La distinción a Ayuso en la Complutense enciende las protestas y dinamita las elecciones de la universidad

Dos vicerrectores dimiten: uno, viceconsejero de Gallardón, promovió el reconocimiento, y el otro se perfila como candidato de la derecha. Profesores y estudiantes están llamados a concentrarse durante la entrega

La presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso imparte una conferencia en la Universidad Complutense, en abril.
La presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso imparte una conferencia en la Universidad Complutense, en abril.CAM

Cuando el 16 de diciembre saltó a los medios que la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, iba a ser distinguida como alumna ilustre de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, dentro cundió la estupefacción. ¿De quién había sido la idea? Los periodistas Almudena Ariza y Ángel Expósito, el escritor Arturo Pérez-Reverte o el actor Antonio de la Torre, entre otros, recogerán el martes su diploma honorífico a propuesta de la Junta de facultad, pero la designación de Ayuso apunta directamente al Rectorado y se ha convertido en la peor pesadilla del rector, Joaquín Goyache, a dos meses de volverse a presentar al cargo. Las fuentes consultadas coinciden en que el nombramiento de Ayuso ha sido el “detonante” de la fractura total del equipo de gobierno de la Universidad, aunque la tensión ha sido una constante este mandato. Y el colofón es la concentración prevista para el martes durante la entrega de las condecoraciones.

La historia es compleja y se ha saldado ya con la dimisión de dos vicerrectores que eran el brazo del PP: Juan Carlos Doadrio (Relaciones Institucionales), por la controversia interna del nombramiento de Ayuso, y José Ignacio López (Política Económica), para presentarse sorpresivamente a las elecciones a rector. “Sí, he dimitido por el reconocimiento a la presidenta Ayuso, no puedo contar más”, reconoce Doadrio a EL PAÍS. En paralelo, más de 1.500 profesores y estudiantes ―entre ellos, un tercio de los docentes de esa facultad― han firmado alguna de las tres cartas de repulsa a la condecoración a Ayuso.

A la protesta en Ciencias de la Información acudirán también médicos de atención primaria. “Nos pareció que había que responder a quien está destruyendo los servicios y empezamos a contactar gente. Es terrible que la condecoración salga de una universidad pública”, explica la alumna Lucía Nistal, miembro de Pan y Rosas y de Contracorriente, convocantes de la protesta, junto al Sindicato de Estudiantes. Algunos profesores se han sumado a la organización de la concentración a título particular.

Goyache, de perfil moderado, ha tenido que hacer durante todo su mandato grandes equilibrios para que reinase la paz entre unos vicerrectores de ideologías antagónicas. En las elecciones de 2019, pactó una candidatura común con la derecha ―encabezada en la sombra por Federico Morán, ex secretario general de Universidades con el PP― para vencer a Carlos Andradas, próximo al PSOE, que estaba al mando. Y la pinza funcionó. Doadrio y José Ignacio López se convirtieron entonces en vicerrectores en representación de esta ala conservadora, mientras otros dos, cercanos al exrector José Carrillo, encarnan los intereses más a la izquierda de la universidad.

Cuando en 2020 se aprobó el reglamento de la asociación de antiguos alumnos Alumni, en el Vicerrectorado de Relaciones Institucionales tuvieron claro que había que premiar a dos licenciadas en Ciencias de la Información: la reina Letizia y Ayuso. Y a nadie en la Complutense le extrañó que Doadrio mirase al PP. Profesor de la facultad de Farmacia, fue vicerrector de Relaciones Institucionales con el rector Gustavo Villapalos y, cuando su jefe se incorporó al Gobierno autonómico de Alberto Ruiz-Gallardón (PP), lo siguió: primero como su jefe de gabinete en 1995 y luego como viceconsejero de Cultura (1998-1999) y Educación (1999-2001). Volvió a la Complutense, pero desde entonces tuvo vía directa con Génova. La jefa de gabinete de Goyache también es un cauce de comunicación con el PP.

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En septiembre de 2021 la Reina fue investida alumna de honor junto a otros periodistas propuestos por la Junta, como la directora de EL PAÍS, Pepa Bueno, y ese mismo mes la comisión de dirección de Alumni ―de la que forman parte el rector, cuatro vicerrectores, tres decanos y un miembro del consejo social― acordó el nombramiento de Ayuso. El rector no asistió, pero ratificó luego la condecoración. Una portavoz de la Complutense explica que el acto de entrega se ha demorado muchos meses para “dejar pasar un tiempo tras el nombramiento de la Reina y por una cuestión de agenda”. Las personas consultadas coinciden en la inoportunidad de la fecha: a la vuelta de dos elecciones y con la presidenta madrileña en guerra abierta con los sanitarios madrileños. Goyache, preguntado por este periódico, prefiere no ahondar más.

