El caos de las primeras 24 horas en las urgencias extrahospitalarias de Madrid: “Rivas, celador solo, no hay nadie. No sabe qué hacer”

La reapertura de los 78 centros sanitarios vivió escenas de tensión, que se alivió el segundo día con un 26 % de casos de bajas entre todo el personal sanitario, una parte del cual está renunciando

Un docena de profesionales sanitarios de las zonas rurales se concentra el jueves a las puertas del centro sanitario 24 horas de la calle de Espronceda, en el distrito de Chamberí.
Un docena de profesionales sanitarios de las zonas rurales se concentra el jueves a las puertas del centro sanitario 24 horas de la calle de Espronceda, en el distrito de Chamberí.Borja Sánchez-Trillo (EFE)

El desastre del primer día de la reapertura de las urgencias extrahospitalarias de Madrid se cuenta con dos discursos. Uno, el oficial, el de la Administración, que aun reconociendo que el 57% de los médicos se dieron de baja el primer día, el 40% de todo el personal, se abrió el jueves “con una cobertura del 100%”. Y dos, el de los propios sanitarios, que vieron en cuestión de horas, a través de correos que llegaban por goteo pocas horas de antes de empezar su turno, algunos de madrugada, cómo sus vidas daban un vuelco, cambiaban de municipio, de horario y de pacientes. Y cómo las guardias que tenían previstas para todo el año saltaban por los aires. Con más días de trabajo. Más solos en los centros. Y más desesperados. El chat de Whatsapp de sanitarios en el que se encuentran más de 400 afectados no dejó de sonar en sus primeras 24 horas:

- En el PAC de Villarejo no se ha presentado nadie. Está abierto con una administrativa y un enfermero del equipo.

- No se ha presentado nadie en el PAC de mi centro… buscan voluntarios ya.

- En Moralzarzal solo está la enfermera, no hay médico ni celador [y tres emoticonos de una cara enfadada].

- Carabanchel, enfermera sola ... No celador, no médico.

- Guadarrama, enfermera y celador, sin médico.

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- Rivas, celador solo, no hay nadie. No sabe qué hacer.

- Federica Montseny, solo hay celador.

- Colmenar hay médico, la enfermera llegará, se supone. Sin celador.

- En Mejorada sin médico.

- Me acaba de llamar el jefe de guardia y quería mandarme de Morata a Federica, pero al final mandó al enfermero. Así que Morata solo médico. No me movió por tener residente, que no puedo dejar solo.

- Joder nos están llamando de la Consejería a todo mi centro para que hagamos la guardia de PAC del sábado...no tienen fe. En plan acoso, a un compañero llamando a su casa y al teléfono de su mujer.... de locos.

Pese a que el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, y diferentes representantes de la Comunidad de Madrid han deslizado la idea de que los médicos se estaban organizando para boicotear el nuevo plan de las urgencias extrahospitalarias de Isabel Díaz Ayuso (que consiste en abrir los mismos centros que antes de la pandemia, pero con la mitad de sanitarios), los facultativos insisten en que no hubo organización ni premeditación en el aluvión de bajas. Cuentan que no hay nada que les guste más que trabajar en una profesión para la que tuvieron que formarse durante al menos 10 años. Y que necesitan pagar el pan de sus hijos. Pero la cuerda se ha estirado tanto, que está rota.

“Hablan de boicot, pero los que nos están boicoteando son ellos a nosotros, a nuestra salud”, se queja María Chamón, de 39 años, una de las médicas hasta ahora del Servicio de Atención Rural (SAR) de Cadalso de los Vidrios, al suroeste de Madrid. Su doctor de cabecera le dio la baja por enfermedad en cuanto la vio este jueves y comprobó que era incapaz de atender a pacientes en cuestión de horas. “No puedo realizar correctamente mi trabajo porque me pongo a llorar solo con que mi familia me pregunte qué tal estoy. Tengo presión en el pecho. Y mi salud está por delante porque pongo además en riesgo la salud de los pacientes. No tengo capacidad para dar respuesta a lo que me piden porque si luego hay un error médico, encima me demandan. Están jugando con la salud de todos”, explica, en un creciente estado de nervios.

