La crisis del coronavirus

“Esto es gloria bendita”: Torrejón comienza a hacer tests masivos pese a la advertencia de Sanidad

El ministro Illa recuerda al municipio madrileño que “no puede ir por libre”, porque implicará una sanción

Pruebas de la covid-19 realizadas a la población de Torrejón de Ardoz.
Pruebas de la covid-19 realizadas a la población de Torrejón de Ardoz.

Donde cada año se levanta por Navidad un parque temático de ensueño, hoy se practican análisis de sangre. El recinto ferial de Torrejón de Ardoz, bajo la luz cegadora del mediodía, se halla repleto de vecinos que desfilan con todo su gozo a cuestas. Esta localidad madrileña es la primera en ofrecer pruebas diagnósticas de coronavirus a sus vecinos, más de 130.000. El test de seroprevalencia es voluntario, durará seis días y dimensionará la incidencia de la enfermedad en uno de sus epicentros en Madrid. Su precio, asumido por las arcas municipales, va a superar el millón de euros.

Este viernes es el turno de los apellidos que comienzan por la A, unos 10.000. A lo largo de la jornada se realizará un test cada cinco minutos. Desde por la mañana, y hasta la hora de comer, los torrejoneros guardan cola con el documento de identidad en la mano, tras firmar un consentimiento informado. No faltan las gafas de sol, los pañuelos para secar el sudor y las viseras. Unos operarios municipales guían a los vecinos a través del circuito marcado con vallas de obra que evita aglomeraciones. El camino está jalonado de controles, donde se mide la temperatura del usuario o se ofrece gel desinfectante para las manos. La megafonía recuerda que debe mantenerse la distancia de seguridad.

“¡Esto es glorita bendita!”, dice Beatriz Ayora, de 86 años y la primera en someterse al test. Carga con un andador y sus ojos se achinan por encima de la mascarilla. “Tendrían que hacer un análisis así en cada ciudad del país”, agrega. El Ayuntamiento recibió el mismo jueves la autorización del Gobierno regional para efectuar este estudio, pese a la advertencia del ministro de Sanidad, la autoridad competente durante el estado de alarma: “No se puede ir por libre”, dijo Salvador Illa, quien recordó que existe una sola estrategia de diagnóstico. Incumplirla, concluyó, puede llevar “aparejada una sanción”. Entretanto, la escena en Torrejón es bien distinta. Soledad Aguado, de 62 años, vocifera a punto de entrar en una de las 10 carpas:

—¡Tenemos al mejor alcalde del mundo! Gracias a él estamos a la cabeza de Europa.

Bajo cada lona se hallan diez puestos de análisis separados por mamparas. Cada uno es independiente de los demás. Aquí se guardan las agujas, los frascos y las muestras sanguíneas de los torrejoneros. En el dispositivo trabajan unos cien sanitarios de Ribera Salud ―el grupo empresarial que gestiona el hospital público del municipio ―, sobre todo enfermeros, pero también internistas. Un adulto puede acompañar a los menores de edad para hacerse la prueba todos juntos, independientemente del apellido. Con sus dos hijos va Calisto Adán, de 46 años: “Nos da mucha seguridad. Ninguno hemos caído enfermos, pero como hay tantos asintomáticos preferimos saberlo”. Su retoño Marcos, de seis años, agrega: “Es un pinchacito de nada, no me ha dolido”.

El estudio se lleva a cabo de dos maneras: a través de una venopunción, en el caso de los mayores, o mediante un pinchazo en la yema del dedo, para los más pequeños. En uno y otro caso la sangre se analiza para medir los anticuerpos adquiridos contra la covid-19. Cuando el test serológico da positivo en IgM, el usuario pasa a someterse a una prueba genética con el fin de averiguar el estado de la enfermedad; ese examen se realiza en la plaza de toros del municipio. Si el positivo fuera IgG, el paciente se considera inmune. En todo caso, los organizadores desconocen “si tener este tipo de defensas significa estar protegido frente a un nuevo contagio”.

José David Zafrilla, director de operaciones de este hospital de campaña, explica que los datos extraídos pertenecen a la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, que deberá “tomar las decisiones políticas oportunas tras el estudio”. La recogida de información es delicada. Ribera Salud sufrió hace meses un ataque informático en el Hospital de Torrejón y aún se desconocen sus consecuencias. Pese a las complicaciones, el directivo se muestra satisfecho: “Esta investigación es aún más completa que la del Ministerio de Sanidad”, pontifica. Los vecinos conocerán la conclusión del examen tras 48 horas del pinchazo. Se podrá consultar en el portal de la compañía, introduciendo un código de identificación personal repartido tras la realización de las pruebas.

“Nos han dado un tríptico con recomendaciones e instrucciones, pero no me he enterado muy bien de cómo notifican los resultados”, dicen Elena Campos y Miguel Algovia, dos septuagenarios que salen de las pruebas tomados del brazo: “Nos han dejado venir juntos”. Con el cambio de fase se han fugado unos días a su casa en Estremera, pero vienen para hacerse las pruebas. “Después de dos meses sin salir, me quedo más tranquilo sabiendo si ya he pasado la enfermedad”, dice él. Han leído demasiadas esquelas de conocidos estos días. “Hemos pasado mucho miedo”, agrega ella. Un conocido se cruza en su camino y les espeta: “Qué bien tomar un poco el sol por la mañana, ¿verdad?”

El alcalde de la ciudad, el popular Ignacio Vázquez, recuerda que la localidad fue el “epicentro de la pandemia” en España. El tercer y el cuarto positivo registrados en la región se diagnosticaron aquí: “Hemos decidido priorizar el presupuesto municipal en esta actuación, destinando todo lo que se iba a emplear en las fiestas de este año y en otras actividades municipales suspendidas”. El regidor enmudeció durante días frente a la prensa. Ha permanecido en silencio desde el fin de semana, cuando empezó a vislumbrarse que el primer calendario de la iniciativa presentaba complicaciones para cumplirse. Los primeros horarios se hicieron públicos antes de que la Consejería de Sanidad diera su visto bueno. Finalmente, el Gobierno regional autorizará esta clase de estudios si cumplen unos requisitos mínimos, pero no los financiará.

Estos test chocan con el criterio de muchos epidemiólogos, que los consideran una suerte de populismo sanitario. Joan Ramon Villalbí, miembro de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), recuerda que “las técnicas rápidas tienen un grado de error relativamente grande”. Se le puede estar diciendo a alguien que tiene defensas contra el virus y en realidad no tenerlas. Además, ¿qué pasaría si los resultados del análisis masivo en Torrejón alumbraran un número de positivos muy por encima de la media madrileña?, ¿se confinaría el municipio?, ¿pasaría de fase toda la región menos esta ciudad del Corredor del Henares? Este viernes, en el recinto ferial de Torrejón nadie parece tener respuesta para tantos interrogantes.

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