La noticia del nombramiento de Ayuso hizo arder las redes en diciembre y la presión contra el rector creció tras las vacaciones de Navidad. El 13 de enero Doadrio, tras una semana de evidentes tiranteces, dejó el cargo. Una carta de despedida circula por Twitter y el exvicerrector confirma su veracidad: “Ante el anuncio de mi inminente cese y, como me indicas que me das la posibilidad de que presente mi dimisión (...)”.

Poco tardó en llegar la salida de su compañero y ambos vicerrectores tienen ya remplazo. “En ningún caso se puede vincular mi salida a la de Doadrio y mucho menos al nombramiento de Ayuso”, cuenta López a EL PAÍS. “Tomé la decisión de presentarme a las elecciones el pasado fin de semana. Es insostenible seguir en el equipo cuando el rector [Goyache] se vuelve a presentar”. Hay hasta siete posibles candidatos y no es descartable que López se integre en otra lista conservadora. En todo caso, se llevará una parte de los apoyos de la derecha que necesita preservar Goyache.

El rector Joaquín Goyache entrega a la reina Letizia el diploma de alumna de honor, en septiembre de 2021.
El rector Joaquín Goyache entrega a la reina Letizia el diploma de alumna de honor, en septiembre de 2021.EFE

“Goyache escenifica ahora que se lo han colado, que se lo dieron hecho y, por eso, ha forzado a irse a Doadrio. Es el relato que él quiere que cale, pero estaba al corriente y pudo haberlo parado”, coinciden dos profesores ―uno conservador y otro progresista― que piden anonimato. “Ha sido un error de cálculo, no pensó que le iba a pasar factura. Era una forma de establecer vínculos con la Comunidad y ganarse a la derecha a poco de las elecciones”, continúa el progresista.

Movilización contra la condecoración

El reconocimiento a Ayuso ha puesto en marcha varias muestras de protesta. Belén Rodríguez de Fonseca, catedrática en Física de la Tierra, promovió una carta que han firmado 150 investigadores experimentales: “Parece contradictorio que una universidad comprometida con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (...) nombre como alumna ilustre a una persona que hace declaraciones en contra de la lucha contra el cambio climático, tildando de ‘comunistas’ a los que trabajamos en este tema”. Paradójicamente, Goyache, catedrático de Veterinaria, es un ecologista convencido.

A esta misiva de los científicos ha seguido la de Ciencias de la Información, a la que se han adherido más de un centenar de profesores y personal de servicio de la facultad. Además, se mueve una encuesta de registro electrónico que han firmado 1.500 profesores y estudiantes. “Todo eso se lo llevamos el miércoles al rector Goyache y le explicamos los motivos”, relata Eva Aladro, catedrática de Teoría de la Información. “No lo hemos votado [ella es miembro de la Junta], Ayuso hace declaraciones antiacadémicas, la festividad de los ilustres tiene que ser para personas elegidas de una manera neutral y de la que no dependas institucionalmente. No hay distancia”.

Los sindicatos también andan soliviantados. El matemático Jesús Escribano, responsable de Comisiones Obreras en la Complutense, se suma a las críticas. “Esto es un despropósito total. En octubre, el PP votó en contra de una proposición no de ley que proponía una mejor financiación de las universidades; tenemos con Cataluña las tasas de matrícula más altas de España; entre los cursos 2008-2009 y 2020-2021 las universidades públicas de Madrid han perdido más de 4.000 trabajadores...”, enumera. UGT lanzó un comunicado en la misma línea: “Con una asignación presupuestaria de casi 60 millones menos, le vamos a reconocer ¿qué mérito? ¿Su lucha por las universidades privadas en detrimento de las públicas?”.

Aunque probablemente nadie ha sido tan incisivo como el exrector José Carrillo, bregado en rifirrafes de alta tensión con los gobiernos del PP, en un extenso hilo de Twitter: “Por primera vez se premia a un político en activo, lo que, sea quien sea el político premiado, pone en entredicho el principio constitucional de autonomía universitaria y la necesaria independencia de la Universidad frente a los poderes políticos, económicos y religiosos”. Eso sí, Carrillo, echa un capote final a la gestión de Goyache.

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Elisa Silió

Es redactora especializada en educación desde 2013, y en los últimos tiempos se ha centrado en temas universitarios. Antes dedicó su tiempo a la información cultural en Babelia, con foco especial en la literatura infantil.

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