La batalla por el espacio público se libra en la plaza dels Àngels de Barcelona

Los vecinos del barrio del Raval, que casi triplica la densidad de la ciudad, se oponen a que el Macba crezca sobre una de las plazas del distrito de Ciutat Vella

El edificio del Macba, visto desde el área de la plaza dels Àngels donde está previsto construir un nuevo edificio para ampliar sus instalaciones, este viernes.
El edificio del Macba, visto desde el área de la plaza dels Àngels donde está previsto construir un nuevo edificio para ampliar sus instalaciones, este viernes.Albert Garcia

Los vecinos del Raval han desenterrado el hacha de guerra en un conflicto, la ampliación del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba), en la plaza dels Àngels, sobre un espacio calificado como zona verde, que, visto en perspectiva, se cerró en falso en 2019. La pugna ejemplifica la batalla por el espacio público en un barrio de Barcelona que casi triplica la densidad de población media de la ciudad y donde hay carencias estructurales y las necesidades de buena parte de su población son acuciantes.

Antes de la pandemia, la capital catalana asistió a la disputa por el edificio de la antigua capilla de la Misericòrdia entre, por un lado, los profesionales y usuarios del CAP Raval que la reivindicaban para ampliar el ambulatorio (el actual es de los años 50 y no da más de sí); y por el otro, el museo de arte contemporáneo (MACBA), para ampliar el centro cultural. Ganó el CAP Raval en una solución que es un encaje de bolillos urbanístico: el ambulatorio se construiría en la capilla (tres años después, las obras no tienen ni fecha de inicio) y el museo crecería en un edificio alargado sobre la plaza dels Àngels, pegado al antiguo convento que albergó el FAD y que desde 2008 utiliza también el museo. El MACBA es un equipamiento público (Gobierno, Generalitat y Ayuntamiento) cuya colección es en parte privada, y los vecinos de la zona acusan al centro de dar la espalda a lo que pasa en el barrio. En 2019 último completamente normal antes de la pandemia, recibió 357.000 visitantes, una cifra inferior a otros museos como el Picasso, MNAC, Fundació Miró, CCCB o Museo de Historia.

Para permitir al museo edificar en un suelo calificado de zona verde y compensar su pérdida, se hizo una modificación urbanística (MPGM) que fue aprobada en el Ayuntamiento por unanimidad en 2020. El plan resuelve la perdida de espacios con una fórmula que enciende a los vecinos: lo trocea en tres áreas separadas y sobre lugares que ya son espacio público, aunque están calificados como equipamiento o vial. Son la franja contigua al edificio de Richard Meier, el podio sobre el que se levanta el museo, espacio que ya utilizan los skaters. Y gran parte de la plaza de Bonsuccés, a dos centenares de metros de distancia. Aprobado este plan, un segundo de menor envergadura prevé derribar los actuales baños públicos adosados al antiguo convento, utilizados por casi 300 personas al día, muchas sin techo de la zona.

El área de la actual plaza dels Àngels donde en está prevista la construcción de un nuevo edificios para ampliar el Macba, en Barcelona. Los dos edificios, el del fondo y a la derecha, también son dependencias del museo.
El área de la actual plaza dels Àngels donde en está prevista la construcción de un nuevo edificios para ampliar el Macba, en Barcelona. Los dos edificios, el del fondo y a la derecha, también son dependencias del museo. Albert Garcia

La Xarxa Veïnal del Raval presentó en abril pasado un recurso al contencioso administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que pide la nulidad de la MPGM. Y esta misma semana han presentado alegaciones al plan que comporta perder los baños. “Desde el punto de vista del interés general, es indeseable detraer mil metros de espacio público en un barrio como el Raval, empeora la situación y además se hace en plena inobservancia de las normas y con desviación de poder para favorecer los intereses del MACBA”, apunta Ivo Recoder, abogado urbanista de la Asociación Oasiurbà. La presidenta de la Xarxa, Carmela Torró critica que “se haya llegado hasta aquí sin consultar a los vecinos, pero recibiendo presiones del Macba”. “¿Cómo es posible perder un palmo de espacio de público, aunque sea para un equipamiento público? No podemos crear un precedente. ¿Verdad que no hemos recalificado una plaza para el CAP?”.

