Fotografía

Homenaje fotográfico a Cataluña

Las miradas de Xavier Miserachs y Antoni Campañà coinciden en dos salas de la capital

Via Laietana, 1962 (imagen popularmente conocida como El piropo). Adquirida  por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con cargo a la Herencia Guitarte
Via Laietana, 1962 (imagen popularmente conocida como El piropo). Adquirida por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con cargo a la Herencia GuitarteXavier Miserachs

Solterón empedernido, noctámbulo y bailarín, el abogado Fernando Guitarte y García de la Torre tenía entre sus aficiones la de coleccionar lujosas camas. Solía dormir cada noche en una distinta. Pero este millonario murió en la más extrema soledad el 23 de agosto de 1978 en su caserón de la Gran Vía madrileña a los 83 años. Ya en 1970 había expresado sus últimas voluntades con respecto a su patrimonio al decidir legar su fortuna, valorada en unos 1.200 millones de pesetas, a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. La propia institución reconoce en su página web que es una de las mayores donaciones llevadas a cabo en España en los últimos tiempos.

Una pregunta flotaba en el ambiente un año después del fallecimiento, cuando EL PAÍS informó del generoso gesto. ¿Qué va a pasar con la herencia de Guitarte? Hoy, 43 años después, una pequeña sala de la Real Academia expone hasta el 12 de diciembre diez fotos del reportero catalán Xavier Miserachs (Barcelona 1937-1998). Es una muestra discreta, en una sala recoleta y que solo supone una ínfima parte de su trabajo, pero que sirve para que la añeja institución demuestre que la incipiente sección de fotografía va ganando terreno ante otras disciplinas, explica el académico e historiador Publio López Mondéjar. Como complemento, completa la sala una vitrina central con libros de Miserachs que pertenecen a la colección de Pedro Melero, integrada por unos 5.000 libros de fotografía.

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¿Y qué tiene que ver este fotógrafo catalán con aquel abogado, coleccionista y mecenas madrileño? Pues que buena parte de la obra del barcelonés que integra los fondos de la Real Academia han llegado gracias a aquel legado de 1978. “Adquirida en 2006 con cargo a la herencia Guitarte”, puede leerse en la procedencia de ocho de las diez fotos de la exposición. La Real Academia añade que todo el dinero se destina a adquirir obras de arte. “Muchas de ellas de primerísima fila” pues la herencia se ha transformado en adquisiciones de El Greco, Goya o Picasso.

La lucha de López Mondéjar se centra en que, más allá de esos grandes nombres del arte español, la fotografía deje de ser una disciplina olvidada en la institución. Antes de convertirse él en académico en 2008, los primeros esfuerzos los llevó a cabo el también académico Alberto Schommer (1928-2015). “Miserachs murió joven y no llegó a tiempo del Premio Nacional que se han llevado algunos de su generación”, lamenta López Mondéjar al teléfono. Su exposición coincide en la capital con la de otro autor catalán.

Visita de Franco a Barcelona en 1963
Visita de Franco a Barcelona en 1963Antoni Campañà

La galería de la marca alemana Leica en Madrid muestra hasta el 10 de septiembre parte del trabajo de Antoni Campañà (Arbúcies 1906-San Cugat del Vallés 1989) con la exposición “Mirando a los que miran el siglo XX”. En ella, el reportero da media vuelta y orienta el objetivo hacia el público, hacia el espectador, hacia el que mira. Campañà fue fotoperiodista al tiempo que estuvo vinculado a las vanguardias del siglo pasado. Pero no fue hasta tres décadas después de su muerte cuando su familia halló en un garaje varios miles de fotos, casi todas del periodo de la Guerra Civil, en cajas que el autor quiso mantener ocultas y que se conocen hoy como la Caja Roja de Campañà.

Miserachs, del que fue amigo, es solo uno de las decenas de nombres de fotógrafos con los que López Mondéjar lidia en la academia. Su intento de llenar el vacío fotográfico de la institución académica va dando sus frutos y cita algunos de los nombres de generaciones posteriores que, poco a poco, van engrosando los fondos: Cristina García Rodero, Eduardo Momeñe, Alberto García-Alix, Ouka Leele, Chema Madoz o Isabel Muñoz, que, destaca el académico, ha “regalado” cuatro de sus fotos ampliadas ya en platino.

Salvador Dalí, 1958. Adquirida  por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con cargo a la Herencia Guitarte
Salvador Dalí, 1958. Adquirida por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con cargo a la Herencia GuitarteXavier Miserachs

Pero aquel impulso millonario de Guitarte no lo ha disfrutado López Mondéjar, llegado tras la crisis de los primeros años de este siglo y convertido en ariete de la sección fotográfica de lo que considera una “sociedad mendicante”. De hecho, los fondos están creciendo pese al casi inexistente presupuesto para adquirir obra gracias a la generosidad de los propios fotógrafos, “mucho mayor que la de artistas de otras disciplinas”, remarca. Entregan sus fotos sin contraprestación económica a cambio pero hay hasta dificultades para que se hagan buenas copias en el laboratorio de Juan Manuel Castro Prieto, “el que eligen casi todos”, añade el académico.

Es ahí donde aparece la figura de Adolfo Autric, como una especie de Fernando Guitarte de la actualidad, pues es también abogado, coleccionista y mecenas. Él, además de donar obras a la academia como ya hizo con el Museo Reina Sofía, se ofreció un día a pagar los positivos de las imágenes que los fotógrafos iban donando.

De forma paralela, y esta es otra asignatura pendiente, la Real Academia trata de evaluar, inventariar y sacar a la luz los fondos fotográficos de su biblioteca. Ahí, explica López Mondéjar, hay álbumes y expedientes con imágenes de dos de los grandes fotógrafos extranjeros que trajeron el invento a España en el siglo XIX como son el británico Charles Clifford y el francés Jean Laurent.

Miserachs, que fue médico antes que fotógrafo profesional, “siempre se mantuvo dentro de los ámbitos de un documentalismo respetuoso con lo real, haciendo verdad aquella afirmación suya de que en las fotografías no solo debe expresarse el fotógrafo, sino también la propia realidad”, señala López Mondéjar en el texto que acompaña la exposición. “Ya hemos logrado una sala permanente”, celebra refiriéndose al pequeño espacio por el que irán pasando otras exposiciones de fotos tras la de Miserachs y la anterior de Paco Gómez, pero es consciente de que le queda mucho trabajo por delante en la academia porque “los ilustres no le dan mucha importancia a la fotografía”.

El Born (Barcelona), 1962. : Adquirida con cargo a la Herencia Guitarte
El Born (Barcelona), 1962. : Adquirida con cargo a la Herencia GuitarteXavier Miserachs

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