y control en que se ha convertido Internet”. Mientras expresiones como “redes sociales” o “blogs” aparecen docenas de veces, los “foros” virtuales sólo se mencionan en tres ocasiones. Las redes sociales han acabado con la mayoría de foros especializados (habitualmente en torno a una afición compartida) porque, en palabras de la escritora Jimina Sabadú: “Como éramos una chupipandi en aquellos foros, nos agregamos los unos a los otros a Facebook y los dejamos”.

Sin embargo, varios foros en español se resisten a perder usuarios. Además, el más concurrido de ellos, Forocoches, interviene frecuentemente en las dinámicas políticas y sociales de nuestro país. Otros que mantienen su nivel de actividad, como Burbuja.info, sobreviven gracias a que durante más de una década han recogido y promovido ideas políticas extremas, muy lejos de la aprobación de los medios tradicionales: sus usuarios, acostumbrados a contenidos de altísimo voltaje (y bajísima fiabilidad), son rehenes de este tipo de información.

En Forocoches todo es apabullante y excesivo: la velocidad a la que aparecen nuevos hilos, la variedad de estos, la pasión de sus usuarios. En Forocoches, después de tanto tiempo liderando los ránkings, podría estar cualquier ciudadano entre los dieciocho y los cincuenta años, así que resulta imposible dibujar un perfil del forocochero medio. Los forococheros actúan desde el interior de la multitud, y el anonimato —clave del éxito de este espacio en tiempos en que los instagramers firman cada una de sus ocurrencias— les permite expresarse como nunca lo harían desde su identidad real. Lo más valioso de Forocoches es, sin duda, la cantidad de información que acumula: da igual lo que necesites (cambiar los azulejos del baño, superar una ruptura sentimental, rellenar un impreso para Hacienda, arreglar el motor de una avioneta o aprobar un examen de Historia del Arte), alguien se habrá encontrado frente a ese problema antes que tú y la comunidad (entre la que hay especialistas en cualquier disciplina, como los habría en cualquier ciudad de medio millón de habitantes) le habrá ayudado. “En Forocoches a la gente le gusta hablar de todo”, confesó a ICON su creador, Alex Marín. “Se podría hacer un foro de gente experta en un tema en concreto, pero ya no sería lo mismo”.

A finales de los noventa, antes del despliegue del capitalismo de plataformas, era posible creer que Internet sería la herramienta definitiva para la emancipación de los oprimidos: el espacio virtual resultaría horizontal, justo, e impermeable a las presiones de los poderosos. Hoy las iniciativas de resistencia cultural en la red tienen poco peso frente a las plataformas que han acelerado fracturas y desigualdades. En Forocoches, preocupante sismógrafo de nuestra sociedad (al menos de su porción más joven), hace años que se reproducen los peores tópicos de la masculinidad más tóxica o se da cabida a mensajes fascistas. Allí, la misoginia empieza como una broma entre colegas y termina convirtiéndose en una de las señas de identidad del foro. Eje de buena parte de los hilos, el desprecio hacia las mujeres no solo cuestiona el movimiento feminista: también adopta las formas más zafias y burdas, esas que por desgracia todavía se esconden en el inconsciente colectivo. Así, no sorprende que la ultraderecha sea dominante: VOX gana en cada encuesta de intención de voto que se organiza internamente. “Vox ha entrado en el foro con mucha fuerza y hasta ellos, desde el partido, ponen en Twitter a menudo referencias a Forocoches”, reconoció Marín a ICON en 2018.

El teórico canadiense Arthur Kroker suele hablar de una “voluntad de pureza” inseparable de la “voluntad de virtualidad”. Según el filósofo, en condiciones de depresión económica y humillación nacional, reaparece el “fascismo retro” en Internet, que actuaría como fuerza disciplinaria: exfoliante racial, sexual y económico. En cualquier caso, en Forocoches, buena parte de los memes sobre España y su historia, han funcionado, junto al sentimiento de agravio que arrastra una juventud que ya ha padecido dos crisis, como combustible para las posturas más radicales. Quizá las cosas en el mundo virtual suceden primero como farsa y después como tragedia.

