Rodajes menos contaminantes

Las empresas audiovisuales reducen su huella de carbono. También los anuncios apuestan por las filmaciones verdes

FIGHT FILMS

Rodar una producción de gran presupuesto durante cinco días “genera al menos ocho toneladas de CO2, con una media de 20.000 botellas de plástico y cerca de 27.000 kilómetros en desplazamientos”. Pero, ojo, no solo contamina el cine. “Grabar un anuncio conlleva menos tiempo que una serie o una película —normalmente, de uno a tres días—, pero es un trabajo mucho más intenso que, por tanto, condensa ese riesgo de emisiones. En concreto, ese rodaje publicitario estándar de tres jornadas suele saldarse con 20 toneladas de CO2, lo que equivale a 20 piscinas olímpicas o a la huella de carbono de una familia a lo largo de un trienio”.

El primer cálculo lo hace Paloma Andrés, cofundadora de Mrs. Greenfilm, consultora especializada en reducir los impactos del sector audiovisual de la mano de profesionales del medio ambiente. Los otros números vienen de Creast, una empresa tecnológica que lleva ya dos años ayudando a que los proyectos audiovisuales sean 100% sostenibles. “Tenemos una app que predice, reduce, mide y compensa las emisiones de la industria del entretenimiento en cine, eventos y publicidad”, explica Eduardo Viéitez, su CEO. Las 38 productoras de publicidad para las que ha trabajado Creast, y los más de 100 rodajes, les permite descomponer esa huella de carbono estimada: movilidad, un 35%; energía, el 26%; catering, un 14%; alojamiento, el 12%; materiales, un 12%, y residuos, el 1%.

Ambos negocios, pioneros, lejos de competir, incluso colaboran en su actividad, conocida como green shooting. “Compartimos misión, pero nuestros perfiles son diferentes”, explica la ecomanager de Mrs. Greenfilm, que junto a la Fundación Secuoya ha creado un Protocolo de Rodajes Sostenibles que otorga el Sello Verde si se tiene en cuenta lo propuesto en esta guía”, prosigue. La experta recuerda que el primer proyecto que les llegó cuando abrieron hace 14 meses fue publicitario, “que siempre tiene un carácter más mercantilista y supeditado a la marca que las grabaciones más artísticas y de ficción”. Y hace otra distinción sobre el tipo de clientes que llaman a su puerta: “Los realmente concienciados y que quieren trasformar su actividad y, luego, los que actúan más obligados por las exigencias y que solo quieren salir del paso”.

El ecomanager

No en vano, para acceder a cualquier financiación pública es necesario cumplir unos mínimos y hay quien está perdido en un tema tan incipiente. Para Viéitez, “lo llamativo es que, en el caso de la publicidad, no exista nada de regulación para implementar lo sostenible. Y choca más aún que los costes de las emisiones los asuma la productora (no suelen superar el 1% del gasto total) y no la empresa anunciante, como indica la directiva europea”.

Por eso, aparte de las herramientas de medición adecuadas, se hace imprescindible que en los equipos de producción se incluya la figura del denominado ecomanager, quien, como Paloma Andrés, facilita y asiste en la implementación de medidas medioambientales. Un papel formativo antes que de supervisión.

Y es que más vale prevenir que curar, pues “casi en el 80% de los rodajes, los gastos derivados de la sostenibilidad los afronta el productor”, precisa Adriana Piquet, directora de la Asociación de Productoras de Cine Publicitario (APCP). A su entender, esta especialidad cinematográfica debe constituirse en un ejemplo claro de sector ecorresponsable, “ya que ha empezado antes con ello por los requerimientos de clientes extranjeros al contratar”.

Aun así, España parece tener posición de ventaja. Y no solo en la sensibilización al respecto, “se cuenta con herramientas digitales con validez legal y, además, las políticas de clasificación de residuos están muy incorporadas a este mercado y a la sociedad en general, si comparamos con otros países”, opina Fernando Vertua, fundador en 2019 de Fight Films, productora internacional de carbono neutral y primera en ser incluida en el programa Climate Neutral Now de la ONU por su medición de huella.

“Para nosotros ha sido un honor haber sido incorporados, gracias a la ayuda de Creast a la hora de compensar nuestras emisiones plantando árboles a través de la iniciativa Saving The Amazon”, cuenta Jaime Turnes, director de producción, que ha ejercido en campañas sostenibles para Nestlé, Repsol, Virgin Telco y Mapfre, entre otras.

“Muchas marcas destacan por impulsar productos y servicios de menor impacto y por su empeño en reducir emisiones. Sin embargo, suelen ser cautelosas al contarlo”, comenta Paloma Andrés, citando por ejemplo a Danone. También a Iberdrola, primer anunciante que, asesorado por Creast, solo usa energía renovable cuando rueda spots. Eso sí, todas estas empresas tienen claro que para que su avance sea sostenible, acorde a la Agenda 2030, no deben dejar nunca de lado tampoco ni la pre ni la posproducción, por ser más contaminantes si cabe.

Soportes y materiales 100% neutros

Desde que, en 2017, la agencia Contrapunto BBDO fomentaba la reforestación con el anuncio más verde de la historia, tampoco ha llovido tanto. Sin embargo, sí ha habido hitos que han calado mucho en prácticas publicitarias sostenibles. Dentro y fuera de lo audiovisual, la publicidad ha ido incorporando materiales innovadores y ecológicos. 
Javier Fernández Peón y Cristina González saben mucho de esto, tanto de soportes como, incluso, de patentes. Su empresa TB Media Consulting ha comercializado en exclusiva una campaña exhibida en la estación de Méndez Álvaro de Madrid con un nuevo material autoiluminado y eco­friendly denominado lightmoving, “que se abastece con los paneles solares de la cubierta y es 100% reciclable”, detalla Peón. 
Ahora se anuncia Samsung, pero Vodafone fue la primera en usarlo. “Una experiencia increíble, con algo de vértigo inicial por el reto técnico que suponía. Y muy en sintonía con nuestro propósito empresarial de mejorar la vida de la gente frenando el impacto medioambiental y con el lanzamiento concreto de Vodafone Flex, que impulsa el reciclaje de dispositivos “, comenta Eva María Jiménez, su directora de publicidad. La nueva propuesta de TB Media se llama Looklight, que con luces led y una gran lona reutilizable, mediante un software propio, simula movimiento.

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