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Podemos se rompe en Madrid y el líder abandona el partido: “El choque con Sumar es incomprensible”

El exdiputado y actual teniente de alcalde de Alcorcón, Jesús Santos, anuncia su marcha en una carta a la militancia: “Mis diferencias políticas con el núcleo dirigente de Podemos son hoy enormes”. El partido aún no ha superado el golpe de los resultados electorales del 28-M

Desde la derecha, Jesús Santos, junto a la candidata de Podemos a la Comunidad de Madrid, Alejandra Jacinto, la líder de Sumar, Yolanda Díaz, y el candidato de Podemos a la Alcaldía de la capital, Roberto Sotomayor, en mayo en Alcorcón.
Desde la derecha, Jesús Santos, junto a la candidata de Podemos a la Comunidad de Madrid, Alejandra Jacinto, la líder de Sumar, Yolanda Díaz, y el candidato de Podemos a la Alcaldía de la capital, Roberto Sotomayor, en mayo en Alcorcón.Andrea Comas

Otro portazo. Y, probablemente, el más sonado hasta la fecha. Jesús Santos, el actual coordinador general de Podemos en la Comunidad de Madrid, se marcha de Podemos. Santos ha publicado esta mañana en sus perfiles de redes sociales una carta de tres páginas dirigida a la militancia, donde se muestra muy duro y contundente con la actual cúpula del partido, dirigido por la exministra y secretaria general, Ione Belarra. “Mis diferencias políticas con el núcleo dirigente de Podemos son hoy enormes”, dice Santos. “Basta con ver cómo he practicado la política estos años en mi municipio y cómo lo han hecho ellos para constatar que vemos las cosas de manera diferente [...] Lo que en 2016 cabía dentro de Podemos, hoy ya no cabe debido al refuerzo de una línea política centrada en su autoafirmación y en levantar unas fronteras cada vez más gruesas. Un recorrido del núcleo morado que es legítimo, pero que no comparto”. Y crítica abiertamente el choque de los últimos con Sumar. “La negativa del núcleo morado a participar en Magariños [el pabellón madrileño donde se lanzó la formación de Yolanda Díaz] se hizo basándose en una profecía autocumplida que ha terminado con un choque total e incomprensible para la amplia mayoría de la población”.

La decisión de Santos es un dardo a la actual cúpula del partido en un momento crítico para la formación. Podemos Madrid se descompone. Ahora mismo no tiene ninguna cara visible y la situación es crítica, según las fuentes consultadas. En clave nacional, la situación es semejante. Podemos vive desde el pasado 28 de mayo en estado de shock. El partido aún no ha superado el golpe de quedarse fuera de las Cortes Valencianas, de la Asamblea de Madrid y de Canarias. Tampoco lograron entrar en el Ayuntamiento de la capital de España. Han retrocedido en casi todos los parlamentos autonómicos. Los datos son muy claros. En las elecciones generales de 2015 cosecharon 5.189.333 votos y 69 diputados. En 2019, 3.119.364 papeletas y 35 escaños. Y en 2023, las últimas del pasado julio, donde la formación formó parte de una alianza con Sumar, cosecharon cinco diputados. Y no se descarta una ruptura en los próximos meses para que la formación tenga más autonomía. “Nos hace falta un proceso de reflexión y de analizar qué ha pasado”, contaba por teléfono un destacado dirigente nacional a este periódico hace solo 10 días. “Ahora mismo no tendría sentido un Vistalegre III porque no hemos salido fuertes en ninguno [de los congresos], pero se necesita una estrategia que cohesione y que mire hacia la gente que tenemos en los territorios”.

En la capital de España y en la Comunidad de Madrid, la formación, que competía en alianza con Izquierda Unida y Alianza Verde por resistir en la región y entrar por primera vez al palacio de Cibeles, no obtuvo el mínimo de votos necesario en las elecciones autonómicas y municipales del 28 de mayo, por los pelos: un 4,79% en la región (158.000 votos) y a una décima del 5% de los votos necesarios en la capital (83.000 papeletas). El primer movimiento de la formación fue la dimisión de Luis Nieto, el coordinador de Podemos en la capital, el pasado 8 de noviembre. El segundo ha sido el de este martes, con la marcha de Santos.

Figura clave para Pablo Iglesias

Santos fue un hombre clave para Pablo Iglesias. Iglesias confesó su decisión de abandonar el Gobierno en 2021 —cuando el exlíder de Podemos optó por dar el salto a Madrid y presentarse como candidato a la presidencia regional― a un minúsculo grupo de dirigentes del partido, y Santos estaba entre ellos. Ahora, dos años después, la relación entre la cúpula y varios dirigentes regionales de la formación es un auténtico polvorín, según las fuentes consultadas. A esta crisis interna, se suma una nueva brecha, profundizada este martes con la marcha de Santos.

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Ione Belarra, en Alcorcón, junto a Jesús Santos el pasado mayo.
Ione Belarra, en Alcorcón, junto a Jesús Santos el pasado mayo. Fernando Sánchez (Europa Press)

El ya excoordinador de Podemos en Madrid cree que el partido tenía que haber hecho más por la alianza con la formación de Yolanda Díaz. “En vez de hacer valer su capital político para influir sobre el rumbo estratégico de esta nueva herramienta, el núcleo dirigente de Podemos entendió este proceso como una competición por la propiedad del espacio”, dice. “Daría para una reflexión más profunda, pero mi discrepancia principal radica en que no creo que los espacios políticos “preexistan” a la voluntad del pueblo y que baste con ocuparlos, sino que es la gente, con su voto, la que acaba validando o rechazando las diferentes propuestas estratégicas y políticas. En esencia, Sumar no se explica principalmente por determinadas maniobras particulares, sino porque, a tenor de la nueva realidad política, una parte del país nos reclama que hagamos las cosas de manera diferente. Ahí está el fondo del asunto”.

De barrendero a teniente de alcalde

Hijo de una limpiadora de casas y de un peón de Telefónica, Santos lideró la mayor huelga de basuras de la historia de Alcorcón. Tras las Navidades de 2014, el PP se empeñó en privatizar la única empresa municipal de la séptima ciudad de la comunidad por habitantes. Los contenedores se llenaron de colchones. Y Santos, que se codeó durante la adolescencia con movimientos anarquistas y milita en el sindicato combativo de la CGT, no paró hasta firmar un convenio laboral que supondría un soponcio para cualquier presidente de la patronal. Hasta 100 días por año trabajado si alguno de los 500 empleados es despedido. “Lo público hay que blindarlo siempre”, explicaba en una entrevista con este diario hace dos años.

“Podemos ha hecho dos tipos de fichajes”, observaba por teléfono el cofundador del partido Juan Carlos Monedero en aquella entrevista con Santos, “altos militares y jueces y trabajadores que han adquirido grandes responsabilidades sin ser profesionales de la política. Jesús ha pasado de conducir un camión de la limpieza a conducir Podemos en la región”. Hasta este 5 de diciembre, que ha anunciado su marcha en una carta. “Presento la dimisión de todas mis responsabilidades en Podemos y confirmo que abandono el proyecto morado. Lo hago dejando patente, a la vez, mi discrepancia con el rumbo que la organización ha decidido emprender y mi respeto hacia toda la buena gente con la que he tenido el placer de trabajar durante todos estos años”.

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Sobre la firma

Manuel Viejo
Es de la hermosa ciudad de Plasencia (Cáceres). Cubre la información política de Madrid para la sección de Local del periódico. En EL PAÍS firma reportajes y crónicas desde 2014.
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