Forocoches acumula buena parte de las virtudes y defectos de los demás foros, pero algunos han crecido lo suficiente como para desarrollar un imaginario propio. Burbuja.info es un foro centrado en la economía con un carácter muy marcado. Allí, con la excepción de unos pocos disidentes, la mayoría de usuarios son neoliberales convencidos de que la socialdemocracia está conduciendo a la Unión Europea hacia el abismo. Han creado una jerga llena de expresiones despectivas como “funcivago”, “pepito” (hombre débil que hace lo que las mujeres y el sistema esperan de él) o “charo” (mujer vulgar que resulta ineficaz en el mundo laboral). Puede que en Burbuja, donde muchos son (o fingen ser) ejecutivos de banca o abogados, el nivel de la discusión sea superior al de Forocoches, pero sus conversaciones crecen desde el mismo sustrato de resentimiento y nostalgia.

El foro de la web Putalocura (propiedad de Torbe, productor de pornografía al que se le han atribuído tres delitos contra menores) fue otro de los rincones más oscuros de Internet. En él la misoginia o el pesimismo no surgen, como en los casos anteriores, del contacto con el ideario de la extrema derecha, sino que muchos usuarios padecen (o lo fingen) enfermedades mentales. Con apartados que iban de la música a la prostitución, en este espacio era posible discutir con un erudito sobre la discografía de Frank Zappa mientras el vecino estaba retransmitiendo en el hilo contiguo un intento de suicidio (o cualquier otro comportamiento autodestructivo). Ningún otro foro en español se ha parecido tanto a 4Chan (la referencia internacional en cuanto a contenidos malsanos y que bordean la ilegalidad).

Jimina Sabadú indica que los foros de Enfemenino (“una comunidad de proximidad y complicidad entre mujeres”, según su directora) son “el forocoches de las maris. Siempre que busco algo sobre menstruación o profesores de inglés me salen ellas”. Por su lado, el periodista Julio Tovar menciona Vandal o Meristation, importantes web sobre videojuegos que han reunido a comunidades muy activas en sus foros. Afortunadamente, en estos casos, las subidas de tono sólo se producen durante las discusiones entre partidarios de diferentes consolas. Julio fue durante años uno de los foreros más prestigiosos del Focoforo, sin duda el más elitista de los espacios virtuales. El Focoforo, hoy extinto, aglutinó a profesionales de la cultura y el entretenimiento que comentaban con entusiasmo las novedades del cine, la literatura o el cómic. De manera más o menos explícita —y esto fue algo excepcional— todos daban a entender quién estaba detrás de su nick y su avatar, así que era sabido que el foro lo frecuentaban figuras ascendentes del cine como Nacho Vigalondo. Julio Tovar lo resume así: “El Focoforo fue el Café Gijón de lo nerd, pero también el origen de decenas de piques absurdos por culpa de unos egos un tanto inflados”.

A pesar de que son cada vez menos, lejos de los grandes foros, todavía sobreviven algunas pequeñas comunidades con temáticas sorprendentes para quien, de pasada, se asome a ellas. Por ejemplo, Foroalturas presenta los siguientes apartados: “estatura y peso real de famosos y famosas”, “estatura y peso real de futbolistas”, “charlas sobre estatura y peso” y “zapatos, zapatillas y alzas”. En Foroalturas todo es lo que parece (y esta transparencia es su vocación: airear los trucos que usan algunos famosos para parecer más altos). En su particular diccionario, un “murray” es “alguien que aparenta más altura de la médica por proporciones o postura”, un “inflón” es alguien que sobreestima las alturas de los famosos, mientras que el “robalturas” les calcula de menos. Un “lucero” es una “persona obsesionada con la altura según la hora del día o que no tiene clara su estatura, llegando a hablar de milímetros o preguntando a los demás todo el rato cuanto creen que mide”.

Las conversaciones en Forotenerpelo son otro ejemplo de cómo el ciberanonimato hace que emerjan los peores fantasmas de la masculinidad hegemónica. Aquí, hombres preocupados por su alopecia comparten remedios y trucos caseros para combatirla y además, buscan apoyo cuando tiran la toalla y, finalmente, se rapan. Al menos en Forotenerpelo (y en Fororecuperarelpelo), las inseguridades y complejos encuentran una respuesta empática y no la violencia típica de los espacios anteriores.

Finalmente y frente al resto de foros mencionados, el concurrido Skyscrappercity, organizado por continentes, países y regiones, es un remanso de paz y una relajante fuente de conocimiento en varios idiomas. Allí se discute educadamente sobre arquitectura y urbanismo y es posible seguir las obras más significativas de cualquier ciudad o leer opiniones bien fundadas sobre edificios, planes de ordenación del territorio o reformas. Esta ciudad de ciudades quizá sea el mejor lugar de Internet para perderse durante un largo paseo virtual.

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