Lo bueno, lo malo y el sol

Hace años entendí que dejar que el sol roce los libros y los muebles era darles vida

El poeta, escritor y director de cine Jean Cocteau al sol en el jardín de su casa en Milly-La-Foret, en la región de Isla de Francia, al sur de París, en 1963. |
El poeta, escritor y director de cine Jean Cocteau al sol en el jardín de su casa en Milly-La-Foret, en la región de Isla de Francia, al sur de París, en 1963. |Gamma-Keystone via Getty Images

Conviene no olvidarlo: lo bueno y lo malo se redefinen constantemente a lo largo de una vida. Pensemos en el sol. Los pediatras recomiendan protección máxima. Pero advierten de lo contrario: desde que las pantallas han sustituido a las pelotas el déficit de vitamina D se ha extendido entre los niños. El inclasificable Jean Cocteau admitió que no podía estar sin él. Puede que porque vivía en París. “Solo tengo como amigos a mujeres riquísimas y a chicos muertos de hambre”, se lamentaba. Según Truman Capote, el poeta, dramaturgo y cineasta era célebre por su habilidad para no pagar l...

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