Ochenta personas sin hogar mueren en el último año en Barcelona

La Fundación Arrels contabiliza 16 de esos fallecimientos en la calle

Una persona sin hogar prepara el lugar donde dormir en Barcelona, en una fotografía de archivo.
Una persona sin hogar prepara el lugar donde dormir en Barcelona, en una fotografía de archivo.Gianluca Battista (Foto: Gianluca Battista)

Un total de 80 personas sin hogar -60 hombres y 20 mujeres-, con una media de edad de solo 55 años, han muerto en los últimos doce meses en Barcelona, 16 de ellas en la calle, donde se veían obligadas a pernoctar por no poder disponer de un alojamiento, lo que supone un fallecimiento cada cinco días. La Fundación Arrels, que se dedica a ayudar a las personas que viven en la calle, organizará, junto a otras entidades, el próximo miércoles un acto de homenaje a las ochenta personas sin hogar fallecidas en Barcelona en el último año.

El acto, que llevará por lema “Latidos de luz”, se celebrará en la plaza Nova, delante de la catedral de Barcelona, “para recordar a las personas sin hogar que nos han dejado durante el último año”, han señalado fuentes de la fundación.

Recordarán, entre otras víctimas, a Isabela, que dormía en un trastero sin luz; a Mohamed, al que le gustaba el barrio de la Barceloneta; a Fernando, que frecuentaba las bibliotecas públicas de la ciudad porque le gustaba leer; a Asad, que dormía en cajeros automáticos; y a Ilias, que murió en la calle una noche a los seis meses de llegar a Barcelona desde su país.

La fundación Arrels ha recordado que desde el año 2016 han conocido la muerte de más de 400 personas sin hogar en Barcelona, la mayoría acompañadas por entidades sociales y los servicios municipales de la ciudad, lo que supone la muerte de una persona sin hogar cada seis días de media, aunque en los últimos doce meses han muerto una cada cinco días.

La media de edad de los fallecidos sin hogar en los últimos doce meses en la ciudad era de 55 años, es decir, unos 27 menos que la media de esperanza de vida del resto de barceloneses.

“No nos cansamos de insistir: tener que vivir en la calle acorta los años de vida”, han recalcado los responsables de la fundación Arrels, que, para visibilizar a las personas sin hogar fallecidas en la ciudad, está colocando estos días más de 400 placas de recuerdo en los diferentes barrios, parques y calles donde vivían o frecuentaban estas personas.

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Para colocar estas placas, la fundación cuenta con la ayuda de más de 300 jóvenes vinculados a una decena de centros educativos de la ciudad. “Queremos denunciar estas muertes invisibles, cambiar la mirada, recordar que tener que vivir en la calle no es una cosa normal y evidenciar que necesitamos acciones políticas para que nadie pierda su casa”, han explicado los impulsores de la iniciativa.

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