Las huellas del narco fantasma aparecen en Madrid

Un empresario colombiano señalado por la fiscalía de ese país como un capo de la droga que llevaba años desaparecido disfruta de una apacible vida en la capital de España

Guillermo Acevedo Giraldo delante de un edificio en la esquina de las calles Almagro y Zurbarán, en el distrito de Chamberí de Madrid. Imagen cedida por InSight Crime.
Guillermo Acevedo Giraldo delante de un edificio en la esquina de las calles Almagro y Zurbarán, en el distrito de Chamberí de Madrid. Imagen cedida por InSight Crime.

Memo Fantasma fue uno de los narcotraficantes que financiaron la guerra de los paramilitares en Colombia contra la guerrilla con miles de millones de dólares procedentes de la cocaína que exportaban a Estados Unidos, según una investigación periodística que ha aportado pruebas de que ese hombre desaparecido es un empresario que vive en Madrid y se dedica al negocio inmobiliario. Se trata de Guillermo Acevedo Giraldo, tiene 49 años y se le puede ver con frecuencia por Chamberí. Come en los restaurantes más elegantes de la calle Almagro, donde ha llamado la atención de algunos camareros porque le gusta acabar sus comidas con un whisky Johnnie Walker de etiqueta negra.

El hombre descrito como narco fantasma era un poderoso comandante paramilitar en la guerra contra las guerrillas de izquierda que bañó de sangre a Colombia entre 1997 y 2006. Cuando sus compañeros empezaron a caer en manos de la justicia, él se esfumó misteriosamente. La organización estadounidense InSight Crime ha atado la identidad del Memo Fantasma a la de Acevedo en un reportaje publicado en marzo. Tras una investigación de dos años dieron con sus huellas en la capital española, donde aseguran ha lavado parte de su fortuna en propiedades inmobiliarias.

El fiscal general de Colombia, Francisco Barbosa, ha corroborado el hallazgo de InSight Crime. Su organismo anunció el 21 de julio que ha requisado una hacienda de Acevedo en Buenavista, en el norte del país, por valor de 9.000 millones de pesos (dos millones de euros). Desde ese rancho el narco fantasma dirigió sus operaciones durante la guerra. Pero a pesar de estas medidas judiciales contra él, Colombia no le ha imputado ni ha reclamado a España su extradición, una omisión desconcertante que le deja por ahora impune en Madrid, donde lleva un tren de vida privilegiado.

Acevedo llegó a Madrid a finales de 2015 o principios de 2016 y ahora vive en la lujosa urbanización de La Moraleja, según le dicen a EL PAÍS fuentes que han tratado con él y que piden anonimato. Ha residido durante temporadas en un dúplex de 432 metros cuadrados en un edificio de viviendas con jardines y piscina en Chamberí, en la calle Fernández de la Hoz, número 78. Ambas viviendas son de su propiedad. Hasta esta semana el dúplex estaba en venta por 2,4 millones de euros. Según una agente de la inmobiliaria de lujo Engel & Volkers este jueves un comprador se hizo con él. Acevedo también ha hecho negocio comprando y luego vendiendo unas naves en un polígono industrial de la Comunidad de Madrid, afirman fuentes cercanas.

Quizás confiado al estar fuera de su país, Acevedo ha usado su nombre real en España. Registró dos sociedades en el domicilio del despacho de abogados Zurbano & Caracas, en Chamberí. Se presentó como un empresario con negocios inmobiliarios en Bogotá y contrató por 250 euros al mes los servicios de contabilidad y gestoría de sus nuevos proyectos. Contactado por este periódico, un portavoz del despacho dijo que desconocían las actuaciones judiciales en Colombia contra su cliente. Añadió que han decidido romper el contrato. Cuando lo aceptaron como cliente no había en Internet ninguna información negativa sobre alguien con el nombre completo de Acevedo: “En cuanto hemos tenido constancia de la situación hemos decidido cancelar toda prestación de servicios. Desconocemos la veracidad de los hechos. No obstante, esta decisión se adopta por política interna del despacho”.

Quienes han tratado a Acevedo en Madrid hablan de él como un hombre reservado en el trato pero que ostenta su alto estatus. Se mueve en vehículos de alta gama. Según InSight Crime, tiene dos motocicletas, una Honda ADV 750 y una BMW 1.200, un Mercedes-Benz A200D y un Range Rover Sport.