Chamón recibió el correo con su nuevo destino pocos minutos antes de las 12 de noche del miércoles. Estaba de guardia en Cadalso de los Vidrios y a las ocho de la mañana del jueves, al salir, tuvo que empezar a recoger su taquilla, dejando sus sellos y sus recetas para encarar horas después un nuevo día de trabajo en el centro de salud La Fortuna, en Leganés. “En mi planilla de antes tenía 14 guardias en 60 días, ahora tengo 11 en 32. Antes estábamos dos médicos los fines de semana durante 24 horas, ahora solo hay uno. Antes sabía en enero los días que me tocaba trabajar durante todo el año, las fiestas, las noches, todo, ahora no sé nada. Yo me tengo que organizar la vida. Y aún tengo que aguantar que esto es un boicot. No. Lo que pasa aquí es lo que ponía una compañera en una pancarta: sanitarios explotados, pacientes maltratados”. Así que ha parado el tiempo suficiente para recomponerse, porque no está bien, y para ver qué hace con su vida.

Escudero, sin embargo, apunta a causas más oscuras que la propia salud de sus sanitarios o la incapacidad de acompasar las nuevas condiciones laborales con sus situaciones personales. “Hubo un 57% de ausencias sobrevenidas entre los médicos, comunicando su baja pocas horas antes de entrar y muchos de ellos cuando habían confirmado que iban a acudir a estos puntos. La situación se subsanó con la movilización de las 49 unidades de atención domiciliaria desplegada por el Summa 112. Todas estas bajas van a ser analizadas con detenimiento una a una al tratarse de un porcentaje absolutamente anómalo”, ha amenazado.

Mientras, guerra de datos. La Administración asegura que el primer día el 95% de los 78 centros contaron con personal sanitario, bien médico o bien enfermera, mientras el sindicato médico Amyts contabilizó 27 sin médico, es decir, bien con una enfermera o con un celador o directamente cerrado. El segundo día, este viernes, “las bajas sobrevenidas del personal llamado a trabajar alcanzaron el 26%”, según informó a última hora el Gobierno regional.

Cartel del SAR de Soto del Real el primer día de la reapertura de las urgencias extrahospitalarias.
Cartel del SAR de Soto del Real el primer día de la reapertura de las urgencias extrahospitalarias.

Pero lo cierto es que la situación de Chamón se repitió en diferentes puntos de la Comunidad de Madrid durante la noche del miércoles al jueves. Médicos con ansiedad, debatiéndose entre su deber con los pacientes y su propia salud mental. En Soto del Real, al norte de la región madrileña, por ejemplo, ningún médico acudió a su puesto de trabajo el jueves. De seis que trabajaban hasta ahora, a uno lo han trasladado al centro Paseo Imperial (Madrid), a otro al de Mar Báltico (Madrid) y a un tercero a Fuenlabrada (al sur de Madrid). Y el resto vio cómo su vida perfectamente acompasada con su situación personal saltaba por los aires. “Yo recibí el correo famoso a las 12.06 del mediodía para decirme que trabajaba ese día a las 17.00. ¿Tú crees que eso es normal?”, se quejaba Rocío Alañón, de 52 años médica de Soto del Real. “Pero es que hasta llamaron para que se presentara a un compañero enfermero que está de baja desde el 5 de octubre. Todo esto es por hacer las cosas corriendo, sin pensar, solo porque Ayuso ha dicho que se tenía que abrir el 27″, lamenta la doctora, que explica que ahora se han dejado huecos en blanco en las nuevas planillas de guardias que nadie sabe quién va a realizar. “Y a quién le tocará? A nosotros. Al que esté ahí. Aunque llevemos trabajando 24 horas seguidas porque no tienen a nadie más. Esto es un despropósito. Están jugando con nosotros y con vosotros, los pacientes”.

Toques a la atención primaria

El estrés fue la tónica general de una profesión médica que llega tocada y se siente maltratada. También para los que sí se presentaron en sus nuevos puestos de trabajo y para los que supuestamente no tenían nada que ver con el nuevo plan, los médicos de atención primaria, que supuestamente solo harán guardias en los nuevos Centros Sanitarios 24 horas de forma voluntaria. En el antiguo SUAP de las Águilas, por ejemplo, cerrado desde el principio de la pandemia como el resto de 37 SUAP, no había equipos adecuados. Ni un electrocardiógrafo, ni materiales básicos, ni ordenadores operativos, ya que llevaban apagados más de dos años.

