La sucesión de parones e interrupciones a causa de los temporales tiene en vilo a las empresas catalanas
Alcaldes, empresarios y vecinos de Girona y Tarragona critican que las restricciones a causa del viento afecten a toda Cataluña

Una cosa es que los trenes no vayan muy bien, algo a lo que trabajadores y empresas ya estaban más o menos acostumbrados, y otra muy distinta es lo que ocurre desde hace casi un mes: la sucesión de lluvias y borrascas, bloqueos totales y parciales en el servicio de Rodalies, interrupciones en el tránsito ferroviario de mercancías, y manifestaciones que bloquean el tráfico, a lo que se suma este jueves el cierre casi total de la actividad a causa de los fuertes vientos. Los sectores económicos se muestran prudentes y apelan, en cada episodio, a seguir las recomendaciones de las autoridades, ya que el peligro para la seguridad es evidente. Pero a la vez admiten que desde hace semanas la logística y la planificación son un dolor de cabeza que antes no tenían, y que les está afectando económicamente, aunque todavía no haya un cálculo fiable del impacto. Durante la jornada han surgido críticas políticas y empresariales en comarcas de Girona y Tarragona, donde no se ha registrado tanto viento, contra el Govern por restringir la movilidad y cerrar escuelas y actividades en toda Cataluña.
El efecto de los últimos episodios meteorológicos lo viven las grandes empresas y las pequeñas. La mayor compañía de Cataluña, el fabricante de coches Seat —con más de 15.000 empleados y más de 14.000 millones de euros de facturación en 2024—, por ejemplo, ha tenido que parar su producción en dos ocasiones desde que comenzó el año. La primera vez que paró fue el pasado sábado, a causa de las borrascas que impedían el paso de los buques mercantes por el estrecho de Gibraltar, con lo que las piezas que necesitaba Seat no llegaban. La producción se reanudó el lunes, pero este jueves ha tenido que parar en los turnos de mañana y tarde por el episodio de vientos y la recomendación de la Generalitat de priorizar el teletrabajo.
La capacidad máxima de producción de la fábrica de Seat en Martorell es de 2.400 coches al día (actualmente es menor porque hay dos líneas a plena capacidad pero otra está a menor ritmo porque está realizando las pre-series del Cupra Raval). Según fuentes de la compañía, la interrupción de estos dos días no afectará a los resultados anuales, ya que la planta goza de cierta flexibilidad y lo que no se ha hecho en estos dos días se puede ir recuperando durante el año. Pero estos episodios obligan a replanificar la producción y a reorganizar la logística. “Hay que seguir las recomendaciones, y nos tenemos que buscar la vida”, señalan desde Seat, a quienes el caos de Rodalies no ha afectado especialmente en cuanto a la movilidad de los trabajadores, ya que la empresa tiene siempre habilitados autobuses para los que no vengan en coche privado. El caos ferroviario sí ha afectado, en las últimas semanas, a multitud de empresas que dependen de los trenes para enviar o recibir sus mercancías, ya que los tramos interrumpidos por razones de seguridad han obligado a buscar alternativas en el transporte por carretera, más caro y menos eficiente.
Los que sí han estado notado mucho la combinación de lluvias, caos ferroviario, manifestaciones y ahora el viento son todas las empresas donde el teletrabajo no se puede llevar a cabo, especialmente la hostelería y el comercio. Gabriel Jené, el presidente de Barcelona Oberta, que representa a los principales ejes comerciales del centro de la capital catalana, señala que los comerciantes ven esta situación “con mucha preocupación”. Sobre todo el caos de Rodalies, que hace que los trabajadores y los clientes no puedan llegar a sus establecimientos, pero también las manifestaciones, como la de este miércoles del profesorado. “El colapso del centro es constante, la ciudad tiene muchos otros sitios donde manifestarse”, señala. Sobre las demás causas, explica: “Hay muchas quejas, porque ya son muchos días, y nosotros necesitamos que la gente pueda venir al centro, que se puedan desplazar. Con lo de hoy, con el viento, no puedes hacer nada, porque es como los días de Navidad en que llovió mucho. La mayoría de comercios han abierto, pero casi no hay clientes”.
