Madrid, la primera comunidad en ordenar a los colegios que escolaricen juntos a los gemelos

“Siempre que haya dos líneas, los hijos nacidos en partos múltiples irán a la misma clase”, afirma Educación, que hasta ahora recomendaba escuchar a los padres pero la última palabra la tenía el colegio

Juan Navarro y Begoña Larena, con su hija Mara y los mellizos Mario y Leo, en una foto familiar.
Juan Navarro y Begoña Larena, con su hija Mara y los mellizos Mario y Leo, en una foto familiar.

El próximo 19 de mayo arranca en Madrid el proceso de admisión para el curso escolar 2020-21 de forma telemática y lleno de incertidumbres por la covid-19. En medio del caos y del desastre, hay una novedad que la propia Consejería de Educación destaca como la “principal” y que afecta a los hermanos múltiples. A partir de ahora, los colegios públicos y concertados que “cuenten con más de una unidad escolar en cada curso o nivel educativo, escolarizarán a los hijos nacidos en parto múltiple en el mismo grupo”. La medida, afirma Educación, será “aplicada como criterio general, excepto en aquellos casos en los que los centros o las familias justifiquen su negativa”. Se trata de la primera comunidad española que convierte en obligatoria la no separación de los múltiples en la escuela.

¿Cuántos niños son? Este curso, hay 19.708 alumnos múltiples escolarizados en centros públicos y concertados de Madrid desde Educación Infantil a 6º de Primaria. De ellos, 19.248 son dos hermanos, 456 tres y hay incluso cuatro casos de cuatrillizos. El curso que viene, entrarán 2.649 nuevos alumnos, 69 de ellos trillizos y el resto dobles, al segundo ciclo de Infantil. Es el caso de los mellizos Leo y Mario, que harán tres años en agosto. En su casa hoy “hay fiesta", según cuentan sus padres, Juan Navarro y de Begoña Larena, que no habían caído en la cuenta de que podía ser un problema hasta que fueron a escolarizar a su hija mayor, Mara, que cumple 5 a finales de abril, en el único colegio de su barrio.

“En la jornada de puertas abiertas, un padre preguntó por ello y dijimos ‘ostras, los mellizos’. Pensábamos que podíamos elegir y descubrimos que no”, recuerda Navarro, sin todavía creerse que todo se haya solucionado. “Cuando comenté en el colegio que había leído que nos tenían que escuchar, me respondieron ‘sí, sí, te escuchamos, pero van a ir separados’, así que me dije ‘esto tengo que cambiarlo’ y me presenté al consejo escolar”, explica. Ya había propuesto junto a otros padres el cambio del régimen interno del colegio “cuando estalló todo” y se quedó, como el resto de la vida, en suspenso. “Íbamos a luchar hasta el final”, asegura, porque sus hijos tienen alta sensibilidad. Ya han sufrido “un año y medio de llanto para ir al cole” de la mayor y no querían pasarlo por triplicado.

La decisión del Gobierno regional supone un paso más en una evolución a favor de no separar por decreto en las escuelas a los gemelos, mellizos, trillizos y cuatrillizos que Madrid emprendió, de forma pionera en España, hace ya tres años, y que las familias afectadas y la Asociación de Partos Múltiples de Madrid (Amapamu) esperan que sea definitivo. En el curso 2017-2018, Madrid se convirtió en la primera comunidad de España en dar libertad de elección a los padres de múltiples. Remitió una instrucción a los colegios en la que los instaba a atender el criterio de las familias, aunque matizaba que su opinión no era vinculante. Esta directriz, recogida por escrito en las instrucciones de comienzo de curso, se topó con la autonomía de los centros y muchos de ellos apelaron a su normativa interna para incumplirla.

En 2018-2019, la consejería madrileña reiteró su recomendación, pero con mayor contundencia, al eliminar la frase de que la opinión de los padres no era vinculante. Ese mismo curso pasado, se sumó a la batalla de los múltiples Galicia. Tras un pronunciamiento a favor de la Valedora do Pobo (Defensora del Pueblo), el Gobierno gallego instó a los centros a que decidan en consenso con las familias si deben separar o no a los múltiples.

