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Los 70 años de Hulk Hogan, el polémico luchador que se ha vuelto pacífico

El campeón mundial de la WWE acaba de anunciar su próxima boda con la que será su tercera esposa, 26 años más joven que él, ha dejado las adicciones que ha acarreado durante años y asegura sentirse más feliz que nunca

Hulk Hogan WWE
Hulk Hogan en acción durante su gira 'Hulkamania' en el Burswood Dome de Perth (Australia), el 24 de noviembre de 2009.Matt Jelonek (WireImage)
Ixone Arana

Se llama Terry Gene Bollea, pero todo el mundo le conoce como Hulk Hogan ―un sobrenombre que le ha ocasionado una ardua batalla legal durante años con Marvel Comics por la referencia a su superhéroe verde―. En las décadas de los ochenta y los noventa vivió su momento dorado como luchador profesional de la World Wrestling Entertainment (WWE), de donde fue expulsado en 2015 por comentarios racistas. Al parecer, se filtró la grabación de una conversación a los medios estadounidenses en la que Hogan utilizaba en varias ocasiones la palabra nigger para referirse despectivamente a los negros. En 2018, sin embargo, la WWE decidió readmitirlo. “Esta segunda oportunidad surge tras numerosas disculpas públicas y trabajos voluntarios con jóvenes, a los que enseña a aprender de sus errores. Esos esfuerzos le han llevado a la introducción de nuevo al Salón de la Fama”, explicó la federación estadounidense de lucha libre. El pasado 11 de agosto, la leyenda de la lucha libre cumplió los 70 años y parece que, ahora más que nunca, sigue en su empeño por redimirse de su pasado y mirar hacia el futuro.

Este miércoles 23 de agosto, varios medios se hacían eco de una entrevista con Muscle and Health en la que Hogan habla abiertamente de sus adicciones, la mayoría causadas, según relata, por las consecuencias físicas de su profesión. “Me estuve hinchando a pastillas para el dolor porque había tenido que soportar 25 procedimientos quirúrgicos, incluidos 10 en la espalda, operaciones faciales por patadas, reemplazos de rodilla y cadera y cirugías abdominales y de hombro”, explica el luchador de dos metros de altura. “Hubo un periodo de tiempo, hace unos cinco o seis años, en el que tenía un dolor loco en la medida en que ni siquiera podía funcionar”, cuenta.

Durante sus 35 años de carrera en la lucha libre ―la última vez que se subió oficialmente al ring fue en 2012― Hogan logró 12 reinados como campeón mundial, pero también recibió los golpes suficientes como para que los analgésicos se convirtieran en una parte fundamental de su día a día. Estaba tan acostumbrado a ellos que, incluso retirado, los seguía necesitando. “Necesitaba medicamentos para el dolor en esa etapa, eso es seguro. Pero una vez que las cosas comenzaron a calmarse, continuaron dándome los mismos medicamentos. Llegué a un punto en el que me recuperé de la décima cirugía de espalda, pero la farmacia me llamaba y me decía: ‘Su receta está lista’, y como un perro persiguiendo un hueso, iba a recogerlo”, confiesa ahora el luchador nacido en Georgia (EE UU). “Entonces, finalmente, me miré a mí mismo y dije: ‘No tengo dolor. No necesito esto. Me duele el cuerpo por todas las lesiones de lucha libre, pero no siento ese dolor insoportable con el que no puedo vivir”, detalla orgulloso. Ahora, asegura, mitiga su dolor y optimiza sus entrenamientos mediante el uso de CBD, el químico no intoxicante que se encuentra en la planta de cannabis.

El alcohol, según reconoce en la entrevista, también ha sido un duro oponente que lo ha acompañado a lo largo de su carrera profesional, pero al que finalmente ha conseguido derrotar. “He practicado mucho bebiendo porque luché durante unos 40 años y esos tipos toman cerveza a menudo. Pero hace unos siete meses decidí no beber más alcohol. Estaba en una fiesta de Nochevieja y vi un montón de cosas que no aprobaba ni me gustaban. Me vi a mí mismo en este entorno y dije: ‘¿Sabes qué? No sé cómo llegué aquí, pero ya terminé”, comenta Hogan, quien asegura que dejar el alcohol también ha frenado su apetito por comer comida basura por la noche. Sin embargo, mantenerse sobrio también le ha privado de la aprobación de algunos de sus colegas de profesión: “Hay ciertos luchadores que me miran a la cara y dicen: ‘Si no tomas una copa conmigo, no eres mi amigo’. Bueno, soy tu amigo, pero no voy a beber contigo. ¿Qué vas a hacer al respecto?”, admite en Muscle and Health.

