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Una ciudad que desaparece en Madrid

Una exposición en Cibeles recuerda edificios derribados como La Pagoda y la Casa Guzmán y otros que podrían desaparecer, como las cocheras de Cuatro Caminos

Madrid
Demolición de la cárcel de Carabanchel, en octubre de 2008.

Hace menos de un mes se supo que la Casa Guzmán, proyecto clave del arquitecto Alejandro de la Sota en Algete, había sido derribada. “Se demolió porque no tenía ningún tipo de protección legal, y podría ocurrir con más edificios modernos”, se lamentan en el Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM). La vivienda ha seguido el mismo camino que otras obras imprescindibles de la arquitectura española contemporánea en la capital, como La Pagoda, el Mercado de Olavide, el Frontón de Recoletos o la Cárcel de Carabanchel. “Madrid entiende muy mal el valor de la arquitectura contemporánea”, resume el arquitecto Josemaría Churtichaga. Quizá por ello, una exposición en CentroCentro repasa ese patrimonio arquitectónico perdido junto con otro en peligro de desaparecer o en proceso de transformación: las cocheras de Cuatro Caminos, el Edificio España, la Nave de Clesa y el pabellón de España en la Exposición Universal de Bruselas de 1958, en la Casa de Campo.

“La muestra es un diálogo entre el formato documental y estos nueve edificios que son patrimonio de la ciudad”, explica Inés Caballero, comisaria de la exposición Ciudad decisiva, que puede verse en el espacio cultural del Ayuntamiento hasta el 26 de marzo. Para ello, recupera tres proyectos documentales, cuatro archivos históricos y varias publicaciones de prensa que se refieren a los inmuebles. “Queremos hacer una reflexión sobre la desprotección de la arquitectura, sobre qué uso le damos al legado histórico”, añade. “No existe la conciencia de que los edificios contemporáneos puedan ser patrimonio, mientras que con los antiguos ya se asume”, opina.

Pero, ¿por qué hay tan poca conciencia del valor de la arquitectura moderna en la ciudad? “La sociedad no protege la arquitectura del siglo XX ni comprende que es un valor cultural”, dice Churtichaga. Coincide el decano del COAM, José María Ezquiaga: “El único remedio a largo plazo es conseguir que la opinión pública entienda los valores de los edificios contemporáneos, que lo que les da valor no es solo el paso de los años, sino la inteligencia humana, lo que han aportado a la cultura”. En su opinión, “para proteger este tipo de construcciones, lo fundamental es incorporarlas a los catálogos de protección. Algo que todavía no se está haciendo. En muchos municipios madrileños no existe la conciencia de la importancia de la arquitectura contemporánea”.

La Casa Guzmán, obra de Alejandro de la Sota, demolida en Algete. ampliar foto
La Casa Guzmán, obra de Alejandro de la Sota, demolida en Algete.

El ejemplo más reciente es la Casa Guzmán, de Alejandro de la Sota, cuyo recuerdo permanece en la exposición de Cibeles. Ezquiaga se lamenta de su pérdida: “Era un hito en la historia de la arquitectura española contemporánea, porque entiende la vivienda de otra manera, con la unión del interior y el exterior, como un edificio compacto que participa de ese espacio libre, y la casa era parte de la parcela y del entorno”.

Otro de los edificios destacados en la muestra son las cocheras de Cuatro Caminos, el primer garaje de un Metro de España, y que corren el riesgo de desaparecer para dar lugar a una urbanización de viviendas. “Es un tipo de patrimonio industrial que al menos debería ser tenido en cuenta, además de estar catalogado por la fundación internacional Docomomo”, dice la comisaria. La exposición recoge las fotografías y documentos hallados por la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio (MCyP) en los que mostraba en el proyecto de las cocheras la firma del arquitecto Antonio Palacios. Desde MCyP apuestan por compatibilizar la construcción de viviendas con la rehabilitación de este edificio histórico, que podría servir como un museo del Metro.

El Pabellón de España en la Exposición de Bruselas de 1958, ahora abandonado en la Casa de Campo. ampliar foto
El Pabellón de España en la Exposición de Bruselas de 1958, ahora abandonado en la Casa de Campo.

Adaptarse a los tiempos

El decano del COAM da una clave: “Los mejores edificios son los que se han sabido adaptar a lo largo del tiempo, los que admiten transformaciones movidas por la necesidad de actualizarlos, y no por la avaricia. La avaricia como inductora de las transformaciones da malos resultados”. En Madrid hay muchos ejemplos: el cuartel del Conde Duque es ahora un centro cultural, el museo Reina Sofía reaprovecha un hospital, la Universidad Carlos III está en un cuartel y el antiguo Matadero es hoy una fuente de cultura. “Los mejores resultados para mantener la arquitectura se han dado reinterpretando, cambiando el uso. Pasa también con obras del arquitecto Antonio Palacios, cuyo Palacio de las Comunicaciones es ahora el Ayuntamiento, y cuyo antiguo Banco Español del Río de la Plata se ha convertido en el Instituto Cervantes”, concluye.

