Una biblioteca llena de flores

En la colección del Real Jardín Botánico se pueden encontrar valiosos herbarios del siglo XVI y las obras de los grandes maestros de la ilustración botánica

El herbario 'Hortus Eystettensis', del siglo XVII, es una de las joyas de la biblioteca del Real Jardín Botánico.
El herbario 'Hortus Eystettensis', del siglo XVII, es una de las joyas de la biblioteca del Real Jardín Botánico.Antonello Dellanotte

El Real Jardín Botánico de Madrid tiene múltiples recovecos. Accedes por su puerta principal, y otras nuevas se abren. Uno y otro departamento aparece, cada cual especializado en una tarea diferente, pero todos en pos de un conocimiento botánico: herbario, banco de germoplasma, archivo, laboratorios, viveros de cultivo… Toda esta sabiduría se podría recoger en un solo lugar: su biblioteca. Al frente de ella encontramos a Félix Alonso Sánchez, jefe de la Unidad de Biblioteca, que cuida de esta singular colección escrita y dibujada.

Pregunta. Vamos a adentrarnos con usted en la biblioteca. ¿Qué es lo que siente al entrar en ella?

Respuesta. Principalmente ilusión. Es una gran suerte trabajar en esta biblioteca, que cuenta con una de las mejores colecciones de botánica y de jardinería del mundo, con enormes posibilidades para idear y desarrollar nuevos proyectos.

P. ¿Cuál es el nexo entre la biblioteca y el jardín?

R. La biblioteca, por un lado, es un servicio de apoyo a la investigación, es decir, trabajamos para que los investigadores tengan acceso a la información que necesitan para realizar sus investigaciones, al tiempo que contribuimos a difundir el resultado de las mismas. Pero también somos la biblioteca de un museo de plantas vivas, por lo que debemos abrirnos a otro tipo de público no tan especializado, intentando que se conozcan mejor nuestras colecciones. En este sentido van encaminadas algunas de nuestras actividades de difusión, como el ciclo de presentaciones de libros El Jardín Escrito que ya va por su VI edición. También tenemos presencia en redes sociales.

P. ¿Cree que todavía son necesarias las bibliotecas en la era de internet?

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R. A veces tengo la sensación de que las bibliotecas nos movemos entre lo anacrónico y lo intempestivo. Pero por eso mismo pienso que somos más necesarias que nunca.

P. ¿Qué es lo más valioso que tenéis en la biblioteca?

R. Por encima de cualquiera de nuestros libros, son nuestros usuarios. Ellos dan sentido a todo lo que hacemos.

P. ¿Y qué tipo de usuarios os visitan?

R. Sobre todo son investigadores, botánicos, profesores y estudiantes. Pero también usuarios “virtuales”. Cientos de personas consultan diariamente nuestra Biblioteca Digital.

Félix Alonso Sánchez entre las estanterías de la biblioteca del Real Jardín Botánico.
Félix Alonso Sánchez entre las estanterías de la biblioteca del Real Jardín Botánico.Antonello Dellanotte

P. ¿Hay alguna obra a la que tenga una especial admiración?

R. Recientemente me he interesado por los herbarios del siglo XVI. Son los libros que tratan sobre las propiedades medicinales de las plantas. Tenemos muy buenos ejemplos de ellos, como el Ortus Sanitatis, el De historia stirpivm commentarii insignes, el Tractado de las drogas, y medicinas de las Indias Orientales… También son espectaculares los florilegios del XVII, como el Hortus Eystettensis o el Hortus Floridus.

R. ¿Cuál es el origen de los fondos bibliográficos más antiguos?

P. En origen tuvo especial importancia la donación que hizo en 1787 José Quer, primer catedrático del RJB, formada por más de 850 libros de su biblioteca particular. Por cierto, una donación un tanto “forzada”, con el fin de saldar deudas pendientes con el Estado.

P. Actualmente, ¿por qué canales llegan las nuevas publicaciones a la biblioteca?

R. Principalmente por compra, pero también por intercambio y donación. Las donaciones son muy de agradecer, pues hay personas que nos ofrecen obras muy valiosas de manera altruista, porque consideran que este es el mejor sitio donde pueden estar.

P. ¿Hay algún incunable en los anaqueles?

P. Sí, tenemos tres incunables. Uno de ellos es el precioso Macer Floridus, un herbario ilustrado sobre plantas medicinales atribuido al abad cisterciense Odo de Meung e impreso en 1495. Está escrito en hexámetros, que es el mismo tipo de verso empleado en la Ilíada o la Odisea de Homero.

P. ¿Y alguna obra maestra imprescindible en vuestros fondos?

R. Me cuesta mucho quedarme con alguna. Cuando llegué a la biblioteca hace seis años me deslumbraron, y lo siguen haciendo, las obras de los grandes maestros de la ilustración botánica: Ehret, Redouté, Blackwell… Pero, según va pasando el tiempo, descubro muchos otros libros muy interesantes por diferentes motivos: algunos por el valor de sus investigaciones, otros por las plantas que describen (algunas mencionadas por primera vez), o por la calidad de sus grabados.

P. Si alguien quiere visitaros y hacer una consulta bibliográfica, ¿qué ha de hacer?

R. Estamos encantados de recibir a cualquier persona, de lunes a viernes de 09:00 a 14:30.

P. ¿Recuerda algún visitante ilustre en especial?

R. Quizás sería la más reciente: Ida Vitale, premio Cervantes 2018, una de las más emocionantes que recuerdo. Además de ser una persona encantadora, es sorprendente comprobar cómo su curiosidad y ganas de aprender permanecen inalterables ¡a sus 98 años!

P. ¿Hay alguna planta del jardín que mereciera estar en la biblioteca?

P. Si existe alguna planta, no puede ser otra que Cyperus papyrus, empleada para la elaboración del papiro. ¡Le debemos hasta nuestro nombre! Biblioteca proviene de biblos (βίβλος), que significa rollo de papiro.

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