Y la presión por el desastre sobrevenido se extendió también a las casas de los facultativos de atención primaria, cuando la voluntariedad pactada saltó por los aires ante la desesperación de la Administración.

“Este plan nos va a acabar salpicando a todos”, avanza Alberto Rodríguez, médico de familia de Paracuellos del Jarama, al noreste de Madrid, quien el jueves por la tarde recibió ocho llamadas casi seguidas de la gerencia para que fuera a trabajar de urgencia. “Yo estaba con mi familia, tenía el día libre y para mí eso es sagrado. No cogí el teléfono porque encima, si dices que no puedes te hablan de muy malas maneras, te obligan a ir, porque esto ya pasó en pandemia”, razona. Rodríguez avanza que no se apuntará a las guardias voluntarias “porque las pagan fatal, a 20 euros brutos la hora, que se quedan en unos 11. No vale la pena”. Por lo pronto, la consejería ya ha empezado a mandar mensajes: “Si eres médico, enfermera o celador de atención primaria interesado en trabajar en los centros sanitarios 24 horas, llama al XXX”

Y ante la falta de voluntarios, las llamadas de urgencia a la atención primaria. Así lo demuestra el pantallazo del móvil de un médico de un centro de salud madrileño, con las horas de las llamadas entrantes del jueves de la gerencia de atención primaria: 19.44, 19.48, 19.50, 19.50 (de nuevo), 20.30, 20.33 y 20.42. Después del pantallazo, varios mensajes de WhatsApp desesperados:

- Yo duchando y dando de cenar a mi sobrino discapacitado, solo en mi casa, además con mis seis hijos. Con una ansiedad que no sabes. Es el [teléfono] de la gerencia. No voy a tolerar este acoso.

Nueva convocatoria de huelga: 7 de noviembre

Mientras el caos y la falta de médicos se instala en el inicio del nuevo plan de las urgencias extrahospitalarias de Madrid, el Gobierno regional avisa de que van a seguir adelante. “La estrategia que va a seguir la Consejería de Sanidad es decirles que este modelo es un modelo que va a venir para quedarse, no podemos olvidar que es un modelo negociado y aprobado por todos los representantes de los trabajadores, por todos ellos, aunque luego uno de los sindicatos cambió después de haber firmado esa desconvocatoria de huelga”, ha lanzado Escudero. De esa manera, trata de trasladar las críticas a los representantes de los trabajadores, que han estado durante dos meses negociando en la mesa sectorial el nuevo plan. 

“Las Organizaciones Sindicales firmantes del acuerdo NO vamos a permitir, en ningún caso, que los condicionantes que nos llevaron a desconvocar la huelga sean pervertidos por otros elementos e intereses que no sean los de los propios trabajadores afectados, sea cual sea su motivo”, han respondido los cuatro sindicatos que firmaron el acuerdo con la Administración en un comunicado conjunto (Satse, CC OO, CSIT UP y UGT). “No vamos a permitir, tampoco, que las condiciones laborales conseguidas para los profesionales de los PAC sean alteradas por los problemas organizativos y las prisas para llevarlas a cabo, del mismo modo, que no vamos a permitir que al final repercuta en el resto de la Atención Primaria y por supuesto que todo ello vaya en detrimento de la mejor atención y de la calidad asistencial para la ciudadanía”.

La tensión de los profesionales se refleja en los propios sindicatos, que siguen defendiendo el pacto al que llegaron con la Comunidad de Madrid porque consideran que mejoraron, y mucho, las condiciones laborales de los sanitarios con respecto al plan inicial que tenía la Administración. 

Amyts, el único que no lo hizo tras debatir con sus afiliados el preacuerdo, recuerda al Gobierno de Ayuso que retuerce la realidad. “No firmamos la desconvocatoria de huelga, firmamos un preacuerdo para debatir durante 48 horas sin huelga con los facultativos si suscribían el nuevo plan y no lo hicieron, por lo que después no firmamos el acuerdo”, recuerda Ángela Hernández, portavoz del sindicato médico. El matiz es importante, porque el paréntesis de esas 48 horas tenían una función. La prueba, dice, está en que poco después Amyts registró una nueva convocatoria de huelga en solitario que empezará el 7 de noviembre. 

 

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Sobre la firma

Berta Ferrero

Especializada en temas sociales en la sección de Madrid, hace especial hincapié en Educación o Medio Ambiente. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera CEU (Valencia) y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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