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Ensalada de patata, pesto y morcilla patatera

Las ensaladas de patata son ideales para llevarlas en una fiambrera a la playa, al campo o a la piscina, y además admiten muchas versiones, como esta que te proponemos en la receta de hoy.

No hace falta tener un tenedor tan elegante para preparar esta ensalada
No hace falta tener un tenedor tan elegante para preparar esta ensaladaCLARA P. VILLALÓN

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Hay todo un mundo en las ensaladas de patata, más allá de la famosa ensalada campera. Aunque sea la más famosa y archiconocida y nos encante a todos, la ensalada campera siempre dejará paso a otras igualmente ricas y perfectas para las temperaturas más calurosas. Además, las ensaladas de patata viajan muy bien, son perfectas para ir en una tartera a la piscina, al campo o a la playa y combinan con cualquier cosa. Ejemplo de ello es la ensalada de pulpo y patata, la ensalada de escarola, patata y bonito o la que nos ocupa hoy, de patata baby, pesto de rúcula y morcilla patatera.

Como siempre en este tipo de platos, lo importante siempre es preparar buenos aliños -que serán los que otorguen sabor y gracia al conjunto- y buscar combinaciones de ingredientes sugerentes. Me gustan siempre los toques herbáceos, punzantes y ácidos, y también me parece que los lácteos frescos aportan puntos muy positivos a estas refrescantes ensaladas. En esta ocasión, cambiamos el pesto tradicional por uno en con rúcula, que nos aportará un sabor más amargo y menos liviano. También podríamos hacerlo con cualquier otra hierba, o cambiar los piñones por nueces, avellanas, almendras o incluso pistachos.

Igual que el pesto cambia, podríamos cambiar también la morcilla patatera, un embutido no muy fácil de encontrar fuera de Extremadura (pero absolutamente exquisito). Para los que no lo conozcan, tiene textura parecida a la de la sobrasada aunque un poco más seca, con un marcado toque de pimentón. En su lugar podríamos añadir chorizo o alguna sobrasada vegetal; probé la Saborsada de tomate seco hace unos días y también me pareció perfecta para esta receta. ¡Ojo porque pica!

Dificultad: Es una ensalada, bien poca.

Ingredientes

Para 4 personas

Para el pesto de rúcula

  • 150 g de rúcula
  • 50 g de piñones
  • 50 g de parmesano
  • ½ diente de ajo
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra

Además

  • 500 g de patatas baby
  • 2 tomates raf (u otro de temporada)
  • 120 g de morcilla patatera o de sobrasada
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Unas hojas de rúcula

Instrucciones

1.
Cocer las patatas baby en abundante agua con un poco de sal, hirviendo, hasta que al pincharlas estén tiernas. Pueden tardar entre 10 y 20 minutos en función del tipo de patata y lo viejas que sean. También podríamos cocinarlas en el microondas, en un bol con un poco de agua y filmado con papel film, durante entre ocho y 12 minutos aproximadamente.
2.
Preparar el pesto de rúcula triturando la rúcula con los piñones, el queso, el diente de ajo y la sal. Ir incorporando aceite de oliva poco a poco hasta conseguir la consistencia deseada. Si se quiere, se puede añadir unas gotas de vinagre o un poco de mostaza de Dijon.
3.
Dejar enfriar ligeramente las patatas antes de trocearlas. Se pueden cortar en cuartos o también en rodajas.
4.
Lavar el tomate, quitar el pedúnculo y trocear también al gusto, en esta ocasión en rodajas.
5.
Montar la ensalada mezclando las patatas con el tomate, unas hojas de rúcula, el pesto y también con la morcilla patatera desmigada con las manos (lo mismo si usamos sobrasada, el chorizo podría cortarse a taquitos). Servir.

Si haces esta receta, comparte el resultado en tus redes sociales con la etiqueta #RecetasComidista. Y si te sale mal, quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com

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