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ELECCIONES EN ARAGÓN
Opinión

A Feijóo y Abascal les queda para La Moncloa

Tienen que ganar, sumar, entenderse, parar de insultarse, pactar algo y dejar de dar miedo

El líder de VOX, Santiago Abascal, y el del PP, Alberto Núñez Feijóo, en la bancada del Congreso, en marzo pasado. Feijóo propone un visado por puntos para inmigrantes condicionado a trabajos donde “falta mano de obra” y con una “cultura” próxima.

La victoria amarga para el PP en Aragón no deja ver bien del todo los pasos que le quedan por delante a las derechas para empezar a firmar en el BOE. Y aún faltan algunos que pueden resultar muy indigestos. “Lo primero y más importante es ganar y nosotros en Aragón vamos a ganar y eso será una puntilla más para asentar la victoria para llegar a La Moncloa”. Así se expresaba, con una euforia que no dejaba contener la sonrisa, uno de los miembros más relevantes del equipo de Alberto Núñez Feijóo horas antes del cierre de la campaña en Aragón. Y luego, ante todas las incógnitas e inconvenientes que se le planteaban, respondía con suficiencia a prueba de cualquier incertidumbre demoscópica: “Ya quisiera el PSOE estar en nuestro lugar”.

El PP de Feijóo vuelve a sentirse tan cerca del poder que les ha entrado, además de prisas, vértigo y algunas dudas. Y Vox es otra vez un gran inconveniente. En esta campaña en Aragón se han insultado mutuamente sin reparos, casi más que a sus rivales ideológicos. Han postergado el acuerdo de gobierno en Extremadura para no incordiar, pero ante la virulencia de sus diatribas cruzadas se hace difícil imaginar cómo podrán trabajar juntos allí, en Aragón y en España.

La excusa de Jorge Azcón para anticipar a mitad de mandato las primeras elecciones individuales en Aragón ya se fijaba en compararse con la inestabilidad de Pedro Sánchez en el Gobierno central al no disponer de ningún presupuesto en su tercer curso de esta legislatura. Ha repetido la consigna sin cesar: “Así no se puede gobernar”. Y reprochaba a Vox que le hubiese dejado en la estacada, en su gobierno, al marcharse, y sin cuentas públicas. Ahora veremos los requiebros para volver a albergar a un Vox mucho más crecido sin desdecirse. Azcón ha reiterado que su triunfo lo que serviría era para mostrar la puerta de salida a Sánchez y se atrevía, incluso, a rechazar futuros ministerios por parte de Feijóo. Habrá que ver.

El plan del PP era y es evidente. Elección a elección, ir desgastando el crédito electoral de Sánchez. Extremadura era una prueba, con muchas excepciones, pero Aragón se presentaba ahora como el Ohio español , como en su tiempo lo fue Don Benito. En ese calendario el aldabonazo dado por hecho en Aragón tenía que servir para desbordar las siguientes urnas, en Castilla y León, en Andalucía y las nacionales.

Pero ojo, en la cúpula del PP hay más que dudas incluso de que el pobre triunfo en Aragón se vaya a mimetizar en la Castilla y León de Alfonso Fernández Mañueco, mucho más desgastado y cuestionado en su gestión que un Azcón beneficiado por millonarios proyectos de inversión y fondos europeos. Y con Vox más cerca de su cogote. Andalucía será otro tipo de reto, con un Juan Manuel Moreno profundizando a cada desgracia su perfil propio moderado, transversal y ajeno a los insultos de otros compañeros y compañeras de partido.

Cuando el semestre electoral acabe, la campaña nacional estará ya lanzada y no se vislumbra, ahora, una entente entre Feijóo y Abascal como para que formen tándem en La Moncloa cuando lo que el PP teme es sentir ya tan cerca a Vox en el retrovisor como un competidor casi a su nivel. Un Vox que ni necesita rebuscar candidatos con perfil profesional o político contrastado ni un programa elaborado. En este nuevo periplo Feijóo y Abascal tendrán que hacer algún esfuerzo añadido, además de para sumar y ganar, para entenderse, parar de insultarse, pactar algo y dejar de dar miedo.

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