Edificio de los Laboratorios Jorba (1965), conocido como La Pagoda, obra del arquitecto Miguel Fisac y derribado en 1999. ampliar foto
Edificio de los Laboratorios Jorba (1965), conocido como La Pagoda, obra del arquitecto Miguel Fisac y derribado en 1999.

Juan Casariego, arquitecto coautor del libro Madrid. Arquitecturas perdidas, 1927-1986, tiene muy presente por qué se desvanece este patrimonio: “El problema está unido a la sensación de fragilidad de la tradición más moderna”. En su opinión, la Administración tiene a su disposición un catálogo de edificios del siglo XX que sería necesario conservar, “pero no se arbitra ninguna medida que facilite el mantenimiento si lo posee un particular”. “Nadie puede soportar mantener un patrimonio moderno que además ocupa un terreno en el que se pueden hacer otras cosas. Eso da pie a la especulación, que es lo que ocurrió con la Casa Guzmán. Así, se permitió pasar de 150 metros cuadrados a 400. El negocio es la especulación en las ciudades”, se queja. Para evitarlo, “habría que darles ayudas a la rehabilitación a sus propietarios o incluso conseguir que las comprara el Estado”. Coincide Churtichaga: “Hay que dar ayudas o eximir del IBI a las casas valiosas, para que se conserven. Todo a cambio de no demolerlas”.

La nave de Clesa, obra de Alejandro de la Sota. ampliar foto
La nave de Clesa, obra de Alejandro de la Sota.

Cárcel de Carabanchel

Ya no se podrá salvar la Cárcel de Carabanchel: fue demolida en 2008. Las imágenes de la muestra recuerdan la curiosa configuración el centro, que seguía un arquetipo en forma de estrella, al estilo del Hospital de Jornaleros de Antonio Palacios. También se menciona la Nave de Clesa, de Alejandro de la Sota, en proceso de transformación desde hace años, y el Pabellón de España en la Exposición Universal de Bruselas de 1958, obra de los arquitectos Ramón Vázquez Molezún y José Antonio Corrales. La construcción, considerada por los expertos como uno de los mejores edificios de la arquitectura española del siglo XX, se trasladó a la Casa de Campo en 1959. Y allí permanece abandonada. Olvidada.

Las cocheras de Cuatro Caminos, que podrían desaparecer. ampliar foto
Las cocheras de Cuatro Caminos, que podrían desaparecer.

En la exposición puede verse íntegro el documental La delirante historia de La Pagoda, de Andrés Rubio. Se trata de un filme que narra la demolición, en 1999, de Los laboratorios Jorba, conocidos popularmente como La Pagoda, obra del interesantísimo arquitecto manchego Miguel Fisac. También se exhibe Edificio España, documental de Víctor Moreno que repasa el desmantelamiento del interior del rascacielos —obra del arquitecto Julián Otamendi— cuando era propiedad del Banco Santander. En la actualidad, el inmueble está pendiente de una rehabilitación que lo acabará convirtiendo en hotel.

¿Servirá esta muestra para tomar conciencia? “Cuando se derribó La Pagoda salió muchas veces en los periódicos, y la demolición de la Casa Guzmán ha sido un escándalo. Poco a poco se va creando una conciencia de la importancia de esta arquitectura”, concluye Casariego.

Archivos incluidos en ‘Ciudad decisiva’

Protesta por el derribo de La Pagoda de Miguel Fisac en 1999.
Protesta por el derribo de La Pagoda de Miguel Fisac en 1999.

El archivo Memoria de los Barrios es una colección digital creada por las Bibliotecas Públicas Municipales de Madrid, que contiene imágenes y documentos que hablan de la historia de los barrios.

El archivo de Alejandro de la Sota es una iniciativa creada para preservar y difundir la obra del arquitecto. El archivo cuenta con más de 15.000 documentos catalogados y más de 3.000 digitalizados y están en red en abierto.

El documental La delirante historia de La Pagoda describe la demolición en julio de 1999 de La Pagoda, obra del arquitecto Miguel Fisac.

El servicio histórico del COAM cataloga y difunde donaciones individuales de fondos y donativos de autor.

El documental Edificio España retrata el desmantelamiento interior del rascacielos realizado en 2007.

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