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El reto del crecimiento empresarial: los futuros campeones europeos

Pymes de alto rendimiento

Las empresas emergentes con mejor proyección requieren, además de financiación, un modelo de acompañamiento para ayudarlos a crecer con vigor pero también con la suficiente solvencia para desarrollar una estrategia sólida a largo plazo que las catapulte hacia el liderazgo de los ‘rankings’ europeos

Imagen del evento El reto del crecimiento empresarial: los futuros campeones europeos, celebrado el pasado lunes en el Work Café Santander de Madrid.Pablo Monge

Es el lunes pasado. La sala del Work Café Santander, ahí donde la calle de Recoletos de Madrid marca el número 19, ­reúne a empresarios, financieros y economistas. La luz refleja los pilares rojos que dan símbolo y color al banco; a la izquierda, según se entra, frente a la barra del café, sobre todo jóvenes atienden, sentados en listones y mesas de maderas claras, a sus portátiles. Quizá sean los empresarios del futuro. El tema que ha reunido a expertos de primer nivel es un estribillo económico: El reto del crecimiento empresarial: los futuros campeones europeos. El evento organizado por EL PAÍS y el Banco de Santander pone en valor tres palabras que llevan décadas repitiéndose: futuros campeones europeos. El desafío, casi existencial, de un país con un 98% de la malla productiva zurcida con pymes. En la ponencia hay algunas que van como cohetes, literal; es el caso de la ilicitana PLD Space, que en torno al mes de abril lanzará el primer satélite orbital español, al que ha llamado Miura 5.

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El reto del crecimiento empresarial: los futuros campeones europeos

Pero ya habrá tiempo para ese albero. En principio todas necesitan financiación, sobre todo las denominadas de alto crecimiento. Ese es el terreno donde se siente más cómodo Borja Oyarzábal, head global de Empresas en el Santander y director de Empresas del Santander España. Un cargo al cubo, un puesto importante. En este tiempo de manecillas imprevisibles, ¿qué caracteriza a estas compañías? El ejecutivo baja al mar. “No existe un patrón concreto, son como las corrientes marinas. En términos estadísticos hablamos de aquellas que nadan a favor y no en contra de ese movimiento de agua”, observa. La imagen resulta nítida. Han identificado —no lo precisa, pero habrá participación de algoritmos y experiencia— 380 sectores, áreas de actividad o tendencias que encajan con esa búsqueda. Las conoce de memoria. Ya se sabe que es igual a mover grandes baúles de pensamiento. Cita algunas: biocontrol, agua, análisis genético, sostenibilidad o un buen sistema sanitario. Si estás dentro de esos elegidos, el potencial de la empresa se puede cuadriplicar. “Tienen un posicionamiento competitivo alto y son disruptivas en sus mercados”, precisa Oyarzábal.

Y se pregunta qué pasaría si España tuviera un mayor peso en tecnologías de vanguardia o innovación. Sin citarlo. En el lado de la ligereza: turismo y construcción. Algo nos falta para no estar al nivel de Italia, Alemania o Francia. Cuántas veces se habrá escrito esa frase. El responsable plantea cinco factores. No hay un mercado común, sino 17 (autonomías). Después llega la especialización. ¿Tenemos que elegir qué queremos ser como país? Dentro de 10 o 15 años. “Si España intenta ser un poquito de todo, al final será un poquito de nada”, advierte. También urge un entorno más favorable para la inversión, bonificaciones fiscales y costes administrativos (y en la sala flota un murmullo de aprobación). Acceder al capital de otras formas. Por ejemplo, que los fondos de pensiones reinviertan en las pymes. Y el último, quizá, el que más duele. Cultura. La carencia de reconocimiento social y prestigio del empresario. Una injusticia.

Tratamiento preferencial

Estas, entre otras reflexiones, han llevado al Santander a crear el área High Growth (alto crecimiento). Una forma de acompañar a las pymes con mayor potencial de desarrollo en España y que necesitan soluciones de banca de empresas, financiación estructurada o alternativa. Fórmulas tradicionalmente reservadas a las grandes firmas. “A mí me gusta el sentimiento de que tú eres una organización que puede ganar este país y yo te voy a ayudar. ¿Con qué? Con todo. Absolutamente con todo”, subraya Oyarzábal. Incluso real state, leasing alternativo o trade working. Desde luego, el optimismo se derrama como un bálsamo aplicado por un médico diligente. Y añade: “El optimismo, cuando forma parte de la cultura, tiene el poder de cambiar las cosas”. ¿Medidas? Algunas ya las ha esbozado en el párrafo anterior. Quedan ciertas ideas difíciles de refutar. “Ojalá seamos capaces de planificar por encima de la alternancia política en España”, manifiesta. Poca burocracia, competitividad, cambiar la regulación para que el capital institucional revierta en las pymes, y repite esa obligación de sentirse orgullosos de nuestros empresarios. Los aplausos crecen con el eco de la sala. Los chicos que estaban frente a las pantallas y los bancos de madera vuelven la cabeza. Más de uno muestra esa mirada de estar de acuerdo. Tal vez Borja Oyarzábal ha convencido a algún futuro empresario. ¿Quién sabe? España será el país piloto para el lanzamiento de esta nueva área de elevado crecimiento. Después llegará a otros mercados. Reflejo de la estrategia global del banco One Transformation.

