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Diez recetas para superar la vuelta a la rutina (epílogo)

Por eso hemos seleccionado diez platos ligeros y sencillos, pensados para reconciliarse con la cocina 'de diario': es decir, aquella que se prepara con ingredientes baratos y a la que, por cuestiones prácticas, no se le puede dedicar muchísimo tiempo. Recordad que con un poco de imaginación y siguiendo cuatro principios básicos -más verdura y menos carne roja, más cereales integrales, planificar las comidas y no saltárselas, dedicar algo de tiempo a comer y no hacerlo frente al ordenador y algunos otros de puro sentido común– la comida 'de cada día' se convertirá no solo en combustible vital de calidad, sino en un placer asequible.

Crema de zanahoria, calabaza y naranja

Llevo algunos días viendo en la verdulería unas calabazas que podrían servirle a Cenicienta como vehículo sin que ninguna hada madrina tenga que mediar en ello, así que –alegría, alborozo, redoble de tambores– doy por inaugurada oficialmente la temporada de cucurbitáceas, repescando esta sopa vegana que cumple con todos los preceptos que nos hemos planteado en la recopilación. ¿Que todavía hace calor para cremas? No hay problema, aligérala con más zumo de naranja –no hace falta que sea sanguina– y tómala fría.

Ensalada de patata, hinojo y salmón

Antes de echaros las manos a la cabeza y recordarme que la patata no es precisamente ligera, matizo que lo que os propongo es un tuning de la receta en cuestión. Solamente hay que cambiar la mitad de las patatas por dos manzanas, una roja y una verde, cortadas a dados. ¿Que sigue habiendo patata? Sí, pero creo que un plato con 100 gramos de patata por persona –y que chuta perfectamente como único– se puede seguir considerando ligero.

Cuscús de brócoli con gambas

Mucha verdura, poca sémola y colas de gambas o langostinos –pueden ser congelados y pequeños, fáciles de encontrar por unos 9 euros el kilo– para crear un trampantojo divertido y lleno de sabor. Ponlo en tu tartera, llévatelo al trabajo (o al instituto, la universidad o donde sea), disfruta y olvida durante un rato el triste destino que nos depara un calendario que ha hecho que los próximos festivos nacionales caigan en domingo y sábado respectivamente.

Ensalada de garbanzos y pepino con yogur

Legumbres, pepino, menta y yogur: posiblemente el más complicado de localizar –que no caro– de los posibles ingredientes de esta ensalada sea el eneldo, y ni siquiera es obligatorio. Si creéis que le falta enjundia –pero sin guarrearlo demasiado, por favor– podéis ponerle algún filete de sardina en salazón o un poco de queso feta a trocitos.

Secreto ibérico con ciruelas asadas

Doy un pequeño salto fuera de El Comidista para rescatar un plato que muestra una cara poco conocida de las ciruelas: la de acompañamiento de una carne (queda especialmente bien con cerdo o pato). Si se le suma un puré de nabo, unas lentejas rojas o un par de cucharadas de arroz integral –en orden calórico ascendiente, pero sin ser una locura ni siquiera escogiendo el arroz– hay un plato único apañadísimo.

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MIREIA RODRÍGUEZ

Fideos de arroz con pak choi y tofu

Aunque pueda parecer que algunos de los ingredientes de este plato son exóticos, muchos de ellos pueden sustituirse por un equivalente fácil de encontrar en cualquier cocina local. El pak choi es pariente de la espinaca, con lo que el cambiazo es evidente, dos cucharadas de vinagre de vino sustituyen perfectamente las tres de su homónimo chino y en lugar de aceite de sésamo se pueden usar un par de cucharadas de su semilla, o de ajonjolí. Los fideos de arroz y el tofu se encuentran ya en casi todas las cadenas de supermercados, así que no cuelan como difíciles de encontrar (y si lo fueran, se pueden usar brotes de soja y arroz en su lugar).

Tartar de tomate con sardinas

Desde que las pescaderías de mi barrio han tenido a bien volver a abrir después de sus vacaciones –durante el mes de agosto intentar comprar pescado fresco en Gràcia era tener más moral que los que quieren asustar a Putin con selfies– estoy viendo por todas partes unas sardinas espectaculares. Como en la verdulería también habitan unos tomates bien lujuriosos, creo firmemente que es el momento de recuperar esta receta, que además tiene un halo de sofisticación muy adecuado para superar el bajón posvacacional.

Guisantes con arroz, menta y butifarra

Otra receta para toquetear un poco en pos de la máxima ligereza: si se dobla la cantidad de guisantes (congelados, en este caso, que no es temporada de frescos) y se elimina el basmati, añadiendo solo 100 gramos de arroz salvaje o integral, tendremos un plato igual de sabroso y mucho menos engordante.

Tajín de verduras

Legumbres y hortalizas, hortalizas y legumbres, tanto monta monta tanto en este tándem de la alimentación saludable, que en este caso viene con aire marroquí, picantón, alegre y lleno de colorinchis y sabores. Un guisote reconfortante que, gracias a la ausencia de grasa y proteína de origen animal, sigue estando en la categoría de platos muy asequibles y bastante ligeros, pero a la vez capaces de calentar el cuerpo y el espíritu.

Ensalada de quinoa con manzana, pasas y piñones

Volvemos a escaparnos a El País Semanal por una buena causa: en este caso, una ensalada de quinoa con manzana, pasas y piñones que además, si se tiene olla a presión, se hace en un pispás (si no son 12 minutos extras, que tampoco es ningún drama). La receta está sacada del libro Modernist Cuisine at Home, una maravilla creada por unos señores de mente tan científica como gastronómica que nos han enseñado –a mí y a mucha otra gente, sus fanses somos legión– las bondades de la cocina al vacío o que el microondas sirve para mucho más que descongelar y recalentar.

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MODERNIST CUISINE

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