Ir al contenido
_
_
_
_
Personas sin hogar
Opinión

Muertos sin condolencias

Cinco personas sintecho han fallecido en dos meses en las calles de Badalona sin que el Gobierno municipal del PP haya expresado siquiera el pésame

Badalona Acull organizó una concentración como protesta por las últimas muertes de personas el pasado lunes.GIANLUCA BATTISTA

Hay ayuntamientos catalanes que multan por llenar garrafas de agua en las fuentes públicas, otros que ponen trabas al empadronamiento de los inmigrantes, otros que impiden la apertura de oratorios musulmanes… pero habría que rebuscar en las hemerotecas para encontrar uno como el de Badalona, que pública y oficialmente llegue al extremo de no expresar condolencia alguna por la muerte —en dos meses— de cinco personas sintecho en los bancos de sus calles y plazas. Resulta difícilmente explicable esa falta de sensibilidad, que solían recomendar incluso los catecismos del más rancio nacionalcatolicismo. Es el proceder de esa derecha que sin condenar el franquismo ha decidido pasar página de lo que prescribían, cínicamente, los manuales de urbanidad de la dictadura. Para esos políticos, que ganan —como Trump— por mayoría en las urnas, lo social es un lastre y los pobres, molestos. Ya es hora de llamar a las cosas por su nombre: si alguien se muere en la calle –arguye esa derecha— es porque se lo ha buscado y, en consecuencia, no merece siquiera un comunicado oficial que públicamente lo lamente.

El pasado lunes 9 de marzo, en un acto organizado por Badalona Acull en recuerdo a los cuatro fallecidos en dos meses (cinco con el conocido este jueves) en aquella ciudad, se echó en falta la presencia de alguien del equipo de Gobierno municipal. No hubo ni siquiera un concejal de relleno. Aunque claro, a qué viene extrañarse si Badalona —cuarta ciudad de Cataluña— no cuenta con comedores sociales ni albergues para ofrecer a quienes viven en la calle, porque —consideran— el problema de los sintecho “ya está solucionado” (sic). Y por eso lo han cerrado todo. El equipo de gobierno municipal decidió el año pasado incluso abandonar la mesa de entidades que abordan esa cuestión. ¿Qué hace el Ayuntamiento de Badalona cuando dice que atiende a los sintecho? Pues centrifugarlos a Barcelona. Hace más de un año la autoridad municipal clausuró el albergue de Can Bofí Vell. Hace unos meses, cuando entraron en el centro algunos de los 400 desalojados de instituto B9 en busca de un techo, encontraron en el interior —la puerta estaba abierta y ni siquiera tuvieron que forzarla— ropa, camas y alimentos. El Ayuntamiento ni se había tomado la molestia de recogerlos para posibles ulteriores usos. Es lo que sucede cuando se tienen convicciones claras, como las del primer edil de la ciudad, para quien marginación, sinhogarismo y delincuencia suelen ser sinónimos. Por eso no le duelen prendas en llamar “delincuentes” a quienes llegan en pateras atraídos por “el efecto llamada del Gobierno central”, que de acuerdo con su sólido catecismo, les ofrece “comida caliente y mantas”… algo que él nunca hará. Así se expresa a calzón quitado en la intimidad de las redes sociales.

El nombre del alcalde no aparece en este texto. Raúl falleció en las calles de Badalona el pasado día de Reyes; el 19 de febrero, según se supo el pasado jueves, otro hombre murió en el barrio de Puigfred; Luis, el 24 de febrero; Jordi, el 4 de marzo y un día antes murió otra persona cuya identidad no se ha podido determinar. La identidad del primer edil de Badalona es conocida, pero quizás en consonancia con el silencio que desdeña condolencias es conveniente ignorar el nombre de quien gobierna por mayoría absoluta con muestras de desprecio similares a las de Trump.

Cuando algunos olvidan que las personas deberían ser la medida de la acción política, no estaría de más interrogarnos como hace la última estrofa del poema que Coloma Lleal, poeta y filóloga badalonesa, dedicó a la memoria de los sintecho fallecidos en las calles de la localidad: “On som els ciutadans / si s’aixafen tots els drets / i l’odi mana? / Si això es una ciutat on som els ciutadans?”.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_