La crisis del coronavirus

La multa por no llevar mascarilla en Madrid es desde este jueves de 100 euros

Además de encargarse de vigilar el uso del cubrebocas, el Ayuntamiento presenta un plan para que los españoles ocupen el hueco de los extranjeros y reactiven la economía turística

La concejal de Turismo, Almudena Maíllo, junto al concejal de Centro, José Fernández, este miércoles en la plaza Mayor.
La concejal de Turismo, Almudena Maíllo, junto al concejal de Centro, José Fernández, este miércoles en la plaza Mayor.Luis De Vega Hernández

Los Ayuntamientos serán los encargados de vigilar que los ciudadanos cumplen en la Comunidad de Madrid con la obligatoriedad del uso de la mascarilla y también sancionarán a los que no la lleven. La medida entra en vigor este jueves y la cuantía de cada multa asciende a 100 euros, según ha confirmado el alcalde de la capital, basándose en la Ley de Salud Pública regional. Esta cantidad sería el tipo básico, que se podría elevar si el incumplimiento es reiterativo o tiene intencionalidad, según ha añadido.

“Asumimos la obligación como Ayuntamiento de Madrid”, ha comentado José Luis Martínez-Almeida tras la reunión de la Junta de Gobierno municipal. La Policía Municipal velará por el cumplimiento “estricto” de lo dictado por el Ejecutivo regional. Será así, ha explicado Almeida, de la misma forma que durante el estado de alarma había un mando único pero eran los Ayuntamientos los encargados de sancionar a los que lo incumplían.

La Comunidad se ha resistido hasta esta semana a declarar obligatoria la mascarilla. Almeida, apoyado en que casi todos los madrileños la usaban sin que mediara imposición, estaba de acuerdo con la presidenta Isabel Díaz Ayuso.

Por otro lado, el Consistorio ha presentado este miércoles un plan para tratar de reflotar la actividad turística del centro de la ciudad, huérfano de extranjeros. El objetivo es que ese vacío lo ocupen estas semanas madrileños y españoles que “van a poder recuperar su propia ciudad”, según Almudena Maíllo, concejal delegada de Turismo. Se trata de la campaña Vuelve al Centro, que prevé organizar visitas en grupo de la mano de guías turísticos entre el 1 de agosto y el 15 de septiembre.

“Turismo extranjero, cero absoluto”, sentencia María Rosa de Juan, presidenta de la asociación Profesional de Guías de Turísticos de la Comunidad de Madrid (Apit), refiriéndose al vacío que se vive. Se han caído los grupos de agencias, los peregrinos y el turismo religioso, los estudiantes.... Agradecen ser los encargados de llevar a cabo esas visitas, pero recuerdan que es una campaña de mes y medio, algo “puntual y coyuntural”. “¿Quién nos arregla el invierno?”, se pregunta esta mujer de 72 años que lleva 45 trabajando de guía.

Tras la pandemia, solo han reabierto 100 de los 322 hoteles de la asociación hostelera madrileña. La ocupación media no llega al 22% y la caída es del 60% con respecto al año pasado.

Las mesas de Los Galayos, un restaurante que abrió en 1894, están vacías junto al carrito lleno de folletos de la campaña municipal. “Non stop kitchen” (cocina ininterrumpida) dicen los carteles en ausencia de camareros y clientes. Al otro lado, una sola mesa aparece ocupada en la terraza de la cervecería junto a la que se celebra este acto en la Plaza Mayor. En ella cuatro franceses, que han pasado previamente por Salamanca y Sevilla, acaban de desayunar.

De tener una clientela en la que los extranjeros suponían un 80% frente a un 20% de nacionales, la pandemia ha girado las tornas y ahora son los que llegan de fuera los que representan ese 20%. Son cifras de la asociación que agrupa a los hosteleros de la plaza Mayor, que preside José Antonio Aparicio, propietario precisamente de esa cervecería casi desierta junto a la que el Ayuntamiento ha presentado la campaña.

“No hay gente y no creo que la vaya a haber pronto”.
propietario del restaurante Magerit

En la esquina opuesta, el panorama es muy similar. Una pareja de franceses son los únicos clientes en la veintena de mesas del Magerit. Su propietario, Alberto Nogueria es pesimista. “No hay gente y no creo que la vaya a haber pronto”. Entiende que, además de luchar contra el golpe de la pandemia y el miedo a rebrotes, lo hace contra el hecho de que cada vez vive menos gente en el centro o que muchos piensan que tomar una cerveza en su terraza es más caro que en otros barrios.

Pasadas las 11.30 de la mañana muchos locales no han levantado la persiana. Junto al Magerit, están cerrados el tablao flamenco Cardamomo, otro restaurante, un despacho de entradas o la tienda de la franquicia de Kukusumutxu.


Más información

Lo más visto en...

Top 50