Cachorro de Pablo Escobar

La historia de Memo Fantasma es extraordinaria porque la gran mayoría de narcos colombianos de su generación han sido apresados o han muerto violentamente. Un artículo aparecido en 2015 en el diario colombiano El Espectador informó por primera vez de que había un comandante paramilitar desaparecido. Señalaba que sus inicios se remontan a los primeros años 90. cuando era el hombre de Pablo Escobar en Nueva York. Recibía los cargamentos de cocaína, los guardaba en su apartamento del Bronx y vendía a los distribuidores locales. Su oportunidad para crecer en la escala criminal le llegó por accidente en 1992, en la etapa final del cartel de Medellín, cuando en medio del caos por los asesinatos entre miembros, decidió no devolver a Colombia las ganancias por la venta de un envío. Tenía solo 21 años y ya no debía rendir cuentas a nadie.

Alrededor de 1996 regresó a su país con su fortuna para seguir creciendo en el sector criminal. Compró fincas y montó laboratorios de cocaína. Para proteger el negocio, narcos terratenientes como él se unieron y formaron la milicia de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) para librar una guerra de territorio contra los guerrilleros de las FARC y el ELN.

Se considera que entre su origen en 1997 y su desmovilización en 2006, las AUC fueron el mayor grupo narcotraficante del mundo. Cuando se rindieron, las AUC tenían 30.000 milicianos. En su punto de mayor poder controlaron el 30% del territorio colombiano y exportaban cientos de toneladas de cocaína al año.

Memo Fantasma, que también usó el sobrenombre Sebastián Colmenares, ayudó a formar el Bloque Central Bolívar, la estructura más grande dentro de las AUC por número de combatientes y territorio. Era uno de los altos comandantes paramilitares y su nombre apareció en uno de los primeros documentos de paz, en marzo de 2004. Pero mientras que sus compañeros de bando acabaron pagando años de cárcel o murieron, él se escabulló.

De acuerdo con la investigación de InSight Crime, entró en la alta sociedad colombiana al casarse con la hija de una poderosa familia de Medellín y lavó su fortuna con propiedades en Bogotá. Se asoció con el marido de la actual vicepresidenta colombiana, Marta Lucía Ramírez, con quien construyó una torre de viviendas y oficinas en una zona exclusiva de Bogotá. Esta revelación ha causado un gran revuelo en Colombia. Ella y su esposo, Álvaro Rincón, han afirmado desconocer el pasado del narco.

Acevedo sostiene que es inocente. Ha declinado la opción de dar su versión a este periódico, pero según quienes se han comunicado con él dice ser víctima de “ataques de un grupo radical de su país en colaboración con personas extranjeras que buscan desestabilizar”. Al diario colombiano El Tiempo le ha dicho que su fortuna es fruto de su trabajo en el área inmobiliaria y de la construcción.

Según InSight Crime el secreto de su éxito ha sido su bajo perfil, una estrategia opuesta a la que siguió su jefe en el cartel de Medellín, que era una celebridad en su país. Escobar aparecía en reportajes de prensa, ocupó un escaño en el Congreso y presumía de tener en su hacienda un zoológico y una plaza de toros: “Los narcotraficantes de hoy se han dado cuenta de que su mejor protección no es un ejército privado, sino más bien el anonimato total. A estos narcos les llamamos ‘los invisibles’”, dice el reportaje de la publicación especializada en crimen. Es el nuevo modus operandi de los narcos colombianos. De esta forma se parecerían cada vez más a los que operan en España. Son más reacios a usar la violencia y se camuflan como empresarios respetados.

La investigación de InSight Crime se basó en el testimonio de fuentes policiales, del hampa colombiano y de la agencia antidroga del Gobierno estadounidense, la DEA. El codirector de InSight Crime, Jeremy McDermott, cree que un posible motivo por el que Acevedo sigue libre es que ha sido un informante de la DEA, lo que le habría podido servir para garantizar su libertad.

Fuentes policiales en España dicen que no les consta ninguna notificación o petición de Colombia sobre Acevedo, pero McDermott asegura que no la van a necesitar para detenerle. Adelanta que en pocos días publicarán un nuevo reportaje que prueba que Acevedo ha introducido cocaína en España. De ese modo, agrega, las autoridades españolas podrían tener que actuar de manera independiente contra un narco que ya no es invisible.

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