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Algo que nunca hubiera imaginado es que mi gran alternativa de ocio diaria sería salir a las ocho a aplaudir desde el balcón al personal sanitario

Una mujer desde la ventana de su casa en Madrid, en los aplausos diarios de las 20.00 horas.
Una mujer desde la ventana de su casa en Madrid, en los aplausos diarios de las 20.00 horas.Fernando Alvarado / EFE

No sé si nos hemos acostumbrado a nuestra existencia de interior, sin embargo, es la que nos toca vivir, por el momento. En algunos casos, no se parece en nada a la de antes del COVID19. Nos hemos quedado sin los olores de fuera, al café y pincho de tortilla de los bares por las mañanas, a flores, justo ahora que ha empezado la primavera, o a tierra mojada. Si llegan las fragancias, lo hacen mitigadas por la distancia....

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