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Belén Cuesta, la actriz de moda que no piensa en Hollywood

La intérprete trabajó como cajera y camarera antes de que ‘Los Javis’ la catapultaran a la fama. Ahora celebra que ‘La trinchera infinita’, por la que ganó el Goya, sea la candidata española para los Oscar, promociona nueva película y graba ‘La casa de papel’

La actriz Belén Cuesta en una sesión realizada por la productora de la película 'Sentimental'. En vídeo, el tráiler de la película.PRODUCTORA PELÍCULA 'SENTIMENTAL' (VÍDEO: ATLAS)

Belén Cuesta (Sevilla, 1984) no para últimamente. La actriz está ocupada estos días rodando la nueva temporada de La casa de papel, ha tenido que hacer promoción de su nueva película, Sentimental, confinada tras haber estado en contacto con un positivo en coronavirus y sigue recogiendo los frutos por su trabajo en La trinchera infinita un año después de su estreno. El largometraje de los directores Aitor Arregi, Jose Mari Goenaga y Jon Garaño, que obtuvo dos premios Goya en la última edición, se ha convertido esta semana en la candidata española para el Oscar a mejor película internacional.

Los tres directores guipuzcoanos no pudieron acudir este martes a la Academia de cine, pero sí Belén Cuesta y su compañero de reparto Vicente Vergara, que fueron testigos de este gran anuncio. Un día después la intérprete no puede contener todavía la emoción: “Estamos con muchísima ilusión”. Por teléfono explica que tiene muchas esperanzas puestas en la candidatura y que, independientemente de la nominación, lo más importante es que la trama se conozca más allá de las fronteras españolas. El filme narra la historia de Higinio, encarnado por Antonio de la Torre, que se esconde en un zulo durante más de tres décadas por miedo a las represalias del régimen franquista. En este drama de supervivencia tiene un papel muy relevante su esposa, Rosa, el personaje de Cuesta, que será el mayor sostén de este topo. “Dentro de esa etapa [el franquismo] hubo millones de historias que creo que es justo que sean contadas”, defiende la actriz ante aquellos que critican que el cine español solo se centra en temas sobre la Guerra Civil y la dictadura.

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Higinio y Rosa. La Trinchera Infinita.

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Los usuarios de Netflix pudieron ver esta película durante el confinamiento y algunos relacionaron el argumento con el momento que vivía el país. Dos situaciones que para Cuesta son totalmente diferentes: “Entiendo que hay gente que la vio y dijo: ‘Bueno, hay personas que estuvieron encerradas muchísimo más tiempo que nosotros’. Pero lógicamente hay que salvar mucho las distancias”. A ella el estado de alarma le pilló viajando por India: “Me tuve que volver corriendísimo porque cerraban, la compañía con la que volaba iba a dejar de volar, fue un poco caos y sensación de no entender qué le estaba pasando al mundo”. Reconoce que, como muchos, tuvo días mejores y peores e intentaba mantener la “esperanza de que pasara todo, pero ahora se está poniendo todo como gris”.

A pesar de los inconvenientes que pueda acarrear la nueva normalidad —cerraron los cines en Cataluña coincidiendo con el estreno de su última película junto a Javier Cámara y tenía pendiente un proyecto teatral que se ha retrasado al año que viene—, la actriz se siente afortunada de seguir trabajando. “Al principio volver ha sido raro, trabajar así con mascarillas, pero contentísimos de que haya un equipo que se está esforzando muchísimo porque si los rodajes son complicados normalmente, ahora imagínate”, comenta.

Faena tiene para rato, pues en los últimos años se ha convertido en una de las actrices de moda en España. Ha estado tres veces nominada al Goya y obtuvo la estatuilla a la tercera. Lo hizo como mejor actriz protagonista precisamente por La trinchera infinita, justo un día después de cumplir los 36 años. “Fue un regalo maravilloso. Esa misma noche volví a celebrar mi cumpleaños y el Goya”, recuerda de aquel día que pensaba regresar a casa con las manos vacías: “Esa tarde lo vi como negrísimo. Creo que por eso disfruté más de la gala porque estaba convencida de que no”. El galardón lo tiene situado en un mueble al lado de su cama, así que lo ve todos los días al despertarse. ¿Está junto al Goya de Tamar?: “Eso no te lo digo. Solo que están cerca”, responde entre risas. La intérprete sale con Tamar Novas, ganador del Goya a mejor actor revelación en 2005 por Mar adentro, desde que en 2012 se conocieron en la serie Bandolera. Mantienen una relación muy discreta y son pocas las fotos en las que se les puede ver juntos.

Los actores Belén Cuesta y Tamar Novas, en el Master de Tenis de Madrid 2019.
Los actores Belén Cuesta y Tamar Novas, en el Master de Tenis de Madrid 2019.Sergio R Moreno / GTRES

Cuesta es muy celosa de su intimidad y le incomoda hablar de temas más personales: “Hablar de mí misma es pudor máximo”. No se considera una persona especialmente tímida y afirma no ser divertida: “Se me da fatal contar chistes. Hay momentos en los que soy más pudorosa”. Cuesta creerlo si se tiene en cuenta que la mayoría de sus trabajos han estado más cerca de la comedia que del drama, como Ocho apellidos catalanes y Hasta que la boda nos separe.

Para llegar donde está ahora ha tenido que recorrer un largo camino. Estudió en la Escuela de Arte Dramático de Málaga e instalada en Madrid tuvo que compaginar sus intentos de ser actriz con trabajos esporádicos como cajera de la FNAC o camarera. Sirviendo copas en el bar Válgame Dios coincidió con el director Javier Ambrossi, quien le prometió escribir un papel para ella con el que ya no tendría que depender de la hostelería. Y así fue. Pronto se pusieron a trabajar en la obra de teatro La llamada y crearon una gran familia formada por Los Javis, Macarena García y Anna Castillo, entre otros: “Empezamos todos juntos y fue maravilloso”. Y con el mismo clan repitió en la serie Paquita Salas. Le hubiese gustado participar también en Veneno, el último proyecto de la pareja de directores, pues considera que “han hecho la serie más maravillosa del mundo” y está dispuesta a ponerse bajo sus órdenes de nuevo: “Con ellos he estado muy a gusto y he tenido una complicidad y una amistad que ha generado mucha libertad”.

A diferencia de ellos, Belén Cuesta prefiere seguir delante de las cámaras, pues lo de dirigir lo ve como algo “dificilísimo” a lo que tiene “mucho respeto”. No es de esas actrices que tienen como meta dar el salto a Hollywood: “Me apetece trabajar con gente diferente. Hollywood no es algo que me quite el sueño”. Y añade: “Quiero seguir contando historias que me llenen o que me impliquen emocionalmente, que yo quiera seguir contando”.

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