Meritxell Palou, terapeuta, madre de mellizas y propulsora del movimiento Múltiples Juntos en la Escuela, espera que esta vez el anuncio “sea de verdad” porque, a pesar de las recomendaciones, sigue recibiendo año tras año “cientos de casos de familias angustiadas”, tanto de Madrid como de Galicia, que le piden ayuda ante la negativa de los centros a permitir que los niños vayan juntos.

José Ignacio Martín Blasco, director general de Educación Infantil y Primaria, garantiza que los padres ya no se encontrarán con el no sistemático de los colegios. “Después de reunirnos con asociaciones y con el consejo de directores, entendimos que había que cambiar esto porque se basa en la falsa creencia, sostenida en el tiempo, de que es malo para los niños porque uno solapa a otro. Había que dar un paso más para facilitar que vayan juntos, así que vamos a modificar las instrucciones de inicio del curso para que vayan siempre juntos salvo casos debidamente justificados por parte del colegio o los padres”, explica.

Preguntado sobre la autonomía de los centros, Martín Blasco recuerda que “las instrucciones están por encima de las normas de cada centro y son de obligado cumplimiento”. El alto cargo matiza que la medida será para los niños que entren en la segunda etapa de Infantil y para que cambien de ciclo, porque sería muy complejo mover “a tantísimos alumnos que ya están separados” y generaría problemas de ratio. No obstante, deja “abierta la puerta a cambios” de clase en centros concretos siempre que sean viables y no causen conflictos organizativos.

La terapeuta recuerda que no es, ni mucho menos, un capricho de los padres. Es más, según expertos como la psicóloga infantil Coks Feenstra, autora del Gran libro de los gemelos y que lleva 20 años trabajando con estos niños en Valencia, separar a los múltiples en la escuela a una edad temprana “es dañino” para su desarrollo. “Todos los estudios científicos avalan que están mejor juntos, se adaptan más rápido al colegio, hacen más amigos y sus resultados académicos son mayores. A los tres años, los niños están formando el yo, pero en su caso, desde que estaban en el útero, es el nosotros. Su apego es muy particular y mayor al de cualquier hermano, por lo que separarlos es tan duro como separarlos de sus padres, les genera el mismo dolor y ansiedad”.

Así, al entrar al colegio sufren una doble separación, que les puede conducir a “retrocesos en su proceso de maduración”. “La principal preocupación de los docentes es la autonomía y la personalidad de los niños, pero ir juntos a clase no está reñido con su desarrollo y ninguna de las dos cosas se tiene ni mucho menos con tres años, es un proceso a lo largo de la vida”, recuerda.

A juicio de Palou, lo novedoso radica en la toma de postura del Gobierno regional y en que cambian las tornas. “Antes, la Comunidad no se implicaba, lo dejaba en manos del colegio y el criterio no escrito era separar siempre. Ahora la norma será la contraria y constará por escrito. Y será así salvo que la familia decida separar o que el colegio se oponga y entonces será el colegio el que tendrá que justificarlo y presentar sus argumentos. Hasta ahora, éramos las familias las que teníamos que explicar y documentar por qué es mejor que vayan juntos”, explica Palou, que sigue con su cruzada autonomía en autonomía. “Comunidad Valenciana, Andalucía y Aragón ya recomiendan también no separar”, añade. Madrid es la primera de España, de nuevo, en convertirlo en obligatorio.

Feenstra, aunque aplaude el paso adelante para evitar traumas a los niños, no está del todo contenta. “Habría preferido algo más democrático, lo ideal sería que no se establezca una norma en ninguno de los dos sentidos y que se pregunte a los padres qué quieren porque son los que conocen las necesidades emocionales de sus hijos”. Aunque esta experta “nunca” ha encontrado un caso en el que sea conveniente separarlos, entiende que puede haber excepciones y que "la familia se encontraría en la dura situación que están ahora las que piden no separar”.




Más información

Lo más visto en...

Top 50