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Carles Sans por fin habla, y lo hace por los codos

El actor y humorista se estrena con gran éxito como monologuista tras cuatro décadas del humor sin palabras de Tricicle

Carles sans teatro borras
Carles Sans durante su monólogo en el Teatro Borràs.

Después de cuarenta años triunfando en los escenarios con el humor sin palabras del Tricicle, el actor Carles Sans toma la palabra en su primer espectáculo en solitario, Per fi sol!, un tronchante monólogo que puso al público en pie en su estreno en el Teatro Borràs de Barcelona. No faltaron a la cita, en una sala repleta de famosos, Joan Gràcia y Paco Mir, amigos y compañeros de aventuras de un grupo que ha hecho historia en el humor gestual. Y disfrutaron, entre risas -como todos los espectadores-, con las divertidas y entrañables anécdotas que cuenta Sans en su exitoso bautismo como monologuista.

“Cuando la gente no se sabía nuestros nombres, nos diferenciaban como el gordito, el calvito y el guapo del Tricicle, que por suerte era yo”. Lo dice al inicio del espectáculo y presume de etiqueta con mucha guasa. “Conmigo no usaban el diminutivo. No era el guapito, sino el guapo”.

Tras una vida sin abrir la boca en escena, Carles Sans por fin habla. De hecho, habla por los codos durante una hora y media que pasa volando, tal es su ágil ritmo teatral. El actor y humorista José Corbacho, que codirige el espectáculo, aporta ese toque de frescura y familiaridad, made in La Cubana, que Sans hace suyo con desparpajo y esa genial capacidad para dotar a cada gesto de su justa comicidad.

Solo en el escenario, revive el espíritu de Tricicle ya desde su hilarante entrada, bailando con frenesí... y parando en seco para explicar que la edad no perdona. A partir de ese momento, su gracia para contar historias te atrapa y no te suelta en toda la velada.

La clave del éxito es la naturalidad y la gracia infinita en el arte de contar historias. Desde su encuentro de juventud con Mir y Gràcia y el nacimiento del grupo hasta la retirada, cuarenta años después de Tricicle, recuerda sus vivencias -la selección de fotos que se proyectan no tiene desperdicio-, imita voces de personajes como Esperanza Aguirre y Sara Montiel- y le pone sal y pimienta a situaciones y anécdotas reales de su vida artística y personal que recrea transformándose en multitud de personajes.

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Su humor tiene mucho matices, y en sus bromas no falta el picante ni el sarcasmo, pero reina ese humor blanco para todos los públicos que practica sin perder la elegancia, con el tono y la intención justa.

Los controles de seguridad en los aeropuertos, su miedo a volar (ya superado) o sus encuentros con taxistas, fans, o médicos -se reconoce como un hipocondríaco de manual, pero es capaz de sacar punta al mal trago de una colonoscopia-, o las hilarantes experiencias vividas en Japón, muestran el fino y saludable sentido del humor de un actor y humorista que, ahora en solitario, tiene cuerda para rato. El espectáculo promete ser uno de los éxitos de la temporada navideña en el Borràs y tiene mucha vida por delante, tanto en catalán como en castellano, con previsión de giras por toda España.

El desfile de caras conocidas del mundo del deporte, el espectáculo o la política que arroparon al actor en su estreno barcelonés, con alfombra roja y el habitual photocall, incluye nombres como el cantante Joan Manuel Serrat, los actores Pep Cruz, Santi Millán y José Corbacho, Xavi Hernández y Joan Laporta -entrenador y presidente del Barça-, deportistas como Ona Carbonell, Carles Pujol y Àlex Corretja, el conseller de Salut Josep Maria Argimon, el escritor Eduardo Mendoza, el chef Nando Jubany, las modelos Martina Klein, Vanesa Lorenzo y Judit Mascó o los periodistas Josep Cuní y Xavier Sardà fueron alguno de los famosos que no quisieron perderse el espectáculo.

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