Pese a todo, evita criticar la decisión del Govern, que el miércoles por la noche, ante la previsión de fuertes vientos, pidió a los ciudadanos evitar desplazamientos, priorizar el teletrabajo y decretó el cierre de escuelas, universidades, actividades sanitarias no urgentes y actividades deportivas. “Lo tenemos que respetar, no somos quién para decir si es una medida exagerada, se ha tomado por criterios técnicos y lo hemos de acatar. El problema es que en los comercios no se puede teletrabajar”, apunta. Los comercios, explica, han sufrido interrupciones en el suministro de mercancías, pero no tendrá impacto porque tampoco había clientes que las comprasen.
La Generalitat no solo recomendó el teletrabajo, sino que, para los que no puedan teletrabajar —los empleados en sectores como los servicios, la construcción, la asistencia social y demás actividades donde la presencialidad es obligada— el Govern mandó una resolución que recuerda el derecho que tienen los trabajadores de invocar el artículo 37.7 G del Estatuto de los Trabajadores. Este artículo da derecho al empleado a no acudir a su puesto de trabajo y que no conste como una falta sino como un permiso retribuido, siempre que se demuestre la imposibilidad de ir a trabajar. Los sindicatos UGT y CC OO reclaman a las empresas que no pongan pegas a la aplicación de este artículo para evitar que los trabajadores corran riesgos ante los fuertes vientos, y las patronales, en esta ocasión, no han avisado de que las faltas se deberán recuperar, como sí lo hicieron durante los primeros días del caos de Rodalies. Foment del Treball y Pimec pidieron el miércoles por la noche, en sendos comunicados, que las empresas adoptasen las medidas preventivas para garantizar la seguridad de las personas, pero también reclamaron adoptar medidas organizativas que ayuden a minimizar el impacto sobre la actividad económica. “Asegurar la continuidad de la actividad productiva, con el fin de evitar efectos negativos en nuestras empresas y reducir el impacto económico de esta situación”, pidió Foment.
Críticas de Girona y Tarragona
Quienes sí se han atrevido a lanzar críticas han sido los empresarios de Girona. La patronal FOEG de Girona, y los alcaldes de Girona y Figueres, han reclamado que se aplique la proporcionalidad territorial en casos de alerta meteorológica que conlleve la paralización de la actividad y servicios. Estos se suman a una inmensa crítica en las redes sociales desde el Camp de Tarragona hasta Portbou, en el Alt Empordà, donde algunos de sus habitantes se han mofado de activar una alerta por viento en lugares donde llevan soportando, con total normalidad, temporales de tramontana de más de 100 km/h. El alcalde de Figueres, Jordi Masquef, ha sido uno de los más contundentes: “Ya basta de que este país esté gobernado desde y para el área metropolitana de Barcelona. Hay vida más allá del área metropolitana”.
Los críticos con la alerta generalizada mandada por el Govern destacan que en las comarcas de Girona la situación meteorológica de hoy no ha tenido, en la mayor parte del territorio, una afectación equiparable a la registrada en el entorno metropolitano de Barcelona. “Puede parecer insolidario, oportunista, ventajista, pero no lo es, hoy se ha paralizado todo el país sólo porque en el área Metropolitana de Barcelona sopla el viento”, ha dicho Masquef, que ha recordado que “se suspendió la actividad y hoy no se mueve ni una hoja en toda la comarca”. Masquef ha lamentado que los ayuntamientos “no han tenido margen de maniobra” y han tenido que cumplir con la resolución de la Generalitat.
Por su parte desde Girona, su alcalde, Lluc Salellas, ha mostrado sus respeto a las decisiones que se toman desde el CECAT y el Govern, pero también ha destacado que la ciudad ha tenido afectaciones mínimas y las previsiones buenas. Girona ha trasladado al Govern la sugerencia de que se puedan escalonar las restricciones, levantándolas según afecten a cada territorio. “El CECAT me merece todo el respeto y el govern toma decisión en todo el país, pero hoy, una vez ya el país se ha despertado y la situación más calmada, es necesario ser más quirúrgico”, ha dicho, para lamentar “esta sensación de que estamos pendientes de lo que pasa en Barcelona para decidir en el conjunto del país”.
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