Si el rojo era el color del Santander, la conversación es una bisectriz transversal. A veces retorna sobre su punto inicial. Uno es la financiación. Los bancos mantienen el grifo abierto. En eso todos coinciden. Varía la letra pequeña. Borja Gómez-Zubeldia, socio de Direct Lending de la gestora Tresmares Capital (90% propiedad del Santander), da la vuelta a la frase y reconoce que resultan necesarias otras fuentes de financiación que complementen a las entidades financieras. Estas empresas de alto rendimiento han trazado criterios de inversión a cinco o 10 años y hace falta dinero para invertir. Pero un crédito bancario el empresario tiene que ir devolviéndolo a final de año y eso acorta su capacidad de inversión. “Este es el problema que resolvemos con Tresmares, un modelo que existe en el mercado anglosajón: ya sea invertir en el accionariado o financiar la deuda mientras el principal se devuelve al cabo de siete años”, explica Gómez-Zubeldia. Y si existen oportunidades tanto orgánicas como inorgánicas (la compra de una fábrica, pensemos), se puede recurrir al montante del crédito. Pero esta posibilidad a largo plazo algunos creen que es solo para esos privilegiados de la velocidad y del tamaño. Error.

Los duros primeros años

El director de Economía y Políticas Sectoriales de la Cepyme, Francisco Vidal, lleva su voz y su palabra a la supervivencia. “La primera preocupación de una pyme es superar el tiempo que transcurre entre tres y seis años. Muchos de esos autónomos no superan los primeros cinco años de vida”, alerta. Este es un problema. Y cuando “coge tracción” son otros. “Desde luego, falta de seguridad normativa”. Esto facilita conseguir financiación. A la estratigrafía de los problemas añade una más: las vacantes. “Las empresas de rápido crecimiento tienen unas necesidades de trabajadores muy especializados. ¿Para qué voy a invertir si no tengo 20 ingenieros?”, se cuestiona el economista Francisco Vidal. Tampoco resulta imprescindible profundizar en lo complejo. Busca un ejemplo. Sin conductores, cómo crece una empresa de logística militar. “La falta de personal está marcando mucho el desarrollo de las empresas españolas”, asegura. El optimismo inicial gira hacia cierto aire de tristeza: “Si no estás en un entorno normativo adecuado, te resulta imposible acceder al personal que necesitas, y además, si se vive en un ambiente que desprestigia tu trabajo, se te quitan las ganas de crecer”, admite Vidal. Pese a todo, el problema resulta igual o superior en competidores como Alemania o Inglaterra. En España se añade la crisis de los oficios —desde pintores hasta ferrallistas— y la necesidad de abordar una mayor inversión en infraestructuras críticas como la eléctrica.

El tiempo, a veces lo hemos visto, también frena las transformaciones. Si falta relevo generacional, muchos empresarios se preguntan el sentido de seguir. Al final, la compañía termina moribunda. Sin embargo, la respuesta no siempre tiene que venir de la familia. “Puede llegar de un tercero, un inversor financiero que te permita escalar el proyecto”, refiere el responsable de Cepyme. Es una preocupación. Sobre todo cuando más del 50% de los empresarios supera los 50 años.

Buenos horizontes

Pero amanece siempre, tanto en días oscuros como claros. Es un horizonte que conoce bien Beatriz Reguero, responsable de la cuenta del Estado ECA en CESCE (Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación). Esta cuenta gestiona desde hace más de 50 años un instrumento que ha sido básico en el proceso de internacionalización, modernización y apertura de la economía española. Un mecanismo esencial para entender los complejos tiempos que atravesamos y cómo encajar las necesidades de las organizaciones. “Creo que la internacionalización es una de esas vías ineludibles para que crezcan las empresas y no solo porque amplían mercado, sino por lo que aprenden en ese proceso”, sintetiza Reguero. “Esto está absolutamente demostrado”, zanja. “Cuando las firmas marchan al exterior”, resume esta experta, “algo habitual desde la crisis de 2008, deben enfrentar una mayor competitividad, mercados distintos, y nuestra tarea es acompañar a las organizaciones en ese proceso de superar nuestras fronteras. Vemos que los riesgos a los que se enfrentan son distintos a los domésticos”. Su objetivo al ser una compañía público-privada es movilizar financiación privada hacia las empresas.

El mayor reto que enfrentan estos días son los meridianos y paralelos de un entorno internacional inestable, con muchos riesgos diferentes e incertidumbre. Siempre quedan, al igual que en el café, posos de optimismo. “Hacemos un llamamiento a las empresas que tienen un plan internacional para que vengan a nosotros. Las acompañaremos y nos quedaremos con esos riesgos que ellas no son capaces de gestionar”, afirma Reguero. Aplausos. Los chicos se vuelven. Entra la luz. Por fin, tras varias semanas, las nubes cargadas de lluvia pasan de largo. Brilla el rojo.

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