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El malestar es tal que los vecinos forzaron un consejo de barrio extraordinario del distrito de Ciutat Vella para pedir que se paralice un proyecto que ha logrado lo que parecía imposible: alinear a los vecinos con los skaters. En la sesión, el 28 de octubre, el concejal Jordi Rabassa recordó que el plan se aprobó por unanimidad y reconoció que “desgraciadamente tenía una contrapartida”. “Tuvo consenso, de las soluciones era la mejor de las peores”, admitió desde una incómoda situación: es el concejal de los vecinos y del Ayuntamiento, una de las tres administraciones propietarias del Macba. Fuentes municipales insisten en que el plan urbanístico permitió ganar la Misericòrdia para el ambulatorio y que lo aprobaron todos los partidos y la Generalitat.

Una veintena de vecinos tomaron la palabra en el distrito para argumentar su rechazo a la ampliación. Expresaron que están hartos de ser los últimos en quienes piensa la administración, que pasa por delante, lamentaron, los intereses de restauradores, turistas o el propio museo, cuya construcción, recordaron, supuso expulsar a 200 vecinos y ha crecido ya en dos ocasiones: en un edificio que tenía que ser una biblioteca pública o el convento y capilla dels Àngels, de manera que casi rodea la plaza entera.

Espacio de la plaza de Bonsuccés que estaba calificado como vial y el plan urbanístico para ampliar el Macba en la plaza dels Àngels recalificó a zona verde.
Espacio de la plaza de Bonsuccés que estaba calificado como vial y el plan urbanístico para ampliar el Macba en la plaza dels Àngels recalificó a zona verde.Albert Garcia

La enfermera Antonia Raya del CAP relató los episodios de golpes de calor por las temperaturas del pasado verano y aseguró que “es una aberración perder espacio público y convertir lo que debería ser una zona verde en ladrillos”. Núria, de la red vecinal, exigió “un entorno saludable y que no se supediten nuestras necesidades a las de los visitantes”. Carmen alertó de que el museo vive de espaldas al barrio y otras voces repitieron que los patronos del museo son grandes empresas para acabar exclamando: “Ni un metro cuadrado a esta gente”. César, guía turístico jubilado, aseguró: “En 30 años de profesión, nunca jamás un grupo me ha pedido una visita al Macba” y apuntó que si se quiere ampliar “es para guardar colecciones privadas y que se revaloricen las obras después de estar expuestas”.

“Nosotros somos los propietarios del espacio público, vosotros sois los gestores”, añadió Mar. Y Pol Martín, vecino, patinador y arquitecto especializado en skateparks, expuso la contradicción “de que el Ayuntamiento diga que los vecinos deben ser el centro del espacio público y se amplíe el Macba en una plaza”. Es partidario de que no se patine de noche, pero señala que la plaza dels Àngels es un referente mundial para el skate, mucho más allá del de la imagen negativa que el colectivo pueda tener entre parte del vecindario local: “Llevamos casi 30 años patinando en la plaza”. Santi González, activista del barrio, se molestó en enumerar todos los espacios que el Macba (20.000 metros cuadrados de planta) tiene y alquila (ocho, entre la capilla, salas, el fórum, terrazas…), para concluir: “No os hace falta más, no nos toméis el pelo”.

Desde el museo, su directora, Elvira Dyangani Ose, responde: “La dirección del Macba se ha reunido con los vecinos de la Plataforma en contra de la ampliación en dos ocasiones pero, también, está escuchando otras voces y recogiendo demandas de otros agentes a quienes interpela la cuestión. La voluntad es poder atender desde el museo, en la medida de lo posible y dentro del ámbito de nuestra responsabilidad institucional y cívica, unas necesidades y complejidades que van más allá de nuestros edificios. El equipo del museo ya está actuando para ofrecer y generar una relación a distintos niveles directa, sana, con el barrio del Raval”.

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Sobre la firma

Clara Blanchar

Centrada en la información sobre Barcelona, la política municipal, la ciudad y sus conflictos son su materia prima. Especializada en temas de urbanismo, movilidad, movimientos sociales y vivienda, ha trabajado en las secciones de economía, política y deportes. Es licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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