PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO

Redescubriendo en Instagram las huellas de Antonio Palacios en Madrid

El arquitecto Álvaro Bonet ha comenzado una campaña para visibilizar las creaciones menos conocidas del urbanista gallego y recuperar su legado

Álvaro Bonet frente al Palacio de Cibeles, actual sede del Ayuntamiento, uno de los edificios más icónicos de Antonio Palacios
Álvaro Bonet frente al Palacio de Cibeles, actual sede del Ayuntamiento, uno de los edificios más icónicos de Antonio PalaciosKIKE PARA

En un portal desconocido de la calle Serrano de Madrid, las puertas de madera exhiben unos rombos tallados que recuerdan al logo del Metro de Madrid. No es una coincidencia. Ambos fueron diseñados por Antonio Palacios (Porriño, Pontevedra, 1874 - Madrid, 1945), pero la mayoría de la gente lo ignora. El arquitecto es referido en ocasiones como el “constructor de Madrid” por su importante papel en formar el horizonte de la ciudad con edificios como el Palacio de Cibeles o el Círculo de Bellas Artes, sin embargo, su legado ha peligrado desde su muerte, a pesar de algunos homenajes y exposiciones dedicadas a su obra. Recientemente, la planeada demolición de las cocheras originales del Metro de Madrid en Cuatro Caminos, otra creación de Palacios, ha reavivado un debate sobre el manejo del patrimonio arquitectónico en la ciudad y la figura de Palacios en particular. Ante esta situación el arquitecto Álvaro Bonet (Madrid, 34 años), experto en el trabajo del urbanista gallego, ha comenzado una campaña a través de una nueva cuenta en Instagram, @descubre_a_palacios para divulgar la obra de Palacios e impulsar su memoria; el dato del portal en Serrano es una aportación suya.

La inauguró el 8 de enero de este año, coincidiendo con el natalicio de Palacios, y en cuatro meses ha hecho más de 140 publicaciones. El formato es sencillo y accesible. Explota la cercanía que ofrecen las redes sociales y la combina con una erudición sorprendente. “La idea es que el contenido sea variado. Incluyo fotografías de algunos edificios, conocidos y desconocidos, pinturas y dibujos de proyectos, y también directos”, explica Bonet. En todos los casos da datos sobre la obra en cuestión. Es algo natural para él. Cuando camina por las calles madrileñas se suele detener ante los edificios que le llaman la atención. Precisamente así surgen los directos de Instagram, en los que Bonet analiza a pie de calle algunos de los edificios de Palacios que se encuentra por Madrid.

Además de la cuenta de Instagram, y algunas otras apariciones en medios de comunicación, Bonet ha publicado un libro sobre Palacios recientemente, titulado Trazar la mirada. Cuaderno de viaje de Antonio Palacios. Fue un encargo que ha coincidido con el inicio de su campaña para impulsar el reconocimiento de la figura de Palacios y que sirve para ilustrar el valor arquitectónico de su obra, enfatizando las amplias influencias que incorporó y que lo definieron como un innovador en la escena española de su época. “Su idea para Madrid era renovarla arquitectónicamente. A inicios del siglo XX la arquitectura de la ciudad todavía era del siglo XVIII; el referente era el Prado”, explica Bonet. En su libro ahonda en los dibujos e ilustraciones que hizo Palacios en sus viajes y que demuestran cómo empezó a traer tendencias modernistas europeas y norteamericanas a España por primera vez.

El editor y autor de decenas de libros sobre la historia de Madrid, muchos hechos por encargo del Ayuntamiento, Nicolás Ferrando, reitera la importancia que tuvo Palacios en la consolidación de la ciudad como un centro metropolitano moderno. “Es un arquitecto que trajo a Madrid un estilo que hasta ese momento no existía en España y por lo tanto trasciende fronteras. Para mí está claro que se le debería nombrar hijo predilecto, o adoptivo porque era gallego, pues sus edificios son imprescindibles para cualquier recorrido del centro de Madrid”, comenta Ferrando, que lleva dos décadas investigando y escribiendo acerca de la historia de la capital.

El reclamo por un mayor reconocimiento institucional viene de lejos y las comparaciones con la manera en que Barcelona trata a Gaudí son frecuentes. Mientras que allí Gaudí es una figura emblemática, en Madrid Antonio Palacios está constantemente al borde del olvido, de vez en cuando rescatado por alguna exposición, o una polémica demolición. “Gaudí fue un genio aislado y merece todos los homenajes, pero Palacios creó una escuela. Me atrevo a decir que fue más importante para la arquitectura española; más desconocido, pero más importante”, defiende Bonet. Sin embargo, más allá de homenajes o reconocimientos, que son muy bienvenidos, Bonet aspira a que su campaña lleve a que se proteja toda su obra, incluidas viviendas o su obra industrial.

Antiguo vestíbulo de la estación de metro de Pacífico, otra obra del arquitecto Antonio Palacios
Antiguo vestíbulo de la estación de metro de Pacífico, otra obra del arquitecto Antonio Palaciosvictor sainz

Entre estas últimas destacan los vestigios que quedan de su papel como arquitecto principal de la compañía de Metro de Madrid -algunas bocas todavía se mantienen y en unas estaciones todavía se conservan vestíbulos diseñados por él, además de las naves de motores, en Pacífico, y las cocheras de Cuatro Caminos, entre otros-. “Bajo su dirección ese primer tramo del metro se construyó en tiempo récord y ahora los madrileños viven entre su obra todos los días sin saberlo”, asevera Bonet. Esto queda perfectamente ilustrado con el caso del logo en forma de rombo de Metro.

Pero su época de oro acabó súbitamente. Si bien en las primeras décadas del siglo XX Antonio Palacios era un personaje célebre de la ciudad, relacionado directamente con la modernización incipiente de la capital, sus diseños pasaron de moda rápidamente con la llegada de nuevas influencias como el Bauhaus, que se consolidó en la República de Weimar a finales de los 20.

Desde entonces sus edificios han cambiado de manos, en muchos casos a instituciones públicas, como el edificio del Instituto Cervantes, originalmente el Banco Español del Río de la Plata, o la actual sede del Ayuntamiento. Se han modificado sin consideración por la conservación o incluso demolido en otros casos, borrando poco a poco su rastro en la ciudad. Ahora, Bonet espera que lo que no han podido o querido hacer las instituciones pertinentes lo logren las redes sociales.


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