La desunión de La Unión después 36 años

Rafa Sánchez, líder del mítico grupo pop, ha anunciado el final de la formación. El bajista le ha respondido acusándole de “lanzar bulos”

El grupo La Unión, con Rafa Sánchez en primer término, en 2002. / CLAUDIO ÁLVAREZ
El grupo La Unión, con Rafa Sánchez en primer término, en 2002. / CLAUDIO ÁLVAREZclaudio álvarez

Hace poco más de una semana sorprendía la noticia de la disolución de uno de los grupos más populares surgidos de la post movida a mediados de los años 80, La Unión. En pleno estado de alarma y por tanto durante una total inactividad artística, el líder y cantante del grupo, Rafa Sánchez, emitía un comunicado tan escueto como frío. Tras 36 años de trayectoria y más de dos millones de discos vendidos, Sánchez anunciaba “la circunstancia de que el grupo La Unión, que fundé y del que soy integrante desde su nacimiento, se está disolviendo y ello quedará materializado de manera inminente”. En el texto, Sánchez aludía directamente al bajista del grupo, Luis Bolín, explicando que el fin de la formación se debe a circunstancias “que vienen gestándose desde hace ya tiempo, siendo plenamente conscientes de tal evolución los dos integrantes”. Sin embargo, Bolín respondió inmediatamente asegurando que el comunicado del vocalista “faltaba a la verdad”. El músico ha sido aún más duro y ha anunciado “acciones civiles y penales para restablecer la situación en defensa de sus "derechos legítimos”. EL PAÍS ha intentado ponerse en contacto con los músicos son conseguirlo.

Un desencuentro total entre el rostro más popular de La Unión y uno de sus miembros fundacionales que, además, niega que Rafa Sánchez estuviera en los orígenes del grupo. La única certeza es que la decisión de Sánchez ha sido unilateral. Su versión anunciaba el cese inmediato de la actividad del grupo y la cancelación de todos sus compromisos, “tras periodos de conversaciones y con nuestras respectivas formas de interpretar la situación y nuestras perspectivas futuras”. Además, señalaba a la crisis de la covid-19 como una de las causas de la disolución. “La situación actual tan excepcional y la forma con que ha golpeado tan gravemente nos ha condicionado a todos”, y “ha precipitado este comunicado, su base y contenido”. El cantante madrileño, de 58 años, concluía hablando de su futuro personal. “Me concentraré en mi carrera en solitario, aspecto en el que llevo trabajando y planificando bastante tiempo, lo cual, llegado el momento compartiré con todos vosotros, comunicándoos mis planes y proyectos”, y como conclusión, “los mejores deseos” para Luis Bolín, “que encuentre también su sitio y su futuro”.

La Unión lleva cinco años formada únicamente por Rafa Sánchez y Luis Bolín. En 2015 y por problemas de salud, dejó el grupo Mario Martínez, guitarrista y un pilar fundamental que dejó el futuro de la formación muy tocado tras su salida. Musicalmente faltaba un componente que aportaba un gran equilibrio. En su versión, Bolín ha recordado a los miembros originales: “La banda fue fundada por Mario Martínez, Íñigo Zabala y yo mismo en otoño del 82, como se puede comprobar en las hemerotecas y entrevistas realizadas a lo largo de los años”. El músico asegura que La Unión “no se disuelve”, que “la covid-19 nada tiene que ver con la pretendida disolución del grupo que apunta Sánchez” y que La Unión “cumplirá todos los compromisos adquiridos cuando la situación lo permita”, respetando eso sí la decisión de Sánchez de emprender su propio camino. Por último, critica el momento “desafortunado” que ha elegido para hacer su anuncio y las formas. “Rafa lleva mucho tiempo intentando romper La Unión, pero cuanto más lo intenta, mejor nos va”, y le acusa de “fabricar un bulo, inventar una noticia y sacar provecho en su propio beneficio”.

Según Bolín, en abril del 2019 Rafa Sánchez registró como propio el nombre de La Unión “a sabiendas, de que es notorio y público, que La Unión es un grupo pluripersonal del cual él es parte y no todo”. El bajista ha emprendido acciones civiles y penales para restablecer la situación en defensa de sus “derechos legítimos”.

Toda esta polémica ha pillado completamente por sorpresa a la base de fans del grupo, amplia y fiel y que mantenía a La Unión dando conciertos. Antes de la crisis del coronavirus, de hecho, estaban de gira. Una de las bandas más populares de la historia del pop español, que alcanzó el éxito en 1984 con su primer álbum, y que hizo historia con clásicos como Lobo Hombre en París. Y que siempre tuvo a Rafa como icono y rostro visible. Un líder que fue ídolo de jovencitas a finales de los ochenta y principios de los noventa y que en 2010 reconoció públicamente su homosexualidad en la portada de la revista Shangay. Una condición de la que se había hablado durante años. Tras un periodo de dudas, según sus palabras, asumió que lo que realmente le gustaba eran los hombres.

Durante los años de mayor éxito, Rafa tuvo relaciones con mujeres y hombres indistintamente, un periodo que también coincidió con la experimentación con las drogas. Con un cierto paralelismo con Miguel Bosé, Rafa ha tenido varias parejas estables cuya identidad siempre consiguió mantener en secreto. Como él, también ha centrado su actividad solidaría en la lucha contra el sida, en las galas apadrinadas por el propio Bosé. En lo profesional, Rafa Sánchez ha decidido tirar la toalla, aunque su anunciado final sea tan incierto como triste.

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