El valenciano se habla cada vez menos en casa y con amigos, aunque lo domina más gente

La encuesta de la Consejería de Cultura de 2021 detecta un descenso de ocho puntos con respecto a 2015 en el ámbito privado y un aumento de seis puntos en su escritura

Una mujer lee un folleto en valenciano en el Ayuntamiento de Picanya.
Una mujer lee un folleto en valenciano en el Ayuntamiento de Picanya.Mònica Torres

Cada vez se usa menos el valenciano, si bien su conocimiento no deja de crecer. Es la primera conclusión que arroja la Enquesta de coneixement i ús social del valencià, elaborada en 2021, que la Consejería de Educación, Cultura y Deportes ha dado a conocer este miércoles. Hasta ocho puntos ha descendido el uso social del valenciano en casa y entre amigos, dos ámbitos privados claves en el análisis sociolingüístico del estado de una lengua. En 2021, el 23,1% de los encuestados empleaba el valenciano “siempre”, “generalmente” o “más que el castellano”; en 2015, el porcentaje era del 31%, muy similar al del 2010 (31,4%), según la serie de encuestas. En el caso de la lengua que se emplea con los amigos, el porcentaje que suman los tres parámetros citados es del 20,4% frente al 28,1% hace seis años. Entre 2015 y 2010 el porcentaje de uso no varió prácticamente.

Por el contrario, se ha incrementado en seis puntos el porcentaje de personas que saben escribir perfectamente o bastante bien en valenciano; en casi cinco puntos las que saben leerlo y en más de tres puntos las que lo entienden, gracias sobre todo a su extensión en el sistema educativo.

No obstante, llama especialmente la atención la falta de transferencia de ese incremento del conocimiento al uso, que ha disminuido. Este descenso es “muy preocupante”, según ha afirmado el director general de Política Lingüística, Ruben Trenzano, de Compromís, a este periódico. En este sentido, el departamento “ha encargado a una ponencia de expertos la elaboración de un plan quinquenal para aplicar entre 2023 y 2027, que sirva de hoja de ruta para implementar diferentes líneas de actuación para promover el uso del valenciano entre la ciudadanía”.

El director general considera necesario hacer un análisis profundo de la situación para establecer las causas de este caída, que también se ha detectado en otras comunidades autónomas del ámbito lingüístico catalán, como Cataluña y Baleares, señala. Las limitaciones de la Administración autonómica para actuar, la preferencia por el castellano de los padres o la muerte natural de hablantes nativos envejecidos son factores a tener en cuenta, sugiere Trenzano.

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El director del departamento de Sociología de la Universitat de València, Francesc J. Hernández, también incide en la importancia de estudiar bien los datos de la encuesta. Sostiene que nos concebimos más como plurilingües y usuarios de diversas lenguas, lo que se refleja en las encuestas, al igual que el aumento de la población inmigrante. Además, se ha producido un fenómeno de infravaloración de la competencia lingüística del interlocutor, lo que lleva a empezar una conversación hablando más en castellano que en valenciano, agrega. Además, como en otras comunidades, se ha detectado un aumento de las competencias lingüísticas en varios idiomas. El conocimiento del inglés ha pasado del 36% en 2015 al 52,9% del 2021, según la encuesta de la consejería dirigida por la coalición valencianista, socios del PSPV-PSOE y de Unides Podem en el Gobierno de la Generalitat.

Fuentes de la Acadèmia Valenciana de la Llengua han indicado que prefieren esperar al análisis detallado de la encuesta para ofrece una valoración. La propia entidad ha encargado una encuesta sobre las actitudes lingüísticas en el sur de la Comunidad Valenciana para diseñar proyectos de promoción.

Trenzano afirma que la muestra, realizada sobre 7.117 personas, mayores de 15 años, residentes en el territorio valenciano, también refleja grandes avances del conocimiento y en especial, en la Administración autonómica. El personal de la Generalitat que entiende bien o bastante bien el valenciano se sitúa en el 93,7% de los 1.100 funcionarios encuestados.

En cuanto a la capacidad de entender el valenciano, el porcentaje sube del 72,4% de la encuesta anterior al 75,8%. Respecto a la capacidad de leer en valenciano, sube del 52,9% al 57,2%. En lo concerniente a la capacidad de escribirlo, se pasa del 34,7 % al 40,8 %. “Nunca en la serie histórica de encuestas había habido tantas personas con capacidad de escribir bien en valenciano”, apunta la nota la consejería. En lo que se refiere a la capacidad de hablar perfectamente o bastante bien, las cifras se mantienen prácticamente iguales en un 50 % de competencia para hablar bastante bien o perfectamente.

Otra conclusión en este aspecto es la subida en competencia lingüística en la zona castellanohablante, ya que suben todos los porcentajes de capacidad de entender, hablar, leer y escribir. En este sentido, en lo que concierne a entender el valenciano, sube en casi 17 puntos con respecto a la última encuesta. En cuanto a la capacidad de hablar perfectamente o bastante bien, sube en casi 10 puntos. La capacidad de leer en valenciano por parte de personas que viven en zona castellanohablante sube en 11 puntos y la capacidad de escribir en 8 puntos.

“El aprendizaje del valenciano se produce fundamentalmente en el ámbito familiar y en el sistema educativo”. En el contexto familiar, destaca que se habla más valenciano con los hijos y las hijas que con la pareja, lo que muestra más transmisión e interés por el mantenimiento del valenciano. En este caso, el 15,5 % de las parejas hablan en valenciano entre ellas, mientras que a sus hijos e hijas se dirigen en valenciano en un 21,8 % de los casos. Más de un 82 % de las valencianas y los valencianos piensa que el valenciano se debería usar igual o más que ahora. Sin embargo, una cosa es lo que piensan y otra lo que hacen, según reflejan los propios datos de la encuesta.

Sobre la firma

Ferran Bono

Redactor de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Con anterioridad, ha ejercido como jefe de sección de Cultura. Licenciado en Lengua Española y Filología Catalana por la Universitat de València y máster UAM-EL PAÍS, ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria periodística en el campo de la cultura.

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