Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

La gigactoría de Volkswagen en Sagunto: Los efectos (reales y potenciales)

Toda inversión que acelere el desarrollo e incremente el peso de este tipo de sectores servirá para acortar la brecha con otras comunidades autónomas que nos llevan la delantera en este ámbito

Mapa de la ubicación de la gigafactoría de Volkswagen en Sagunto (Valencia).
Mapa de la ubicación de la gigafactoría de Volkswagen en Sagunto (Valencia).GENERALITAT VALENCIANA (GENERALITAT VALENCIANA)

El anuncio de una gran inversión en instalaciones industriales en el territorio valenciano es siempre una buena noticia. Debemos celebrar que la Comunitat Valenciana reciba estas inversiones y aplaudir que las instituciones nacionales, autonómicas y locales trabajen para que se hagan realidad.

Los efectos de este tipo de inversiones se materializan habitualmente en la generación de empleo (directo e indirecto), la atracción de inversiones complementarias, el desarrollo de la economía local (tanto a través de industrias y servicios auxiliares como en el ámbito del consumo, el comercio o la dinamización del sector inmobiliario asociado al crecimiento del empleo y al desplazamiento de personas hacia la provincia por motivos laborales), y el fomento de nuevas actividades de formación y de I+D adaptadas a las necesidades de dicha gran inversión. En este sentido, las previsiones existentes sobre la instalación de la gigafactoría de Volkswagen implican una inversión total de más de 4.500 millones de euros en el próximo quinquenio y un aumento potencial de 650 millones de euros en el Valor Añadido Bruto (VAB), que supone un incremento del 50% sobre el VAB actual del sector de la automoción en la Comunitat Valenciana. A corto plazo, durante la fase de construcción, generará empleo temporal directo e indirecto próximo a los 20.000 puestos de trabajo, y una vez en funcionamiento podría generar directamente más de 4.000 puestos de trabajo estables, más de 25.000 empleos indirectos en industrias y servicios auxiliares y más de 10.000 puestos de trabajo en empleo inducido (por el efecto consumo de los trabajadores y sus familias relacionados directa o indirectamente con la nueva actividad industrial).

Además, la actividad productiva que se va a llevar a cabo se caracteriza por tener una cierta intensidad tecnológica, y el efecto cualitativo sobre la economía valenciana es todavía más interesante. La economía de la Comunitat Valenciana adolece problemas estructurales relacionados con un escaso peso de sectores industriales de media-alta o de alta tecnología y de servicios intensivos en conocimiento. La industria de intensidad tecnológica alta o media-alta representa solo un 4,9% del valor añadido de la economía valenciana, y los servicios intensivos en conocimiento aportan un 12,1%. Toda inversión que acelere el desarrollo e incremente el peso de este tipo de sectores servirá para acortar la brecha con otras comunidades autónomas que nos llevan la delantera en este ámbito, como Madrid, Cataluña, País Vasco o Navarra, donde el peso de estos sectores industriales de alta intensidad tecnológica o de servicios intensivos en conocimiento sobre la generación de riqueza llega incluso a duplicar el de la Comunitat Valenciana. Un mayor peso de los sectores con alta intensidad tecnológica o de conocimiento puede contribuir a la mejora media de la productividad y competitividad de la economía valenciana, y genera oportunidades para la creación de puestos de trabajo que aportan mayor valor añadido, con mayores niveles de formación, y generalmente con mejores salarios que incrementan la renta per cápita media, aportan más ingresos públicos a través de sus impuestos, y producen un efecto multiplicador en términos de consumo.

Estos efectos se acentúan en la medida en que una inversión de esta dimensión atraerá nuevas inversiones relacionadas de empresas proveedoras, generalmente aportando también tecnología media-alta o alta. Será necesario continuar trabajando desde las instituciones, las universidades, los institutos tecnológicos y el entramado empresarial e inversor valenciano, para que este efecto se refleje también en la oferta formativa y en el desarrollo de la I+D+i asociada a las nuevas tecnologías para la movilidad y las energías sostenibles, y la creación y atracción de empresas en este ámbito. Su desarrollo debería acelerar también la finalización del corredor mediterráneo y su puesta en funcionamiento, cuyo efecto beneficiará a toda la economía valenciana. Por último, pero no menos importante, la apuesta por tecnologías que contribuyan a la descarbonización es beneficiosa por sí misma. En definitiva, congratulémonos de la llegada de esta inversión, y trabajemos todos juntos para que sus efectos potenciales se conviertan en una realidad en el menor tiempo posible.


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