Hulk Hogan con Nick Hogan, su exmujer Linda Hogan y su hija Brooke Hogan, en 2006.
Hulk Hogan con Nick Hogan, su exmujer Linda Hogan y su hija Brooke Hogan, en 2006.Rodrigo Varela (WireImage)

Hogan parece tener la firme intención de acaparar ahora los titulares como un referente de conducta ejemplarizante, que reconoce sus errores, los afronta y los supera. Pero no siempre fue así. Su vida ha dado tanto que hablar que, próximamente, Chris Hemsworth interpretará al luchador en un biopic dirigido por Todd Phillips que, de momento, no tiene fecha de estreno. Su nombre fue especialmente sonado en 2012, coincidiendo con su retirada de los rings, cuando se filtró un vídeo sexual en el que aparecía teniendo sexo con Heather Clem, esposa de su amigo DJ Bubba Clem. Según el luchador, Bubba lo había incitado a tener relaciones sexuales con Heather sin avisarle de que estaba siendo grabado por una cámara de seguridad. Aun así, no denunció a su amigo (o examigo), sino a Gawker, la web que distribuyó las imágenes. El veredicto final resultó en que el blog especializado en destapar las intimidades de los famosos indemnizaría a Hogan con 100 millones de euros por estrés emocional y perjuicio profesional y a su imagen pública. Gawker se declaró en bancarrota y cerró.

El deterioro de la imagen pública de Hogan, aun así, no se recuperó y no fue tanto por las imágenes del vídeo sexual, sino por los comentarios homófobos que se escuchan en la grabación. “Resulta que en mi casa antigua ahora vive un marica, pero debía de ser medio marica porque parecía estar enamorado de mi mujer”, se le oía comentar. En esa época, Hogan estaba casado con Jennifer McDaniel, de 49 años, con quien contrajo matrimonio en 2010 y de quien se divorció en 2021. Justo antes de esa relación, el luchador estuvo casado con Linda Marie Bollea, de 63 años. El matrimonio duró desde 1983 hasta 2009 y la expareja comparte dos hijos en común, la cantante Brooke Hogan, de 35 años, y Nick Hogan, de 33. Los cuatro protagonizaron en 2005 Hogan Knows Best, una serie de telerrealidad que se centraba en la vida familiar del luchador profesional.

Si la soltería le duró poco después de su primer divorcio, no ha sido mucho más la segunda vez. A finales del pasado mes de julio, Hogan volvía a ser noticia tras anunciar su compromiso con su nueva novia, Sky Daily, de 44 años. Su noviazgo comenzó a principios de 2022, después de que coincidieran, precisamente, en una boda. “Le pedí a Sky que se casara conmigo y ella estaba lo suficientemente loca como para decir que sí”, afirmó la estrella del wrestling en declaraciones recogidas por Los Angeles Times.

En este momento, Hogan está disfrutando de la vida en la playa, tocando el bajo por diversión cuando su hija Brooke le visita, trabajando en sus coches ―tiene una gran colección de vehículos― y “festejando duro y sobrio”, según ha contado en su nueva entrevista. “La vida es buena”, reconoce. Dos días después de su septuagésimo cumpleaños, compartió una foto en Instagram en la que posa con su nueva prometida en un momento dado de la celebración. El texto que la acompaña demuestra que encara esta nueva década de su vida sin analgésicos ni alcohol, pero con más ganas que nunca: “¡70 años, joven y más feliz de lo que nunca he sido!”. El luchador se ha cansado de pelear y ahora está en su etapa más pacífica.

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Sobre la firma

Ixone Arana
Es redactora de Estilo de Vida. Antes de incorporarse a EL PAÍS, donde también ha escrito para la sección de Madrid, trabajó en 'Cinco Días', principalmente en la sección de Fortuna. Graduada en Periodismo por la Universidad del País Vasco y Máster de Periodismo UAM-EL PAÍS.

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